Publicado el 28. julio 2018 In schoenstattianos, Vida en alianza

La vida misma nos da la misión

BOLIVIA, Mariely Herrera •

Nosotros pertenecemos a la rama de matrimonios de Schoenstatt desde hace siete años y tenemos dos hijos. Hasta hace unos años atrás, una familia completamente normal, pero nunca nos imaginamos que Dios nos iba a poner delante de esta tarea tan increíble: motivar a la Familia de Santa Cruz de la Sierra (la Familia de la ermita más grande del mundo) y esforzarse por cumplir metas con contribuciones al capital de gracias para conquistar el futuro santuario.—

Como surgió el “rosario de intercesión”

A raíz de una enfermedad que me diagnosticaron bastante seria (una malformación arteriovenosa cerebral), nuestro grupo de vida comenzó a unirse a través del rezo del rosario para interceder por mi salud y otras intenciones de los miembros del grupo. La Santísima Virgen se mantuvo a mi lado y los milagros se me presentaron, tanto en mi vida como en la del grupo. En la última intervención, de alto riesgo por ser cerebral, tuve un sangrado importante del cual Dios me protegió y Ella me acompañó en los peores momentos. Nunca me sentí sola. Para los doctores no hay explicación del por qué estoy sin secuelas físicas o cerebrales; todo gracias a la misericordia de Dios y a la oración de muchas personas. Así, discernimos que la esencia de nuestro grupo era la oración de intercesión y decidimos regalar a la familia como apostolado el “rosario de intercesión”. Lo hacemos mensualmente, recibimos las intenciones de mucha gente y rezamos por ellos.

Sumando Gracias

Después de un tiempo, como en Santa Cruz estamos en plena conquista del santuario, este año iniciamos la campaña “¡Sumando Gracias!”. Es nuestra manera de ejercer “suave violencia” para ir conquistando los hitos necesarios para que el santuario se haga realidad.

Tiene como propósito el contabilizar gracias para presentarlas como regalo a la Virgen María por motivos específicos. En mayo rezamos más de 1.300 rosarios y entre junio y julio tenemos cuatro intenciones: por la canonización de P. Kentenich, por los trámites de titulación del terreno donde se encuentra nuestra ermita, por el derecho a la vida desde la concepción y por el respeto a la familia natural. En estos dos meses tenemos que llegar a contabilizar 800 misas ofrecidas por estos propósitos. Esta campaña será permanente e iremos cambiando poco a poco las intenciones y los propósitos.

Trabajando en pro del plan de Dios

Como mencioné al inicio, Dios nos puso muchas pruebas en el camino, por lo que acepté hacerme cargo de esta tarea. Por algunas limitaciones en mi vida, tenemos dificultades para asistir a muchas de las actividades. De esta manera podemos aportar al Movimiento y así nos sentimos parte de la familia.

Trabajar en pro del plan de Dios, con amor y con sacrificio, influye para bien en nuestras familias y en nuestra comunidad. De este modo, algo que tal vez es sencillo para algunos, puede ser muy importante para otros.

No podremos participar en persona, pero desde el teléfono móvil, allá donde nos encontremos, lo haremos con amor.

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