Publicado el 2016-05-12 In schoenstattianos, Vida en alianza

Él ya está en el camino de su felicidad y realización personal como hombre de Dios

CHILE/PORTUGAL, por José Cravo •

Hace diez años que Gonçalo partió desde Portugal rumbo a Chile para iniciar el postulantado y luego seguir en Paraguay el noviciado.
Parece que fue ayer…

De hecho, han pasado 12 años desde que Gonçalo nos reveló su vocación sacerdotal y nos contó que ingresaría en el Instituto de los Padres de Schoenstatt. Fue un domingo de febrero, en la noche, y la noticia no fue sorpresa para su mamá. ¡Claro que yo pasé la noche sin dormir!  Por la alegría, por la incertidumbre, por la emoción, por… ¡sabe Dios qué más!

Su caminar cristiano como acólito de la parroquia, en grupos de juventud, en la catequesis, su vida social como gimnasta y sus estudios de administración, no indicaban, según yo lo percibía, una decisión de esta naturaleza; pero él sintió el llamado de Dios y lo siguió.

 

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Reina y Educadora de nuestros corazones para Jesús

Como no viajó al seminario en el 2004, sólo la familia más cercana conocía su decisión, secreto que guardamos por un año y nos motivó a coronar a la Mater de nuestro Santuario Hogar como Reina y Educadora de nuestros corazones para Jesús. ¡O, mejor dicho, coronamos a la Mater y a Jesús, porque nuestra hija María, entonces de cinco años, nos llamó la atención sobre la importancia de coronar también a Jesús!

Hace algún tiempo el Padre Diego nos dijo que “éramos culpables”. Pese a que en portugués el término “culpable” tiene una connotación negativa, nos sentimos responsables de la consecuencia de haber escogido una vida de cristianos comprometidos en el trabajo en la parroquia, que aceptan el desafío de la alianza matrimonial  y la Alianza de Amor, como miembros del Movimiento Apostólico de Schoenstatt. Pero tenemos la certeza de que a pesar de nuestro aporte, fue Dios y la Mater quienes llamaron a Gonçalo, tocando su corazón de joven.

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Padre, haz de mí un milagro de  Misericordia

El sábado 30 de abril, nos sentimos traspasados por la emoción, que nos hizo llorar, y por una inmensa alegría, que se expresaba en el ambiente festivo de la ordenación diaconal de Gonçalo, cuyo rostro estaba serio, tal como lo estuvo el día anterior (que vimos en las fotos, porque no asistimos a la ceremonia), cuando hizo su consagración perpetua como miembro del Instituto de los Padres de Schoenstatt.

La transfiguración de Gonçalo fue después de la imposición de manos. Cuando subió al altar, su sonrisa irradiaba una alegría contagiosa, que nos transmitió la confianza de que él estaba en el camino de la felicidad y realización personal, como hombre de Dios.

Su lema: Padre, haz de mí un milagro de Misericordia, ya está latiendo en sus actitudes, en las amistades que conquistó con su manera de ser: simple y humilde, dispuesto y compasivo para con sus compañeros y vecinos de la Parroquia Nuestra Señora de La Merced, Capilla de la Misericordia, donde vivió durante este último año y donde fuimos a acompañarlo en su primera misa y escuchamos su primera homilía como diácono. Al final nos dio una bendición especial.

Original: Portugués; traducción: Carmen M. Rogers, Santiago, Chile.sis

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1 Responses

  1. Me emociona ver cuando la juventud decide seguir por este camino. Hacen carne el Evangelio: “La mies es mucha, pero los trabajadores pocos”. Sigamos orando por las vocaciones sacerdotales. Gracias y felicidades.

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