Publicado el 2015-08-23 In Vida en alianza

¿Dónde está el cielo?

ALEMANIA, Schoenstatt sobre el Monte, Memhölz, por María Fischer •

Hasta el inicio de la fiesta, la Hermana Ingrid-María no dejó de mirar una y otra vez el pronóstico del tiempo; cuando anunciaron para la mañana del domingo fuertes, realmente fuertes lluvias, ella lo ignoró y dejó colocar los bancos para la Santa Misa frente al Santuario bajo la confianza y las amenazantes nubes grises.

Solemnidad de la Asunción de María a los cielos: una fiesta en Schoenstatt sobre el Monte, en Memhölz, a la que tradicionalmente llega el coro de la Iglesia y muchos visitantes de los alrededores, los que realzan esta fiesta con sus trajes típicos y los grandes y coloridos ramos de hierbas silvestres. En Baviera es un día festivo y la gente celebra con mucha alegría esta fiesta de la Santísima Virgen en pleno agosto, en pleno tiempo de vacaciones. Este 15 de agosto, no sólo llegaron a la Santa Misa participantes de los alrededores: también estaban presentes familias de Austria, la “vanguardia” de la jornada de las familias de Schoenstatt de Austria; y se encontraban miembros del Movimiento de Schoenstatt de la diócesis y de más allá, al igual que colaboradores y voluntarios de España y Argentina. María Quiroga, de Argentina, que colabora desde hace un mes en Memhölz, es tal vez la culpable de las nubes, ya que en San Juan, donde ella vive, nunca llueve, y ella celebró cada gota de lluvia que había caído en los días anteriores…

Se esperaba para esta misa festiva una especial visita: el párroco P. Dr. Ulrich Lindl, de Biberbach, Jefe del Departamento para la Vida Religiosa en el Episcopado de Augsburg, quien siempre ha abogado por el Centro de Schoenstatt de Memhölz y ahora lo visitaba por primera vez y, como lo destacó al final de la misa, este no fue su primer contacto directo con la Virgen de Schoenstatt, ya que la Virgen Pergrina también lo había visitado desde que es párroco en Biberbach.

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“Reunión cumbre con Dios”

Estaba muy contento, así lo dijo al saludar al comienzo de la Santa Misa, de estar allí presente en Schoenstatt sobre el Monte, en esa “reunión cumbre” con Dios, celebrando la Santa Misa. A partir del ejemplo de un “viaje de último minuto” a Australia, sin conocimientos del inglés ni del país, él preguntó cómo planeábamos nuestro único y verdadero viaje alrededor del mundo, el viaje al cielo: como viaje de último minuto o bien preparados con la pregunta: ¿hacia dónde voy, qué llevo conmigo y qué –o mejor dicho– quién me espera allí? Para los niños, así lo dijo el P. Dr. Lindl, la pregunta sobre el cielo es fácil: ¡Allá arriba! Y a muchos niños no les resulta difícil imaginarse el cielo. Y si uno les preguntara, quién está en el cielo, entonces responden rápidamente: Dios.

Y eso es correcto, Dios está en el cielo. Y por lo tanto es válido decir: Donde está Dios, eso es el cielo. El cielo no es sólo un lugar, es un encuentro con Dios. “Cielo como cultura de encuentro con Dios”, susurró uno de los participantes. “Y eso es Cultura de Alianza”, fue la respuesta. ¡Qué apropiado que el P. Lindl al final de la celebración recibiera como regalo el libro de la audiencia del Movimiento de Schoenstatt con el Papa Francisco, el que lleva justamente este título!

El cielo, así lo dijo el P. Dr. Lindl en su prédica, es encuentro, es vivencia. Y Dios nos regala una y otra vez momentos de cielo, momentos de justicia, paz y alegría como signo de la activa presencia de Dios y como anticipo del cielo. Dios nos regala estos momentos para entusiasmarnos por el cielo, para entusiasmarnos por la paz, la alegría y la justicia.

María vivió su instante celestial en el momento de la Anunciación, cuando recibió la llamada a llevar a Dios al mundo. Esta fiesta de la “vuelta al Mundo” de María al cielo nos muestra que Dios toma en serio el alma y el cuerpo y que él, al final, en la consumación, nos quiere ver redimidos, redimidos en cuerpo y en alma: “Él nos quiere volver a tener completos”.

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Bendición de las hierbas

Al final de la misa se bendijeron con gran devoción los ramos de hierbas coloridas que se encontraban sobre el altar. Y esas fueron las únicas gotas que cayeron sobre los fieles, pese a las nubes negras que había, y esto a pesar de que el sábado anterior, en algunas partes del sur de Alemania, en una hora había caído tanta agua como normalmente cae durante todo el mes de agosto…

Inmediatamente después de la Santa Misa, el P. Dr. Lindl tuvo que partir a su próxima cita. Después de la cordial despedida, el resto de los visitantes no tuvo prisa en partir: unos permanecieron en el santuario, otros en conversaciones, otros permanecieron largo rato junto a la estatua del Padre Kentenich o se detuvieron a mirar en la nueva tienda de artículos religiosos.

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15. 08. 2015 – Memhölz
Original: alemán. Traducción: Tita Andras, Viena, Austria

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