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Publicado el 27. agosto 2018 In Vida en alianza

Novicios de tres países finalizaron su práctica social en hospitales del Chaco, Argentina

ARGENTINA, Rocío Galo

Luego de cursar su primer año de formación en Asunción, Paraguay, tres novicios de los Padres de Schoenstatt – que pertenecen a un grupo de 18 novicios – partieron hacia Resistencia, Chaco, Argentina para realizar su primera práctica pastoral en un ámbito social como son los hospitales Pediátrico y Julio Perrando, de dicha localidad.

La Familia de Resistencia, Chaco, recibió durante cinco meses a Federico Ibáñez Rojas (F), de Paraguay; Johannes Korn (J), de Alemania y Christopher Boardman (C), de Estados Unidos.  Desde marzo hasta agosto, Federico y Johannes desarrollaron sus tareas en el Servicio de Alimentación del Hospital infantil, mientras que Christopher trabajó en las áreas de oncología de ese nosocomio y en el Hospital Perrando.

En una cálida y extensa entrevista, los futuros sacerdotes han manifestado al Equipo de Comunicación de Fundación Santuario Diócesis Resistencia-Chaco, sus experiencias en los centros de salud, su vinculación con compañeros, personas con dificultades en la salud y la familia de Schoenstatt de Resistencia.

  • ¿Qué sintieron cuando les comunicaron que vendrían a Resistencia, Chaco?

J: No fue una gran sorpresa porque habíamos conversado sobre las ciudades que nos podían tocar. Lo que sabía es que no era tan grande y que la familia de Schoenstatt en Chaco era chica. Entonces, me sorprendió al llegar que descubrimos que no eran tan pequeña la familia. Tenía muchas ganas de venir aquí, era una de mis posibilidades favoritas y tenía ganas de conocerlos, más en este espíritu de fundación, con el anhelo al Santuario en la provincia.

F: Para mí, fue una sorpresa de Dios. Había conocido Resistencia en el año 2015 cuando un seminarista de los Padres de Schoenstatt (Cristian Rodríguez) me invitó a venir a esta ciudad. Yo estaba en la Juventud Masculina (JM), para participar de una misión de secundaria. Me acuerdo que llegamos, cenamos con una familia, luego fuimos directo a Colonia Popular, donde se realizó la misión, y no conocí nada de la ciudad. Fue mi primera experiencia como extranjero de JM y para mí fue impresionante porque veía mucho potencial y anhelo de grandes cosas entre los chicos. Salí de las misiones y volvimos a Asunción. En ese momento dije: cómo me gustaría volver y quedarme más tiempo, así conozco y aporto en este lugar. Nunca pensé que iba a entrar a los Padres de Schoenstatt y mucho menos pensé que iba a volver a Resistencia. Cuando regresé, pensé “qué impresionante son los planes de Dios”.

C: Cuando escuché que iba a Resistencia fue una de las opciones que había elegido, pero también tenía ganas de ir a Mar del Plata. No conocía la ciudad y me gustó mucho el nombre. Había escuchado que la familia de Schoenstatt en Resistencia estaba en la conquista del Santuario y que era pequeña la comunidad. Yo estaba emocionado por conocer esta ciudad.

  • ¿Cómo fue su experiencia durante los cinco meses que estuvieron como voluntarios en los hospitales Pediátrico y Perrando?

F: Hay situaciones del día a día que no te dejan de sorprender y son las que valen la pena recordar. A mí me marcó la apertura de los empleados en el hospital, que tan sólo sabían nuestros nombres y nacionalidades. También una de las experiencias más fuertes fue entrar a esos ambientes y que la gente te abriera el corazón por completo. Empezabas a compartir, en el tercer día, que ya estabas dentro de su casa compartiendo lo que viven día a día, lo que creían o cómo estaba compuesta su familia. Para mí fue increíble porque yo no hice mérito para que las personas se abrieran conmigo sin ningún reclamo. El chaqueño es naturalmente sencillo, abierto y cálido.

J: Coincido con lo expresado por Federico, las personas nos hablan muy fácilmente y te cuentan su vida que es muy interesante. Son regalos del día a día. Justamente ayer, vi a una nena de 9 años, que estaba con otras personas. Yo estaba con otras cosas y no pude ir a visitarla. Luego lo crucé a su padre en el pasillo y me dijo que su hija me esperaba. Esas pequeñas situaciones son muy gratificantes.

C: Pensé que no quería ir a un hospital Pediátrico porque no tenía ninguna experiencia en hospitales y que sería una vivencia muy fuerte. En los primeros meses (entre marzo y junio) trabajé en el área de oncología con el padre Gustavo Urbano, sacerdote que también es oncólogo, y también visité sectores de quemados y cirugías. Fue una linda experiencia y había momentos de acompañar a niños que tenían mucho dolor. Fue muy fuerte experimentar esa realidad. He visto a chicos que mejoraron mucho, he podido acompañar a sus familias en esos procesos y fue hermoso. Al finalizar las visitas, intentábamos hacer una oración para que pudieran sentirse acogidos por Dios. En julio y agosto realicé mis prácticas en el hospital Perrando, estuve en áreas de oncología, clínica médica y cirugía. Me sorprendió que las personas fueran muy abiertas y amables conmigo, porque estaba acostumbrado a sentir que la gente me trata con más distancia por ser extranjero.

