Publicado el 2017-01-23 In Vida en alianza

Cuando alguien de nuestra familia celebra una fiesta, todos estamos invitados

CHILE, P. Egon M. Zillekens, P. Alejandro Blanco, Maria Fischer •

170118-chile-priesterbund-05«Si estoy vinculado a Schoenstatt, me identifico con todo lo que pertenece a Schoenstatt, y con todo lo que sale de Schoenstatt», dijo el P. Kentenich a fines de 1933 en la Jornada sobre el «misterio de Schoenstatt».

Días pasados, en Schoenstatt – concretamente en la Federación de Sacerdotes diocesanos de Schoenstatt en Chile – ha sucedido de suyo algo muy importante.

Y como elocuente forma de interacción, llevada, por un lado de una actitud abierta y por otro, de un deseo de identificación en el seno de la familia, la Superiora Provincial de las Hermanas de María en Chile y la Directora de la Asistencia Dinámica, la Hermana de María responsable de la Campaña de la Virgen Peregrina, la Superiora del Instituto Ntra. Sra. de Schoenstatt, con otra señora, miembro de su comunidad, el Director del Movimiento en Chile, P. Mariano Irureta y el P. José Luis Correa, Pilar y Luis Jensen, del Instituto de Familias de Schoenstatt, y un representante de la Liga de sacerdotes, en conjunto con sacerdotes de la Federación de Argentina, Cuba, Perú y Alemania, todos juntos celebraron la consagración perpetua del primer curso de la Federación de Sacerdotes chileno.

Y en medio de todos ellos, la «Peregrina del Santuario Original», que desde hace dos años acompaña al Rector de la Casa Marienau, el P. Egon Zillekens, en sus viajes de visita a la Federación por todo el mundo.

La consagración perpetua en la Federación de Presbíteros, ante la presencia de representantes de toda el Movimiento de Schoenstatt. Ni lírica vaga, ni fantasía, sólo vida real a la sombra del Santuario Cenáculo, en Bellavista.

 

El gesto de Juan el Bautista es el gesto de la Iglesia: ¡este es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo!

 

170118-chile-priesterbund-10Siete sacerdotes pertenecen a este primer curso de la Federación en Chile, los que con su sí comunitario han solicitado pertenecer a Schoenstatt en la forma de vida propia de la Federación.

Uno de ellos, el P. Eugenio, gravemente enfermo, en su silla de ruedas, salió del hospital especialmente para la celebración. Todos ellos viven el desafío de sostenerse en su servicio pastoral a la Iglesia, frente a una crisis de confianza sin precedentes por la que atraviesa la sociedad chilena, luego de que se destapara el caso «Karadima» y las repercusiones del film «El Club» de Pablo Larraín, lo que incrementa permanentemente la desconfianza.

«Esto es algo decisivo para nuestra fe y para la misión de la Iglesia. La Iglesia está llamada a realizar en todos los tiempos aquello de Juan El Bautista, que señala a Jesús diciendo: ¡Este es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo! ¡Él es el único Salvador! ¡Él es el Señor, humillado por los pecados del mundo, pero El es el Salvador! No es ningún otro que quizá pueda venir. ¡Sólo Él!» (Papa Francisco, Ángelus, domingo 15 de enero de 2017)

Estas palabras del Papa Francisco en el Ángelus, luego de la consagración perpetua de los siete presbíteros de la Federación, son como una respuesta al Ideal que han descubierto y formulado: «En manos de María, corderos victoriosos para el Padre».

Cristo, el cordero, es victorioso justamente porque es cordero, dispuesto al sacrificio, para quitar el pecado del mundo.

En el seguimiento de Jesús cordero, vencen los corderos si permanecen como tal, -así se expresaba el Padre Alejandro Blanco, de Argentina, en la homilía de la misa celebrada para la consagración del curso chileno.

Cordero, es decir, víctima dispuesta para el sacrificio, también por las víctimas de los crímenes y pecados que los sacerdotes cometieron en contra sus propios discípulos. Cordero que se hace, a sí mismo, víctima.

No hay duda acerca de quiénes son las víctimas. Las víctimas de los crímenes de abuso por parte de sacerdotes, que en Chile, mucho más tarde que en Irlanda, Estados Unidos y Alemania, salieron a la luz y ahora son perseguidos por la justicia y sancionados por la Iglesia. Las víctimas son los niños y los jóvenes que deberán cargar toda su vida con las heridas de estos hechos repudiables.

Aunque incomparable en su dolor, existen también otras víctimas dolientes. Víctimas son los miles de creyentes cuya confianza en los sacerdotes y en la Iglesia fue quebrada por esto.

