Publicado el 5. marzo 2018 In Vida en alianza

La Mater y su forma sutil de actuar

COSTA RICA / EL SALVADOR, Patricia Fernández de Perera •

El jueves 22 de febrero un grupo de señoras de San Salvador visitaron por primera vez un Santuario de Schoenstatt en San José, Costa Rica. Pero, ¿por qué es tan importante la visita de estas peregrinas?

Ellas serán parte del nuevo grupo de señoras, el segundo que inicia su formación en San Salvador, donde desde septiembre del año pasado, como parte de ese Schoenstatt en salida y haciendo eco de la misión de nuestro fundador, se inició la misión Schoenstatt El Salvador, desde el Santuario Familia de Esperanza.

Desde el futbol al Santuario

Con ellas crece el Movimiento organizado en San Salvador, donde ya hay dos grupos de recién casados, otro grupo de matrimonios que se formará pronto y un grupo de jóvenes profesionales, además de las misioneras de la Virgen Peregrina y los Madrugadores.

Todo se gesta en la visita del Padre José Luis Correa y dos matrimonios de la Federación de Familias de Costa Rica, Anelena Hueda y José Martínez, y quien escribe, Patricia Fernández e Isidro Perera en enero pasado, donde hubo un primer acercamiento con ellas.

En esa reunión, las señoras le comentaron al P. José Luis, que en febrero realizarían un viaje a Costa Rica con el equipo de futbol de sus hijos. Inmediatamente, el padre les sugiere y les invita a visitar el Santuario Familia de Esperanza, en San José.

La belleza del lugar y la calidez en la recepción

Y así llegó el día, todo preparado con gran cariño en el Santuario. Ellas llegan al final de la tarde y fueron recibidas por un grupo de señoras de la Rama de Familias y la jefa de Rama de Señoras de Schoenstatt Costa Rica, Anabelle González, quien brevemente les hizo una pequeña introducción a la Rama y les entregó el folleto con el cual iniciarán su formación en San Salvador.

Su primera impresión fue la belleza del lugar, la calidez, la ilusión y el cariño con el que fueron recibidas. Inmediatamente en el chat que crearon para el grupo, empezaron a compartir las fotos del Santuario por fuera y por dentro, y los comentarios acerca de la belleza del lugar.

“Quedamos fascinadas con la visita al Santuario, todas las personas que nos recibieron fueron tan amorosas”, cuenta Verónica Dada. Se sintieron en todo momento queridas, ¿no es eso lo que siempre hemos llamado, el cobijamiento de la Mater?

 

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