Publicado el 27. octubre 2016 In Vida en alianza

Tu casa tan cerca de la mía, y de la de todos…

PARAGUAY, Horacio José Chávez Tottil •

Había sido que, hace 35 años se bendijo un Santuario a solo siete minutos en coche de mi casa, el Santuario de Tupãrendá, y tuvieron que pasar 30 años para que a mi familia la invitaran a integrar la Rama Familiar del Movimiento de Schoenstatt. Allí fuimos, por primera vez, al Santuario Nacional y ese acontecimiento, el encuentro con la Mater ¡nos cambió la vida!

El 18 de octubre de este año, un martes, día laboral para muchos, se congregaron en este pedacito de cielo aquí en la tierra, miles de peregrinos que acuden a visitar a la Madre Santísima, quien hace más de 100 años se estableció en la pequeña capillita de San Miguel, en Alemania, donde un joven y audaz sacerdote se consagró, se emocionó, y nos trasmitió esa emoción a los miles de peregrinos que vivimos ese amor en Tupãrendá.

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Con la ropa mojada por el calor y una sonrisa de alegría

A pesar del calor, llegan cientos de colectivos con miles de personas, la gran mayoría «burritos» (misioneros) de la Campaña del Rosario con sus imágenes peregrinas, van subiendo desde el estacionamiento exclusivo para buses hasta el Santuario. También están las familias que asisten a las cuatro misas dedicadas a los jóvenes, los enfermos y la familia, con la impecable liturgia, sacerdotes confesando, carpas de las pastorales, adoración al Santísimo Sacramento, cientos de voluntarios sirviendo agua, todos con la ropa mojada por los 40 grados de calor, pero la gran mayoría con una sonrisa y alegría.

Se destacan los jóvenes que limpiaron el predio de varias hectáreas, los comedores, los que repartieron el agua, las sillas de ruedas, el centro de comunicaciones, la asistencia médica, la asistencia a discapacitados y enfermos, coordinadores de estacionamientos y cientos de apóstoles que sirvieron ese día, en un acto de misericordia hacia los peregrinos quienes tenían un objetivo: ver a la Mater y sentir su amor, cariño y cobijamiento.

Qué pena que no pude vivir esta fiesta de María desde pequeño, viviendo tan cerca de este lugar de gracias. Y que alegría por los miles de peregrinos que ya lo viven y por los miles que vendrán, año tras año, al encuentro con el amor y el abrazo de María.

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Fotos y video: Johana Goodacre

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