Publicado el 2015-08-02 In Vida en alianza

Capítulo General de los Padres de Schoenstatt: una invitación a dar gracias y a orar

Rector Egon M. Zillekens, Federación de Sacerdotes Diocesanos de Schoenstatt, redacción schoenstatt.org •

El 18 de julio de 2015 se cumplieron 50 años de la fundación del Instituto Secular de los Padres de Schoenstatt, una comunidad sacerdotal que comparte la misma espiritualidad de todas las demás comunidades y miembros de la Obra Internacional de Schoenstatt. Como parte motriz y central de todo el Movimiento de Schoenstatt, tienen como tarea principal estar a disposición de éste. Por este motivo concentran el interés y la mirada de todos.

Precisamente en este año jubilar se realiza el quinto Capítulo General de los Padres de Schoenstatt. Junto con el comienzo del mismo, el 5 de agosto de 2015, un equipo de comunicaciones especialmente constituido desea publicar regularmente información sobre su desarrollo, en tres idiomas: alemán, inglés y español, en la nueva pagina internacional de la comunidad. Una apertura y transparencia notables.

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Temas y desafíos

Ya ahora, antes del Capítulo, hablan en su página web de los temas que se tratarán durante el mismo:

“Ochenta y siete son las mociones presentadas por los capítulos regionales. También incluye mociones presentadas por algunos grupos y por miembros de la comunidad… Autocomprensión y formación son los dos ámbitos hacia los que han confluido la mayoría de las mociones. El P. Kentenich dijo una vez: ‘cada comunidad tiene que volver a fundarse después de 50 años’. Exactamente ésa es la tarea que está este año ante nosotros. ¿Cómo serán formados los Padres de Schoenstatt para el Movimiento de Schoenstatt del futuro? ¿Qué exigencias plantea a la autocomprensión y a la unidad de la comunidad su enorme internacionalidad? En torno a estas preguntas se agrupan varias mociones en los ámbitos del gobierno, de las comunidades libres y del Movimiento de Schoenstatt”. Así figura, con confiada apertura, en su página web.

“Una de las tareas importantes del capítulo general es la elección del nuevo superior general y de su consejo. Ellos asumirán la responsabilidad por la comunidad para los próximos años y – en el caso del superior general – también la presidencia del Consejo Internacional de la Obra de Schoenstatt”.

Aquí en el lugar de Schoenstatt, y también en todo el mundo, hemos experimentado que, desde hace tiempo, todo en los Padres de Schoenstatt apunta a la preparación del capítulo y que el trabajo que esto significa los ha absorbido bastante. Percibimos el esfuerzo, el compromiso; percibimos que el capítulo es un gran objetivo para ellos y que moviliza muchas fuerzas; también percibimos preocupaciones.

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Todo esto no me deja frío

Nuestro fundador dice:

‘Si estoy vinculado a Schoenstatt, entonces me identifico con todo lo que le atañe, con todo lo que hay en él y con todo lo que allí sucede’. (1933).

El capítulo de los Padres de Schoenstatt no me deja frío. No me deja frío como schoenstattiano, ni como colaborador y responsable aquí, en el lugar de Schoenstatt y en la Federación de Sacerdotes Diocesanos, ni como miembro de este equipo de schoenstatt.org. No me deja frío, ya que mi historia personal de alianza se encuentra definitivamente vinculada a los Padres de Schoenstatt.

Después de graduarme en la enseñanza media, comencé mi camino en la comunidad de los Padres de Schoenstatt. A ellos les agradezco no solo tal vez la mejor educación teológica de los años 60 en las Universidades de München y Münster, junto con una sobresaliente formación en la comunidad y la posibilidad de colaborar en sus inicios, sino también el contacto vivo y personal con nuestro padre y los numerosos encuentros con él. La pequeña imagen que se encuentra allá arriba, al borde del bosque, en el Monte Sión, un regalo del curso al que yo pertenecía en aquel entonces, fue bendecida por el P. Kentenich el 8 de julio de 1967. Esto lo llevó a dar uno de sus discursos en el camino hacia el Santuario de Sión, que el próximo 30 de agosto cumplirá 45 años.

Después de graduarme, mi camino me condujo hacia la diócesis de Essen y hacia la Federación de Sacerdotes Diocesanos de Schoenstatt. Con gratitud puedo dar testimonio, luego de más de 40 años, que mucho del desarrollo interior y exterior de la Federación de Sacerdotes Diocesanos, tanto en Alemania como en el resto del mundo, se debe a los Padres de Schoenstatt. Y en mi actividad desde hace 11 años aquí, en el lugar de Schoenstatt, la amistad con muchos Padres de Schoenstatt fue para mí una importante ayuda al inicio y ha sido un permanente apoyo para mi actuar. Mucho, mucho tengo que agradecer a los Padres de Schoenstatt… y mientras más lo pienso, más conciencia tomo de ello.