  • ¿Sienten que les quedó algo pendiente por hacer en la diócesis de Resistencia?

F: Personalmente, creo que siempre nos vamos a quedar con esas ganas de que pudimos haber hecho algo más. Primero por el carácter de la práctica que es social, por lo cual el contacto con la familia de Schoenstatt no fue tan estrecha, ya que vinimos por otra tarea. Me hubiera gustado participar más en actividades del movimiento como el desarrollo de la construcción del Santuario. Pero pese a esto, yo creo que Dios nos volverá a unir en algún otro momento como lo hizo cuando vine a misionar hace unos años atrás. La confianza de que Dios se va a encargar de aquello que quisiste hacer y que otro venga a hacerlo.

J: En un principio muchos estaban tímidos de hablarnos e invitarnos a grupos, y en el último mes nos acercamos más con la familia. Me quedo con más ganas de escuchar las historias de vida y su experiencia en Schoenstatt. Muchas veces cuando vas a un lugar para ayudar, la gente no se da cuenta que muchas veces recibimos más de lo que damos. El regalo de escuchar su historia es muy grande. Recibimos mucho, pero nos quedamos con más ganas.

C: Es un tiempo corto en el que no se puede hacer tanto. Sentí que después de cinco meses, comencé a conocer a la gente, a mis compañeros de trabajo, empecé a encontrar mi lugar y ver cómo vivir mi misión acá, pero se terminó. Creo que me faltó fortalecer mis vínculos con la familia de Schoenstatt, poder compartir y ayudar más con ellos. En este tiempo me hubiera gustado trabajar más con la familia, pero también era importante tener la experiencia en los hospitales, y eso no dejó mucho espacio para los schoenstattianos.

  • En Chaco estamos en el camino de conquista de nuestro Santuario filial. ¿Qué consejos nos dan para poder lograr nuestro anhelo?

J: Siempre tuve la impresión de que la familia de Chaco es muy fuerte y tiene mucho potencial, pero podría usarlo más. Hay muchos grupos y personas que están vinculadas, pero no están tan conscientes de la necesidad de vincularse al terruño. Podrían hacer alguna actividad con los grupos, por ejemplo, pintar una pared. En general, lo veo muy positivo, veo que van por el buen camino a este proyecto.

F: Cada vez que los schoenstattianos nos encontramos generamos vida, y a medida que anhelamos las cosas, vamos recibiendo esas cosas, es decir, cuanto más anhelemos, mayor será la medida que Dios nos regale las cosas. Entonces, creo que muchos son conscientes de la etapa de conquista del terreno, pero es importante que toda la familia lo anhele intensamente. Hay que aprovechar esos encuentros, como decía Johannes, y que en esos momentos los que están con ese anhelo fuerte, le contagien y generen esa vida al otro, para que sea una realidad que Dios nos regale. Porque al fin y al cabo, es él y María quienes dirán cuando se concretará ese santuario.

C: Tengo la experiencia de haber vivido la conquista del Santuario de Schoenstatt de Austin, en Texas, Estados Unidos. Los veo muy bien cómo se están preparando para la compra del terruño en donde va a estar el Santuario. No tengo tanto conocimiento de la familia de Chaco, pero creo que hay que seguir conquistando el vínculo en donde se va a establecer María. Los martes tienen misa en el terruño, a veces no viene tanta gente, pero si ese no es un buen momento, hay que buscar otras actividades para que haya más conciencia de esa conquista. Cómo próxima etapa, buscar tener una ermita en el lugar para que la familia tenga un lugar para rezar y ofrecer el Capital de gracias. Nosotros en Austin hicimos una ermita casi en el mismo lugar en donde hoy está nuestro Santuario. Celebramos la misa y muchas oraciones allí, por ejemplo, rezábamos por las mañanas muy temprano en grupos. Son experiencias muy lindas e increíbles que se llevan en el corazón y fue en el momento en que sellé mi Alianza de amor. Es una “locura” como somos instrumentos y logramos que María se establezca allí y sea un lugar de peregrinación.

  • ¿Qué aprendizaje les dejó esta experiencia?

F: Lo que reafirmo es que el tesoro que Dios nos regala tiene nombre y apellido, una historia de vida, una relación con ese mismo Dios que nos regala ese encuentro y María que se hace presente. Lo que llevo en el corazón de este lugar son rostros, historias de vidas y una gran familia generosa que nos recibió.

J: Los regalos que me llevo son los encuentros con personas, sus historias de vidas y sus vocaciones. Para mí, fue una experiencia enriquecedora que me permitió no sólo madurar como persona, sino también crecer en la fe junto a María y Dios nuestro Padre.

C: Me llevo muchísimas cosas. Luego de nuestro año cerrado en donde hubo mucha oración, donde confirmamos por nuestra misión que Dios nos llama, a este tiempo llegamos muy motivados. Estamos convencidos de asumir más la misión que tenemos, ahora hay que plasmar ese descubrimiento en la vida diaria. Seguir descubriendo la misión personal y ver cómo vivir en cosas pequeñas del día a día. Llevo en mi corazón esas situaciones chiquitas con mi pequeñez y mis límites. Tener esa certeza de cómo Dios y María me han dado tanta libertad de poder cumplir esa misión, compartir a Cristo con personas. Me llevo mucha alegría y experiencias muy fuertes con las personas, con Dios y con la Mater.

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Despedida de los tres novicios

 

También publicado en schoenstatt.org.ar

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