Publicado el 30. julio 2017 In Vida en alianza

75 años…

ALEMANIA, Roberto M. González •

Normalmente, los grandes jubileos o fiestas de cumpleaños son siempre algo grande y llenos de felicidad. Este año no es la excepción, donde nos toca celebrar el nacimiento de unos gemelos, que han nacido en el lugar menos esperado, en “la ciudad de muerte, de locos y esclavos” (P.J.K.), el infierno en la Tierra, en el verano del hambre de 1942, en el campo de concentración de Dachau.

Hablamos de la conmemoración de la fundación de los Institutos de las Familias y de los Hermanos de María; estos gemelos nacieron con dos horas de diferencia, en un parto muy complicado y precario; en el bloque número 3 de la barraca 14; arrodillados, frente a un pequeño altar donde se encontraba la Santa Eucaristía, una foto de la Madre Tres veces Admirable y una del Santuario Original, todo al nivel del suelo, tapado por mesas y colchones de paja para proteger y simular el trabajo frente de las miradas de los guardias y otras personas; donde el peligro de ser descubiertos implicaba la muerte.

Allí, en esa precaria situación, nacieron, hijos de la guerra y del odio hacia una Iglesia que se rehusaba a moldearse al tiempo de opresión y la situación en la que se encontraba; en una movida atrevida del Padre José Kentenich, quien ingresó a la Barraca 14 por la ventana, donde buscaba completar sus repuestas; la respuesta de Schoenstatt para el mundo de hoy, para ese hombre nuevo en la sociedad nueva.

Peregrinando a Dachau

El 16 de julio de 2017, 75 años después de aquel día, hemos vuelto hasta el lugar donde todo comenzó. Así como peregrinamos al Santuario Original implorando las gracias de nuestra Madre, nosotros peregrinamos a Dachau para recordar de dónde hemos venido, cuál es nuestra misión entregada por nuestro querido Padre Fundador y renovar una vez más ese compromiso asumido por los co-fundadores.

Un reencuentro en Dachau y en el mundo

Fue algo mucho más grande que una fiesta; fue el reencuentro de toda la familia de Schoenstatt en sus distintos representantes, nacionales e internacionales en la ciudad de Dachau. Por la mañana, hemos compartido distintos impulsos sobre los hechos ocurridos hace 75 años, en las experiencias guardadas en las anotaciones personales de los co-fundadores: Dr. Fritz Kühr (Instituto y Obra de las Familias) y Dr. Eduard Pesendorfer (Hermanos de María). Ambos eran presos políticos y tuvieron la gracia de ser formados personalmente por el P. Kentenich, en el lugar menos pensado pero querido por Nuestra Madre y Reina del Campo de Concentración.

Por la tarde, cerca de 250 personas nos congregamos dentro del campo de concentración, donde luego de una introducción, peregrinamos al Bloque 14, para culminar con una Misa celebrada en la capilla Agonía de Cristo, dentro mismo del campo.

Así como el Padre Fundador encontró en Dachau una comunidad internacional, la conmemoración no se limitó solamente a los congregados ese día en el Campo, sino que en otros países como Australia, Brasil (en Santa María, Londrina, Atibaia), Estados Unidos (en Lamar, Texas)  aproximadamente unas 2.000 personas también han recordado lo sucedido en 1942, dando gracias a nuestros queridos fundadores por haber dado el Sí más grande de sus vidas.

Recordando todo esto, hoy nos encontramos totalmente renovados para seguir trabajando por ese ideal que surgió hace 75 años en la ciudad de la muerte.

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