Publicado el 17. septiembre 2016 In Vida en alianza

João Pozzobon: la gracia de entender el origen y ser pionero de un Schoenstatt en salida

ROMA – BELMONTE, Maria Fischer •

Miércoles 7 de septiembre, Día de la Independencia de Brasil, fiesta nacional. Muy temprano en este día soleado (para no decir con calor sofocante), se lo celebra también en el Santuario de todos nosotros en Belmonte, que por una hora se convierte en el Santuario de todo Brasil. Están el P. Marcelo Adriano Cervi, el futuro rector del Santuario de Belmonte, el matrimonio de Terezinha y Nivaldo Abram, de Curitiba, con su hijo que vive en Alemania, y dos Hermanas de Maria de Brasil, que trabajan en el Movimiento de Schoenstatt de Italia.

Juntos celebran la Misa, con los cantos típicos y con la plegaria eucarística propia de Brasil, redactada para un Congreso Eucarístico en el país. Es una fiesta nacional en tiempos difíciles para su patria, y a pocos días del aniversario de la Campaña de la Virgen Peregrina, iniciada por un brasileño, João Pozzobon, el 10 de septiembre de 1950, en Santa María, Brasil.

Sobre el armario lateral del Santuario, está colocada una Imagen peregrina con una cinta en los colores de Brasil. Ha peregrinado por varios lugares de Brasil y fue llevada por el matrimonio Abram para adornar el cuarto N° 105, el cuarto de Brasil en la Casa Padre Kentenich en Belmonte. Hoy se entregará, simbólicamente, para ser colocada allí, cuando la casa esté lista para recibir los peregrinos.

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Un modelo del schoenstattiano del segundo siglo

Al inicio de la Misa, el P. Marcelo Cervi toma la foto de «João Pozzobon de Belmonte» aquella foto de la pintura hecha para la iniciativa de un grupo de misioneros de Argentina que quieren vincular la Campaña con Belmonte. El Padre Marcelo la pone al lado de la Cruz de la Unidad en el Santuario.

Explica, con pocas palabras, que Don João reúne en su persona las dos gracias importantes de Schoenstatt: la gracia de «entender el origen» y la gracia de la salida (o sea, del apostolado).  Con esto, Don João se convierte en modelo para el Schoenstatt del segundo siglo de la Alianza: una persona que sabe salir hasta los confines del mundo, sin olvidarse de la fuerza que da vida y fecundidad a todo su actuar, la Alianza de Amor que el Padre Kentenich nos ha regalado; una persona que sabe vivir profundamente, desde aquella Alianza de Amor, sin caer en la tentación de confundir el santuario con un sofá para quedarse, con un refugio de protección contra el mundo…

Todo esto se encuentra en la pintura de este João Pozzobon, que sale con cara alegre y paso firme desde el Santuario de Belmonte para llevar el mensaje de Schoenstatt, para llevar a María, hasta los confines del mundo, hasta las periferias de la sociedad y de la iglesia.

La Misa termina con el himno a la Virgen de Aparecida, patrona nacional de Brasil. No puede ser de otra manera y menos, cuando pocos días antes, en los jardines de la casa del Papa se ha instalado una imagen de Nuestra Señora de Aparecida, y Francisco se detuvo unos minutos ante ella para la ceremonia de su bendición. «Estoy contento de que Nuestra Señora de Aparecida esté en los jardines. En 2013 había prometido volver a Aparecida el año próximo. No sé si será posible, pero al menos ahora, Ella está aquí, más cerca mío», dijo el Papa, que invitó a los peregrinos brasileños presentes a cantar a la Virgen y rezar un Ave María.

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Una peregrinación al cuarto 105

Se confía a María a todo el pueblo de Brasil, al Papa Francisco, a Belmonte, y a todos los peregrinos que un día estarán en el cuarto de Brasil…

Pasando por la Sala João Pozzobon, donde el librito de la Novena aún queda como recuerdo de la visita de la delegación de Argentina en junio, todos peregrinan hacia… la puerta cerrada del cuarto de Brasil. Nadie sabe quién la cerró justo este día, pero como la gracia pasa por puertas cerradas, rezan y cantan desde afuera, y después de un desayuno familiar, dejan la Imagen peregrina en el armario donde ya están los símbolos del cuarto de Argentina y la Peregrina para la Sala João Pozzobon.

Aún no se sabe cuándo la Casa se abrirá para peregrinos – pero ya están los símbolos preciosos de la inculturación de Schoenstatt desde Australia, Filipinas, Argentina y Brasil – ¡y pronto Suiza!

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Una habitación para cada país

Colaboración: Claudia Echenique

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