Publicado el 2. mayo 2018 In Vida en alianza

La juventud anhela «espacios seguros»

SUDÁFRICA, Sarah-Leah Pimentel •

“Las jóvenes de hoy necesitan un espacio seguro donde puedan ser auténticas, donde puedan ser ellas mismas”. Esas fueron las palabras de las líderes de la Juventud Femenina de Schoenstatt en el fin de semana de liderazgo que se llevó a cabo en el Santuario Constantia, en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, del 6 al 8 de abril. —

Tuve la oportunidad de pasar el fin de semana con ellas como facilitadora de algunas de las sesiones. Llegué como maestra, pero salí como estudiante, consciente de lo que significa vivir mi alianza de amor y la espiritualidad de Schoenstatt.

En búsqueda de autenticidad en un mundo tecnológico y superficial

Nueve líderes de la Juventud Femenina pasaron el fin de semana aprendiendo cómo llevar un estilo de vida saludable en lo espiritual y en lo físico de acuerdo con el ideal de la corona viviente. Esto incluyó conversaciones acerca de algunos de los retos y oportunidades que enfrentan como adolescentes en la Sudáfrica actual.

Sin haber mencionado siquiera el pre-sínodo, las chicas rápidamente identificaron a la tecnología como una parte central de la vida de la juventud contemporánea, pero que también presenta muchos retos. Para ellas, uno de los mayores problemas es cómo mantener un sentido de autenticidad en un ambiente en línea que se rige por la superficialidad y las apariencias.

Schoenstatt como un “espacio seguro” para las chicas

Hacia el final del evento, la atención se enfocó en la planeación de los próximos eventos de la Juventud Femenina, entre ellos el tradicional campamento de invierno para chicas de secundaria, de una semana de duración, que se lleva a cabo cada año en julio. Durante la sesión de planeación las líderes identificaron la necesidad que las chicas tengan un “espacio seguro” para ser ellas mismas y forjar amistades sanas.

Para ellas, Schoenstatt y el santuario son “espacios seguros” donde han podido divertirse y crecer como mujeres, y quieren compartir esa experiencia con las jóvenes que asistan al campamento de invierno.

Con un lenguaje juvenil, esta declaración enfatiza dos de las gracias que recibimos del santuario. La gracia del acogimiento es precisamente el sentimiento de que el santuario es un lugar donde podemos ser nosotros mismos y sentirnos seguros. La formación de nuevas amistades y el aprendizaje para ser auténticos son también frutos de la gracia de la transformación interior que recibimos en el santuario.

“Espacios seguros” para las chicas más jóvenes

Una de las chicas fue más allá, al decir que, como líderes, ellas mismas necesitan ser “espacios seguros” para las más jóvenes. De nuevo, es una forma muy juvenil de comunicar lo que entendemos en Schoenstatt como la profundización de la corriente del santuario. Iniciamos como peregrinos al santuario como un lugar físico, pero al profundizar en nuestra vida en la alianza de amor, nuestros corazones se vuelven santuarios y llevamos con nosotros a la Santísima Virgen a donde vayamos durante el día. Las gracias del santuario pueden entonces encontrarse en nosotros mismos.  Las líderes de la Juventud Femenina han internalizado este proceso y reconocen que ellas también están llamadas a ser santuarios-corazón, o en sus palabras, “espacios seguros” donde otras chicas puedan sentirse en casa y lo bastante confortables para ser auténticas.

Las líderes decidieron usar el campamento de invierno de este año para practicar ser “espacios seguros” para las demás. Dijeron que lo lograrían “saliendo de sus zonas de confort” de reunirse solamente entre ellas, y que buscarían activamente relacionarse con las chicas más jóvenes para ganarse su confianza y amistad. Reconocieron que esta simple acción es una puerta al autodescubrimiento y un encuentro con la Virgen María, que es el verdadero modelo de mujer que vivió una vida auténtica.

La juventud de Schoenstatt nos recuerda nuestra misión

¡Regresé a casa exhausta, pero muy inspirada por las líderes de la Juventud Femenina! ¡Después de pasar el fin de semana escuchándolas, siento que aprendí más de ellas de lo que ellas aprendieron de mí! Frecuentemente nos sabemos nuestras “teorías” de Schoenstatt y tenemos un rico vocabulario que describe la forma en la que debería ser nuestra vida en alianza, pero es una buena idea de vez en cuando dar un paso atrás y escuchar a los jóvenes que no han aprendido aún la teoría, sino que están simplemente experimentando la novedad de la alianza de amor por vez primera. No tienen el vocabulario de Schoenstatt, pero poseen un lenguaje único que describe lo que están experimentando. Escuchar sus experiencias y su juvenil deseo de hacerlas vida es un fuerte recordatorio de lo que nosotros, como miembros mayores de la Familia de Schoenstatt, también estamos llamados a hacer.
Yendo todavía más allá, estas nueve líderes de la juventud sugirieron soluciones para atraer a los jóvenes de vuelta a la Iglesia. Esa fue la pregunta que el Papa Francisco hizo a los 300 representantes de la juventud en el pre-sínodo del mes pasado.
Las chicas sienten que hay más cosas que la Iglesia debería estar haciendo por ellas para ayudarles a profundizar su vida de fe, pero no están esperando a que la Iglesia diseñe programas y cursos, sino que están siendo proactivamente Iglesia para los demás. Se están vinculando con otras jóvenes de su edad para ofrecerles un espacio seguro para descubrir el significado de sus vidas y ofrecerles un camino diferente que le dé a esas jóvenes el valor para enfrentar una cultura de lo superficial.
Ese es el reto que nos ponen: No esperar a que las condiciones sean perfectas para actuar. Empecemos ahora con lo que tenemos, no importa cuán imperfecto sea. Simplemente necesitamos confiar en la promesa de la Santísima Virgen en el momento de nuestra fundación: “Entonces atraeré desde aquí los corazones jóvenes hacia mí, y los educaré como instrumentos aptos en mi mano”. (Acta de Fundación, 18 de octubre de 1914)

Original: Inglés, 29.4.2018. Traducción: Eduardo A. Shelley, Monterrey, México.

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