Publicado el 2. abril 2018 In schoenstattianos, Vida en alianza

Sacerdote, comunicador, creativo, amigo: Padre Ottomar Schneider

BRASIL, Cássio Leal, Miembro del equipo editorial de schoenstatt.org •

Nos despedimos de un sacerdote que hizo historia y dejó una herencia. El P. Ottomar Schneider, conocido y querido por todo Brasil. Un hombre que “combatió el buen combate”. En su juventud, todavía como estudiante de los Padres, tuvo la oportunidad de conocer al Padre José Kentenich, un encuentro que marcaría su vida para siempre.

El padre Ottomar Schneider fue un mariano incansable. Siempre iba más allá de lo que se esperaba de él. Muy creativo, encontraba medios para cautivar y conquistar nuevos corazones para la Santísima Virgen. En 1975, cuando era un joven sacerdote, fue primero asesor de la Juventud Masculina de São Paulo, un pequeño grupo que comenzó entre amigos a los que les gustaba jugar fútbol. El padre Ottomar los acompañaba en los partidos, los campeonatos, en campamentos. Llegaron  a través del fútbol, pero muchos se quedaron por el ejemplo del padre Ottomar y por amor a María.

Pasaron los años y vinieron nuevas tareas. El padre Ottomar, siempre adelantado a su tiempo, veía una nueva forma de evangelización en los medios de comunicación. Fue uno de los fundadores e incentivadores de la revista impresa Tabor, revista del Movimiento de Schoenstatt en Brasil. Usaba las redes sociales, WhatsApp, E-mail, todas las formas de comunicación que hoy están presente en un mundo cada vez más tecnológico, para acercarse a las personas. Un padre que era amigo, compañero presente en la vida de aquellos que le conocían. Se dedicó de manera notable a la Obra de las Familias dentro del Movimiento, conquistando la admiración y el respeto de varias generaciones. Y, naturalmente, sentía un gran cariño por su comunidad de Padres y por las nuevas vocaciones; era un gran padre.

Visita a la  Casa Central

El año pasado,  justamente a fines de marzo, tuve la oportunidad de visitar la Casa Central de los Padres de Schoenstatt en  Jaraguá, São Paulo. Iba acompañado por Maria Fischer, redactora responsable de la página schoenstatt.org.  Los padres nos recibieron y tomamos desayuno juntos. El padre Ottomar estaba pasando por algunos problemas de salud y hospitalizaciones, pero en esa fecha estaba en la casa.  Nos recibió con atención y cariño. El, que era un gran comunicador, siempre apoyó y estimuló el trabajo de  schoenstatt.org, inclusive con el envío de muchos artículos. Era una leyenda viva del Movimiento de Schoenstatt de Brasil.

Un año después de esta visita a la casa de de los Padres en Jaraguá, él regresó a la Casa del Padre. Nos deja muchas enseñanzas. Para mí, una de las importantes de la hacer las cosas con alegría y amor.

Como él mismo nos decía “era un padre feliz”. Dedicó su vida la Iglesia y la Obra de Schoenstatt. Fue un incansable peregrino de la Mater y siempre lo recordaremos con mucho cariño. Gracias, padre Ottomar por su sí a la Madre de Dios, por su vida dedicada al prójimo y a la misión que nos dejó el Padre Kentenich. Ustedes dos tendrán ahora mucho que conversar en el cielo.


Fotos y videos: Cassio Leal

 

Falleció el P. Ottomar Schneider, el “padre feliz”

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