Publicado el 2016-05-10 In Taller de comunicación kentenijiana, Vida en alianza

Firmeza y Ternura

PARAGUAY, por Sandra Lezcano •

Firmeza y Ternura. Es el título de un libro del P. Antonio Cosp y no encuentro mejor título para expresar la forma en que la Mater me ha educado en la primera semana de mayo.

Hace unos meses me escribía Maria Fischer, contándome que Paraguay seria la sede para el primer Taller de Comunicación Kentenijiana. Una alegría inmensa y me puse a disposición en lo que pudiera ayudar.

La Mater ya tenía en sus planes mi tarea, era recibir y hospedar a uno de los comunicadores extranjeros que vendrían al Taller.

La sorpresa

Ya habiendo asumido mi tarea, me faltaba conocer quién sería mi huésped durante estos días; hasta que recibo un mail de Cássio Leal, gran colaborador de Schoenstatt.org quien me informaba que estaría llegando a Paraguay un día antes del inicio de Taller.

A raíz de una mala experiencia vivida años atrás yo quedé con un prejuicio hecho hacia los brasileros, cuando me doy cuenta que Cássio era de San Paulo mi sorpresa fue grande y como el compromiso estaba asumido de manera directa con la Mater ya no podía retractarme.

Fui entonces al Santuario Joven ubicado en Asunción y aclaré algunos puntos sobre mi tarea con la Mater, le dije que si esto era una prueba la aceptaba y que como prueba de mi afecto hacia Ella daría lo mejor de mí al huésped que ella enviaba. Fue así que asumí la tarea de manera diplomática.

Exigiendo firmeza

El mes de abril vino con muchas pruebas laborales y personales para mí, me sentía muy presionada. En esos días recibo un mail de mi futuro huésped y sin pensarlo dos veces le cuento que estaba enfrentando una especie de tsunami de problemas y que necesitaba su ayuda. Le pedí encarecidamente que rezara por mi trabajo y por otros problemas que estaba afrontando.

Después de unas semanas y sin darme cuenta me encontraba yo rezando por él, pidiendo a la Mater que tuviera un buen viaje y una grata estadía en Paraguay. La oración iba acortando distancia, los problemas en el trabajo fueron encontrando solución de a poco y la Mater se fue encargando de lo demás.

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«Dia de peregrinación y turismo cultural»

Detrás de cada persona hay una historia con Dios

Conocí finalmente a Cássio y lo que yo creía era una prueba de fidelidad a la Mater se convirtió en una situación que me educaba de manera firme pero tierna.

La Mater me envió como huésped todo un testimonio de vida, aprendí de Cássio que muchas veces ser schoenstattianos implica una gran valentía para enfrentar las situaciones que nos impone la vida. Me enseñó que uno debe defender los ideales y que el amor a Schoenstatt debe ser tan grande que nadie pueda quebrar la alianza que tenemos con la Mater.

Tantas historias compartidas con el huésped que se estaba convirtiendo en mi amigo, me hicieron comprender que la Mater no me estaba enviando una prueba sino más bien me estaba haciendo un gran regalo enviando a un caballero brasilero que ama Schoenstatt y transmite esto con su ejemplo de vida.

De manera sincera tuve que contar a Cássio el prejuicio que tenía, le pedí perdón por ello y entendí que estaba muy equivocada al juzgar a todo un país por el mal actuar de unas pocas personas.

Mi tarea resultó ser un gran regalo de la Mater, ahora tengo un amigo brasilero y Cássio se ganó toda una familia paraguaya.

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Sandra y Cassio en Caácupé

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4 Responses

  1. Ofresco la Editorial Patris Chile para que esas experiencias las podamos trasmitir y dejar que los libros sean teoría y los hagamos vida

  2. Sandra Lezcano dice:

    Sin duda alguna la Mater nos da sorpresas todo el tiempo! Fue tan bueno compartir esas historias y anécdotas vividas en Schoenstatt. Sentir que formamos parte de la misma familia.
    De dos cosas estoy segura, el libro con las anécdotas saldrá a la luz y nos volveremos a encontrar con mi amigo Cássio, el lugar es lo de menos.

  3. Cássio Leal dice:

    Que lindo leer esta historia. La Mater realmente nos sorprende y a veces nos pone pruebas «violentas». En mis viajes, siempre pido a la Mater que ponga personas de buen corazón en mi camino que me puedan ayudar y Ella nunca me ha fallado. En Paraguay conocí personas hermosas y que me hicieron sentirme como en casa. Sandra y yo fuimos voluntarios en Schoenstatt, aunque en períodos diferentes, nos reímos mucho de las historias que vivimos del otro lado del océano (ojalá un día salga un libro de esas historias). Sandra y su familia me recibieron en su casa sin mismo conocerme y me abrieron las puertas de su hogar y sus corazones. Lo mejor de viajar es conocer personas y compartir con ellas. Una frase que me impactó en el Taller de Comunicación fue: «Teorías se encuentran en libros, experiencias en personas». Que Dios y la Mater bendigan siempre a Sandra y su familia por todo que hicieron por mí y por el acogimiento que me dieron. Tengo certeza que nos volveremos a ver, pues Schoenstatt nos regala encuentros y una gran familia alrededor del mundo. Aguyje Paraguay!

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