Publicado el 19. enero 2018 In Vida en alianza

Festejo con sabor amargo

CHILE, Verónica Gutiérez •

Hoy 18 de enero teníamos motivos de sobra para celebrar. El Papa Francisco terminaba su visita a Chile. Coronó tres veces a la Virgen del Carmen, patrona de Chile y era día de alianza. El Pontífice celebró su tercera misa en el norte del país en la ciudad de Iquique, donde coronó a la Virgen de la Tirana, la “Chinita” como le dicen de cariño. Momentos más tarde, un ladrón se robaría la corona del Santuario Cenáculo de Bellavista.

Qué pesar da el ser portador de noticias tristes. Las noticias malas se superan, pero dar una noticia triste es una carga para el que la lleva y para quien la recibe. Así me tocó hoy informarle a mis cercanos que habían entrado tres personas y de forma violenta se robaron la corona del Santuario Cenáculo. La misma que había puesto el Padre Kentenich un 5 de junio de 1949.

La noticia se propagó rápidamente entre la familia schoenstattiana y decidí ir a la misa de Alianza para orar por este triste delito y acompañar a la Mater en este día que había partido tan bonito.

Aunque es enero, la mayoría de las personas están de vacaciones y es día de semana, la iglesia de los misioneros estaba llena. Todos habíamos escuchado la triste noticia. A la entrada del Santuario vi con pena a oficiales de la policía tomando notas y fotografiando el lugar. También algunos reporteros que cubrían este robo.

Tirón de orejas

La misa se celebró de morado. Cinco padres en el altar con sus estolas moradas entre ellos, el padre Raúl Hasbún, el padre Fernando Adriazola, el padre Superior Provincial Fernando Baeza y el padre José Manuel López.

El padre Fernando Adriazola hizo la prédica. Habló por todos cuando se refirió al tremendo dolor de una experiencia así cuando recién terminábamos una celebración tan grande como fue la visita de un Papa después de 30 años.

Pero también hizo un alcance importante. No solo lamento la pérdida, también nos hizo reflexionar sobre esta situación. El Papa en las tres misas masivas que celebró durante su estadía, tres veces coronó a la Virgen del Carmen. “Este 18 de enero, el Papa coronó a la Virgen en Lobitos (Una explanada de la Universidad Arturo Prat en Iquique, al norte de Chile). Poco después, la Mater es ‘descoronada’. Es violado nuestro lugar santo. Es desacralizado nuestro Santuario. Creo que es hora de que nos preguntemos qué le falta, que nos pide a esta tierra Cenáculo de Bellavista. Debemos volver a coronar a la Mater. Si perdimos su corona, parece que la Virgen nos pide que volvamos a conquistarla. Tenemos ahora este desafío”.

Lo qué ocurrió

La hermana María Ignacia estuvo presente cuando ocurrió el asalto. Ella cuenta que estaba en cambio de turno en el Santuario y se encontraba con otras dos hermanas más. Tres hombres maniataron a los guardias, les quitaron los celulares y los radios y entraron en un auto. El Santuario Cenáculo está en un parque grande. Desde el portón hasta el Santuario son varios metros. Entraron al Santuario, cerraron la puerta y amenazaron a las hermanas con cuchillos. La hermana María Ignacia le preguntó a qué venían y uno de ellos fue directo a quitar la corona del cuadro, dando un salto sobre el altar. Intentó quitar las azucenas que bordean el marco y la lanza de san Miguel, pero no pudo. Luego de eso, escaparon.

Esto nos trae recuerdos amargos. Esta no es la primera vez que ocurre algo similar. En 1969, se profanó el Santuario. Esa vez fue grave. Las hostias quedaron tiradas por todas partes. Esta vez la hermana María Ignacia dice que estaba el Santísimo expuesto, que estaban en adoración, pero que el hombre fue directo a la corona. Además, aclaró que no fue como aquella vez. “Incluso en estos momentos, pude sentir que la Mater protegía a su hijo. Que prefirió que le quitaran su corona a que le hicieran daño a su hijo”. La hermana agradece que no les hicieron daños y que no ocurrió nada más grave que lamentar.

Después de la misa, nos acercamos al Santuario para consagrarnos. El padre Fernando nos pidió que nos acercáramos al Santuario y que cada uno lo bendijera. Debíamos acompañar a la Virgen en estos momentos difíciles y cada uno de los más de trescientos fieles que asistieron a la misa, pusieron sus manos sobre las paredes y superficies.

El padre Fernando dejó varias tareas: rezar por este robo, rezar por quienes lo perpetraron y trabajar con mucho capital de gracias.

Les pedimos que oren por el Santuario Cenáculo de Bellavista, que lo necesita mucho. Que se divulgue la noticia lo más posible y por sobre todo, mucha ofrenda al capital de gracias.

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