Víctimas son también todos aquellos sacerdotes que han trabajado toda una vida con total dedicación y compromiso, y ahora se ven expuestos a una sospecha generalizada sobre ellos.

Víctimas son también aquellos que provenientes de un tiempo, con otras premisas, con otros conocimientos y lineamientos, con conciencia errónea, pero a menudo, sin culpa, encubrieron u ocultaron aquello que jamás debió ocultarse.

«Cuando nuestro hijo decidió ser sacerdote, hace unos años atrás, fue homenajeado como un héroe -cuenta una madre chilena. Ahora que terminó sus estudios, comienza a ser visto como un villano». Ella habla con lágrimas en los ojos.

«Sin la Federación de Sacerdotes, no hubiese podido permanecer en el ministerio» -dice uno de los sacerdotes que ha hecho su consagración perpetua.

Todo esto está en sintonía con el bello y recio ideal de este curso, y todo esto sucede, como ellos mismos lo dicen: en manos de María.

 

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Sólo agradecimiento por la ayuda solidaria en la edificación de la comunidad presbiteral – «Teníamos un gran sueño»

La consagración perpetua de este curso es una gran fiesta – una fiesta a la que fue invitada toda la gran Familia de Schoenstatt, una fiesta de enorme alegría, fiesta de comunidades hermanadas, de pura acción de gracias.

Gracias al P. Mariano Irureta que, como Provincial de los Padres de Schoenstatt, hace años ha dejado libre al Padre José Luis Correa para la construcción del movimiento de sacerdotes diocesanos de Schoenstatt en Chile y en otros países de Latinoamérica.

Gracias a los Padres en Argentina, sin los que hoy no existiría esa región autónoma de la Federación de Presbíteros, la que actualmente cuenta con siete cursos. Gracias a los sacerdotes de la Liga, que han encontrado en ella su propio lugar de arraigo; y a los que estando en ella, decidieron incorporarse a la Federación. Gracias a los sacerdotes argentinos, que durante más de treinta largos años esperaron, oraron y trabajaron para que surgiera también en Chile la Federación de Presbíteros: «Teníamos un gran sueño, el sueño de la Federación en Chile». Y ahora, esto se convierte en realidad, con Chile como Pro-región, encaminándose pronto a la autonomía regional.

Y no sólo en Chile se consolida la Federación: en Burundi, en República Dominicana, en Bolivia crece la Federación, funcionan comunidades oficiales, crece la vida. En Cuba, hay un nuevo grupo de seminaristas en formación. En Perú, late el deseo de comenzar pronto.

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¿Qué celebraremos realmente en 2019?

La celebración de la fundación de la Federación de Sacerdotes en Chile acontece en «fantástico clima familiar». Esto nos pone en camino hacia el 2019. En el año 2014, se celebraron los cien años de la Alianza de Amor; en 2019 se cumplen cien años de la fundación de la Federación Apostólica. Cien años de Federación. Al comienzo, todo fue Federación. La articulación federativa en diócesis y territorios, la organización según géneros, edades, estados de vida, según el grado de vínculo comunitario, o por los diferentes ámbitos de apostolado y -proyectos-, eso vino después, aunque en el jubileo de 2014 todo fue refrendado en su fundamento, la Alianza de Amor.

En todo caso, la Federación de Presbíteros se propone marchar hacia el 2019 con la idea de constituirse como comunidad de federaciones, con varias regiones, cuyos jefes formarían un consejo internacional, el cual elegiría un Secretario General como representante de la Federación Internacional ante la Presidencia General y hacia afuera de Schoenstatt.

Una genuina estructura federativa, que no se rige de manera central-jerárquica (como las direcciones generales de los Institutos) sino que crece desde las regiones autónomas y sus comunidades oficiales «hacia arriba».

Un proyecto ambicioso o, como el Padre Kentenich dijera el 18 de octubre de 1914: «Una idea audaz, casi demasiado audaz, para el común de la gente; pero no para ustedes!».

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Original: alemán. Traducción: P. Alejandro Blanco, La Plata, Argentina

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4 Responses

  1. No pertenezco a la Familia de Schoenstatt, por eso a lo mejor mi comentario no será tenido en cuenta, pero he llegado hasta acá y no puedo menos de dejar clara mi enorme admiración por esta obra y sus miembros, de los cuales tengo el gran placer de conocer algunos, sacerdotes y que son verdaderos ejemplos de vida , dedicación y amor, siempre con alegría y espíritu de llevar adelante su misión. Gracias

  2. Qué importante es sentir que cuando se celebra algo en nuestra Familia, estamos todos no sólo invitados, sino INCLUIDOS (que es mucho más que recibir una invitación), aunque no podamos estar físicamente presentes.
    Nora Pflüger Totti, La Plata, Argentina

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