Schoenstatt le debe mucho a los Padres, cada agrupación, cada país y yo, personalmente. Que estas líneas impulsen a cada uno a pensar al respecto.

¿Para qué rezo?

El lugar que ocupan los Padres de Schoenstatt en Schoenstatt es insustituible. Una semana antes del comienzo de su capítulo general me pregunto: ¿Qué espero de ellos? ¿Qué espero de su trabajo, aquí, en el lugar de Schoenstatt, en las distintas agrupaciones, en los diferentes países, en el Consejo Internacional de la Obra, en el trabajo conjunto con todos y, en particular, con las otras agrupaciones sacerdotales, y también en los muchos proyectos, que por iniciativa de ellos o por su inspiración le permite a Schoenstatt una respuesta a las voces del tiempo?

Con certeza rezo por vocaciones, por vocaciones abundantes y buenas; rezo – siguiendo al P. Kentenich en el ‘Hacia el Padre‘ – por “trabajo“ para ellos y por “copiosas bendiciones“, por osadía para “refundar, con fidelidad al origen“…

Muy ciertamente rezo por cada uno de los 41 padres que participarán en el capítulo por derecho propio o por haber sido elegidos, y cuyos nombres y rostros se pueden ver en el sitio web desde el comienzo de esta semana. Con relación a varios de ellos me vienen a la mente algunas historias…

¿Para qué rezo? ¿Para qué reza usted? ¿Para qué rezamos todos?

Agradezco

Agradezco a los Padres de Schoenstatt, a toda la comunidad y a muchos en particular. Y agradezco por la idea y la posibilidad que se me ha dado de dar las gracias y de invitar a hacer oración, a través de este artículo.

Participantes del capitulo general

Noticias en la página de los Padres de Schoenstatt

Original: alemán. Traducción:  Ventura Torres, Santiago, Chile


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6 Responses

  1. Me uno con todo el corazon al capitulo .
    Que el espiritu santo reine y los ilumine porque hay grandes tareas para este nuevo siglo
    Todo mi cariño y oracion por ustedes mis padres queridos

  2. Siempre que conozco a un Padre de Schoenstatt, conozco un rasgo de Maria,, su decir, su actuar, su escucha, sus silencios son mis referentes de Dios Padre y del Padre Fundador, cuando escucho sus charlas pienso…. -así debe ser nuestro Padre Dios- , repito aquí, como dije la primera vez que conocí a los Padres de Schoenstatt son padres con corazón de Madre! a través de ellos comencé a valorar mas los vínculos y las personas, a mi prójimo, son portadores de paz, de serenidad y de mucha alegría interior para nosotros!! Felicito al Padre Egon, a quien conocí en el 2008, por sus palabras y los acompaño con mi oración este nuevo Capitulo de los Padres para los nuevos tiempos, que la Mater y su Hijo Jesús los colme con sus bendiciones, que el Espíritu Santo los ilumine y Dios Padre los guíe y les de fuerza, bajo la protección de nuestro Padre fundador que con sus santas manos y con una sonrisa estará presente bendiciendo su Obra!! En oración!!!…

  3. acompañamos con nuestra oración, el
    capitulo de los padres.
    Bendiciones
    Familia Lombardi (La Plata-Arg)

  4. Los Padres de Schoenstatt han sido para mí, los transparentes directos de nuestro Padre y Fundador; han sido el reflejo de su misericordia, de su ser de educador, de su paciencia, de su comprensión, de su escucha, de su naturalidad, de su alegría…resumiendo, de su gran paternidad. Ellos con su ser y su actuar, confirmaron y profundizaron, los valores que yo traía de mi familia y me acercaron más a Dios al hacerme descubrir que: Dios es mi Padre y que me ama inmensamente, lo que hace que, en mi alma y con todo mi ser, también lo ame inmensamente!
    Un GRACIAS desde el fondo de mi corazón, a cada uno de ellos, pidiendo al Padre Eterno, los siga bendiciendo abundantemente!

  5. Me uno a la oración de gratitud y de súplica por los Padres de Schoenstatt. Somos «legión» los que les debemos, a algunos de ellos en particular, el arraigo en Schoenstatt y el descubrimiento del camino que el Padre Dios tenía previsto para la vida de cada uno. Y más aún: el revelar el rostro del Padre. En la eternidad sabremos a cuantos de ellos se le han podido aplicar las palabras del Evangelio: «Quien me ha visto a mi, ha visto al Padre».
    ¡Gracias!

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