Publicado el 16. abril 2016 In Vida en alianza

La llave en la basura o… confiar en Dios

De la página web del proyecto: Confiar en Dios – GOTTvertrauen www.gott-vertrauen.net

Una intensa semana de trabajo de nuestra empresa, con sede en Francia, acaba de concluir en el centro de convenciones. Las maletas están listas, el coche de alquiler listo para partir; en tres horas sale mi vuelo, la reunión final terminó, hasta ahora todo ha salido muy bien. “Y deje la llave de su departamento simplemente en la cerradura de la puerta”, dice el jefe sonriendo. “Seguramente, ya está allí…».

Mi primer impulso fue buscar en mis bolsillos… no encontré nada. En el bolso… tampoco. Típica mujer, me digo a mí misma, tan sólo escuchar la palabra «llave» y ya comienzo a hurgar en mis bolsillos. «Mujer y llave», digo.  Todo el mundo se ríe. «Sí, seguro que está allí», pero pienso: Lo último que me falta, es que me la esté llevando, o aún peor, que la haya perdido… ¡Pequeño ataque de pánico!

Voy corriendo al departamento y, como era de esperar, la llave no está en la cerradura. En la habitación tampoco hay nada. Yo misma empaqué todo muy temprano, quité las sábanas de la cama, saqué la basura, cerré las ventanas.

Regreso al coche, abro las maletas, revuelvo todo y nada, no encuentro la llave. Busco en el bolso de mi ordenador portátil y, de puros nervios, cae la mitad de su contenido en el maletero. Encuentro de todo, menos la llave. ¿Por qué tienen aquí un sistema de cerraduras tan costoso? ¿Y por qué me dieron a mí incluso, la llave de la puerta principal?

Dios mío, ¿dónde puedo haber dejado las llaves? En sólo dos horas parte mi vuelo. La película de suspenso en mi mente se convierte lentamente en una de terror.

¡Dios, ayúdame a tranquilizarme!

Basura. Contenedores de basura. Estaban ahí afuera porque hoy recogen la basura. Y yo que me molesté, porque justo había pasado el camión que la recolectaba y tenía que tirar la bolsa en el contenedor vacío que estaba afuera.

Entretanto, los contenedores están de nuevo adentro, en su lugar. Me acerco y voy destapándolos uno a uno; en uno de ellos veo, al fondo, mi bolsa de basura y debajo de ella sobresale un llavero color verde claro…

Pesco la llave, la introduzco en la cerradura de mi departamento… y parto hacia el aeropuerto. Llegué a tiempo para mi vuelo.

 

Original: alemán. Traducción: Gilka Aranibar, Hannover, Alemania/ce

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