Publicado el 22. octubre 2017 In Vida en alianza

¡Glorifícate! Coronación en el Santuario de Kearsley

INGLATERRA, Mary Cole •

El pronóstico del tiempo era espantoso. La cola de los huracanes que habían devastado la costa atlántica de los Estados Unidos cruzaría por el Reino Unido durante nuestro fin de semana de la coronación con fuertes vientos y muchísima lluvias. ¡La Mater Ter Admirabilis tendría que glorificarse! ¡Y así lo hizo! El viento se levantó recién el domingo por la noche cuando todo ya estaba guardado y la lluvia, a la cual estamos acostumbrados, se mantuvo lejos mientras lo necesitamos. Gracias a un Festival ecuménico de Espantapájaros in Kearsley el fin de semana anterior, pudimos pedir prestadas siete carpas para mantener nuestros materiales y todos los equipos secos. Vino muchísima gente. Esperábamos como doscientas personas pero hemos atendido a muchos más. Pedimos a la parroquia y al Movimiento que trajeran cajas con tartas pequeñas y respondieron con mucha generosidad. Tanto que al final hasta hemos podido enviar a los Hermanos de Caridad, una bolsa de tartas, todavía en sus cajas respectivas, para la gente sin techo.

A través de nuestro obispo, Mons. John Arnold, habíamos invitado a toda la diócesis de Salford a la coronación. Muchos de ellos, y también de más allá de la diócesis, vinieron. Gente que no había visitado el santuario anteriormente. Para muchos era una experiencia impactante. El santuario estaba decorado con rosas y lilas adecuadas para una Reina, mucha gente se quedó en oración. Nunca estuvo sola. Empezaron a llegar antes del mediodía. Un grupo grande de damas africanas que vinieron con sus capas azules, contagió su entusiasmo y alegría. Me contaron después que estaba presente también una familia refugiada del Oriente Medio. Todos eran bienvenidos y recibidos con té y café que disfrutaron con las comidas preparadas.

 

Una corona imperfecta

La eucaristía empezó a las 13.30 hs y dos señoras de Liverpool sellaron su Alianza de Amor. En la homilía, el P. Bryan contó que la corona que mandaron a limpiar y ser bañada en oro, hacía tres meses había vuelto tal como estaba. Esto lo interpretó como un símbolo de todos nosotros con nuestros fallos y cicatrices adquiridos durante toda la vida, que Dios transformará en oro. Al igual que la corona, no debemos dudar en darnos así como somos. La Corona finalmente será bañada en oro y se le agregarán perlas para conmemorar el «Jubileo de Perlas» desde la coronación en Walsingham hace treinta años.

Después de la misa y una breve pausa para tomar el té (muy típico inglés) se hizo una breve introducción sobre el Santuario original y la coronación, y cómo la Familia de Schoenstatt inglesa lo había asumido. Después se hizo la encuesta del día y hubo un «Mercado de Propuestas». Cada puesto daba una explicación sobre la Alianza de Amor, la Virgen Peregrina, la Liga, las Madres, sobre el mosaico detrás de la Iglesia y la espiritualidad basada en el Oficio de Schoenstatt compuesto por el Padre Fundador en Dachau. Servían café, té y tartas en dos partes toda la tarde mientras que miembros de Schoenstatt intentaban contestar a muchas preguntas. La juventud estaba reunida en la cabaña, al igual que los niños que estuvieron muy ocupados haciendo una enorme corona de flores que portaron al Santuario para la coronación.

 

Talleres sobre el Santuario Hogar y el Padre Fundador

Sobre las 15.30 hs había un taller sobre el Santuario hogar, dado por Liz Markland, una schoenstattiana de la segunda generación. Lo acompañó con la proyección de fotos de muchos santuarios hogar. Al terminar la presentación, ofrecieron una caja grande de plástico llena de pequeñas fotos de la MTA debidamente enmarcadas, e invitaron a la gente que establecer sus propios santuarios hogar. Muchos se abalanzaron y la caja quedó vacía enseguida. Los Padres se mantuvieron ocupados bendiciendo cada imagen. Fue difícil calmar a la gente otra vez pero al final, pudo comenzar el taller sobre el Padre Kentenich para introducir la conmemoración del año próximo. Mucha gente expresó sus ganas de hacer una peregrinación a Alemania para experimentarlo personalmente. Cuando todas las preguntas habían sido contestadas, el Obispo John Arnold llegó, luego de una mañana con una agenda muy apretada, para presidir la Coronación.

 

La Coronación por el Obispo Arnold en el santuario

Aproximadamente a las 16.30 hs una multitud emocionada se había congregado para la ceremonia de la coronación, durante la cual el Obispo nos invitó a responder a la llamada del Santo Padre a ser discípulos misioneros. Esto se asumió en la celebración con la Corona llevada delante de la procesión hasta el santuario para la coronación. Todo lo que ocurría dentro del Santuario era transmitido en una pantalla en la sala para que nadie perdiese detalle alguno. El santuario estaba tan arrebatado de gente que los cantos ¡casi levantaron el tejado! El obispo John estaba contento de no tener que subir la escalera, por lo cual se le pidió a Paul Cooper, nuestro artista e iniciador de la coronación, que colocara la corona a la imagen. Después de la bendición y el canto final, el P. Bryan presentó al Obispo John una réplica de la preciosa vela tan lindamente decorada que quedaría encendida en agradecimiento dentro del santuario durante el día.

Eran casi las 18 hs cuando la tormenta que se avecinaba apresuró a los peregrinos a sus automóviles y buses mientras que los hombres ayudaron a recoger las carpas, mesas y sillas. Todos estuvimos de acuerdo en que ha sido un día extremadamente bendecido. Nuestra MTA se ha glorificado, y continuará glorificándose mientras se construya Schoenstatt en Inglaterra a través de sus pequeños discípulos misioneros.

 

Original: Ingles, 06.10.2017 . Traducción: Kohnie Valderrama, Madrid, España/ce

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