Publicado el 23. julio 2018 In Vida en alianza

Un año de J.M.

ITALIA, Federico Bauml.

El pasado 2 de julio, con una parrillada al estilo sudamericano, concluyó el año de la Juventud Masculina italiana (J.M.). —

Una verdadera fiesta, con invitados especiales: los adolescentes del grupo de post-confirmación de la parroquia de los Santos Patronos.

Un año que podríamos definir, para usar una terminología querida por las nuevas generaciones, ‘2.0’: nuevo jefe, nuevo logotipo, nuevas incorporaciones entre los miembros del grupo, nuevos desafíos. El año del relanzamiento, para un proyecto que comenzó en Schoenstatt el 28 de marzo de 2010, y que indudablemente, necesitaba una nueva savia para mantenerse fiel a la promesa de dar a conocer el movimiento de Schoenstatt en Italia.

Nuestro especial agradecimiento a nuestros hermanos paraguayos, quienes en los últimos cuatro años, han contribuido fundamentalmente al crecimiento del grupo con el proyecto «Misión Roma».

 

EL LOGOTIPO

Con motivo de la misa del 18 de junio pasado, presentamos a toda la familia de Schoenstatt italiana el nuevo logotipo de la Juventud Masculina: el Coliseo, símbolo universal de la ciudad de Roma, que «abraza» al Santuario Cor Ecclesiae, inconfundible por su color rojo, y juntos se elevan sobre un fondo azul, acompañados por una frase del Padre Kentenich: «fuertes, dignos, sencillos y bondadosos».

Imágenes que superan mil palabras, describen el sentimiento y la esencia de esta J.M., un grupo heterogéneo, formado por estudiantes universitarios y profesionales, cada uno de ellos dispuestos a poner su talento a disposición de un diseño más amplio. No es una élite, ni una etiqueta, ni un grupo cerrado, sino un grupo de vida movido por la voluntad de llevar su carisma a las esferas de la vida con las que se enfrenta cotidianamente.

UN PROYECTO AMBICIOSO

 

Muchos son los proyectos de este J.M. 2.0. Por un lado, la propuesta formativa «interna», con reuniones quincenales sobre nuestra espiritualidad; por otro, actividades dirigidas al exterior, desde el torneo de fútbol interparroquial, hasta la peregrinación entre los santuarios, pasando por actividades de voluntariado y lúdicas, como el «torneo mundial de playstation» (ganado por un italiano, exiguo consuelo para la ausencia de nuestra Italia en la Copa del Mundo).

Hay muchos pequeños proyectos, inmersos en nuestros compromisos cotidianos.

Y luego, un mayor compromiso: ofrecer nuestro trabajo para coordinar la recopilación, reorganización y traducción de los escritos del Padre Kentenich, con el objetivo de dar la oportunidad de beneficiarse, de una manera cada vez más simple, de todas las perlas que nuestro padre fundador nos ha dejado. Un proyecto ambicioso, ciertamente no simple, pero con el entusiasmo y la ayuda de todos, estamos seguros de llegar a buen término: «audaz en el riesgo», como nos han enseñado.

Un agradecimiento especial a todos aquellos que han contribuido a que este año sea tan especial. Un año de J.M., un año por J.M.

Original: italiano. Traducción Ana María Ghiggi, Santa Fe, Argentina

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