Publicado el 21. mayo 2018 In Vida en alianza

Quedaron atrás las palabras del médico que decía “Difícil lograr un embarazo”

PARAGUAY, Mabel y Aldo Alonso •

En octubre de 2011, Aldo y yo empezamos a escribir nuestra historia juntos, sabíamos que no sería fácil pero tampoco pensamos que iba a ser tan difícil. Al poco tiempo de casados, me detectaron un tumor en la cabeza. Sufrimos, pero logramos superar nuestra primera gran prueba. Un tiempo después logré quedar embarazada y la alegría invadió nuestro hogar. Semanas más tarde, perdí a mi bebé y el dolor fue tan profundo que parecía imposible reponernos.

Aunque siempre fuimos muy compañeros con mi esposo, la verdad es que faltaba más la presencia de Dios en nuestro hogar, hasta que la Mater hizo de las suyas. En julio de 2014, mi mamá me invitó a viajar con ella a Alemania y sin planearlo llegamos a Vallendar, al Santuario Original de Schoenstatt. Fui con el corazón angustiado, cansada de dolor, y visitarlo me llenó de paz y esperanza. Tuvimos además la gracia de visitar el Monte Schoenstatt, donde vivió el Padre José Kentenich. Llegamos a la capilla donde está su tumba y como muchos que la visitan, dejé escrito mi gran deseo: “Quiero ser mamá”. En ese lugar sagrado abrí mi corazón y, sin conocerlo, deposité mi confianza en él con la promesa de acercarnos más a la iglesia como matrimonio.

Abrimos las puertas de nuestro hogar a Dios

En mayo de 2015 dimos el paso que nos faltaba, entramos a la Rama Familiar de Schoenstatt y, como lo prometimos, abrimos las puertas de nuestro hogar a Dios. El tiempo pasaba y no lograba embarazarme. La ciencia me decía NO y la espera fue más dolorosa. Nuestra encargada de grupo me dijo “Háblale a la Mater como a una amiga hasta que te escuche”, y nos entregamos a ella con mi marido.

Día y noche nos encomendamos a ella. Dejamos atrás las palabras del médico que decía “Difícil lograr un embarazo”. Participamos también confiados de la “Bendición de la Dulce Espera”, hasta que en febrero de 2016 nos enteramos de que ¡estaba embarazada!

El doctor me dijo en la primera cita: “Para que veas la grandeza de Dios, hija” y así fue, su grandeza obrando en mi familia. Enfrentamos un embarazo difícil pero la Mater estaba en el control y el miércoles 5 de octubre de 2016 nació Sofía Belén, la mimadita de la Mater.

Las fuerzas físicas y emocionales se me acababan

Volvimos a casa con nuestra beba sana y parecía que todo iba bien, hasta que cinco días después me diagnosticaron una falla en el corazón: nos dan la noticia de que padecía Miocarditis Periparto, una patología grave, que requería cirugía y probable trasplante ya que sólo funcionaba el 30 %. Las fuerzas físicas y emocionales se me acababan y una vez más nos tomamos de las manos con mi esposo y nos entregamos a la Mater. Fue otro largo recorrido donde el médico no era optimista con sus pronósticos, pero Ella obraba en silencio. Ya en noviembre de 2017, el médico me informa que se normalizó mi corazón, hoy está sano, sin haber llegado a cirugía y menos aún al trasplante. Estamos disfrutando de nuestra hija de 17 meses, que llegó contra todo pronóstico.

Con este corazón fuerte, dijimos SÍ a la Mater el 28 de octubre pasado en la Alianza de Amor que sellamos con Ella. Somos sus aliados, sus hijos mimados y Ella es la gran misionera, Ella obra milagros. Así como obró en mi familia.

Quedaron atrás las palabras del médico que decía “Difícil lograr un embarazo ” Fuente: Revista Tupãrenda, Paraguay

 

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