Publicado el 8. abril 2015 In Vida en alianza

«Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo» – Triduo pascual en Tupãrendá

PARAGUAY, Tupãrendá, Maria Fischer •

«Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo» – Retomando el tema de la Misa de la Última Cena del Señor, con el emotivo momento de la representación del lavatorio de pies, el P. Antonio Cosp en la Misa festiva del Domingo de Pascua redondea la celebración del gran Triduo Pascual, el núcleo de la fe. Es también el núcleo de la Alianza de Amor y de la cultura de alianza que de ahí surge, y que nos impulsa a salir hacia las periferias, en solidaridad, en un reflejo de aquella solidaridad con los hombres, con los que están perdidos, que ha impulsado a Jesús a ir hasta el extremo de amor y amistad. Cuando él se refiere a los dos discípulos, Pedro y Juan, corriendo hacia la tumba, no se puede evitar recordar el momento increíble en la Vigilia Pascual, cuando al son del Gloria y al encender de todas las luces, los integrantes del equipo de liturgia corrieron – parece que aún más rápidamente que aquellos discípulos – hacia el altar, llevando flores, velas y todo la ornamentación pascual.

Es Pascua. Jesús resucitó. Vive. Y su pueblo lo celebra con el aplauso y la alegría pascual que brotan desde el corazón. «Jueves Santo es la síntesis de lo que Jesús es y hace», dice el P. Antonio en la prédica. El maestro se pone de rodillas ante sus discípulos, hace la labor de los siervos y esclavos, dando un ejemplo preclaro de servicialidad. Es el camino, el único camino, dice el P. Antonio, para recibir la vida plena de Cristo. Que Cristo resucite en mí, para que nosotros podamos adaptarnos a los demás en servicio cristiano.

El Triduo Pascual en Tupãrendá es solemnidad, seriedad, peregrinación; es la fe sencilla y fuerte; es compromiso, es retiro, confesión, Vía Crucis, rosario, oración, encuentro, bendición… y alegría.

Celebraciones del Triduo Pascual en el Santuario de Schoenstatt en Tuparenda, Paraguay, abril 2015. Producción: Claudia Echenique, Equipo schoenstatt.org

Retiro abierto

La Juventud Masculina tiene un retiro con los Padres Pedro Miraballes y Santiago Cacavelos. El número de jóvenes, muchos de ellos con remeras de una u otra misión, parece crecer continuamente.

Una gran cantidad de personas, especialmente jóvenes y familias jóvenes, están en el retiro abierto de Semana Santa, desde el Jueves Santo por la tarde hasta la mañana del domingo. Un equipo de matrimonios, en parte con sus hijos, lo prepararon con mucha entrega. Varios elementos ayudan a los participantes a retirarse de lo cotidiano y abrirse desde lo más profundo del corazón a las gracias de estos días para acompañar a Jesús en su pasión, muerte y resurrección.

A la vez, todas las actividades ofrecidas y la activa participación de la gente forman una parte esencial del Triduo Pascual en Tupãrendá. Muchos peregrinos que llegan para las celebraciones litúrgicas o en la tradicional peregrinación a las siete iglesias, participan en el Vía Crucis o en las conferencias del P. Oscar Saldivar y del P. Antonio Cosp. Más allá de vivir profundamente los misterios de la salvación y recibir una preparación magistral para las celebraciones litúrgicas, los peregrinos reciben elementos para llevar a su vida diaria de la fe – como por ejemplo el rezo del rosario con intencionales personales y de toda la iglesia y del mundo (muy parecida a la manera de rezar el Rosario Iluminado desarrollada hace años por la rama de profesionales jóvenes en Alemania, pero surgido independientemente), la entrega de todo lo que perturba o angustia colocado en la vasija, el ofrecimiento de cosas grandes o pequeñas al capital de gracias, y una cultura del encuentro entre generaciones.

Los participantes tienen entre 3 meses y 78 años. Impactante es la parte testimonial, no sólo en los momentos organizados para dar un testimonio de la propia experiencia, sino en las conversaciones informales en la mesa o al encontrarse en el pasillo de la casa de retiro o camino al Santuario. Se entiende, por qué Viviana viaja cada año desde Corrientes, Argentina, para participar, o porqué una mamá joven con todo orgullo señala a su hijo de 1 año y medio diciendo: «Es su tercer retiro de Semana Santa. El primero fue en mi panza…».

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Jueves Santo

¡Qué festividad es esta Misa de la Última Cena del Señor! El equipo de la liturgia ha pensado y preparado cada detalle. Unas 300 velitas se reparten entre los participantes en la Iglesia de la Santísima Trinidad. El coro anima con canciones que tocan al alma, el Gloria, acompañado por campanitas, parece resonar hasta el cielo… Doce jóvenes de la Juventud Masculina representan a los doce apóstoles en el lavatorio de pies. El P. Tommy Nin Mitchel, celebrante principal, lo efectúa cuidadosamente. Al comienzo los chicos están un poco avergonzados pero ni bien que comienza este rito tan esencial, se los ve totalmente sumergidos en lo que está pasando.

«Para andar el camino hacia la gloria, tenemos que aceptar las cruces de nuestra vida, tal como lo hizo Jesús», dice el P. Antonio en la prédica, y sí, también nosotros tenemos que vivir momentos duros: me engañan, tengo que vivir con personas de mal carácter, con mal actuar… Y tenemos que arrodillarnos frente de los demás. Lavemos la amargura, lo que nos molesta – para pasar por la tristeza del Viernes santo y el silencio del Sábado, para finalmente cantar el increíble Gloria de la Pascua. Y en todo lo que se vive estos días, ya parece, silenciosamente, resonar este Gloria prometido y anhelado.

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Viernes Santo

«Sin duda alguna, la imagen que domina este día del Triduo Pascual es la imagen de Jesús cargando con la cruz hasta el Gólgota», dice el P. Oscar Saldivar (gran corresponsal de Schoenstatt.org hace dos años). «El Misterio Pascual de Cristo es el culmen de nuestra vida cristiana no solamente porque a través de este misterio Cristo nos ha redimido; sino porque en la medida en que nosotros mismos nos introducimos en este misterio salvífico -en el misterio de su cruz y su resurrección- nos vamos asemejando a Él, nos vamos haciendo más hijos, nos vamos haciendo más Cristo».

Tupãrendá en Viernes Santo es un día soleado y con mucho calor. En la mañana, muchos peregrinos visitan el cementerio, donde descansan sus seres queridos a la sombra del Santuario. Concepción Colman, la sacristana, es la que da alma y corazón a este cementerio. Cuando vienen para pedir un lugar por alguien fallecido, reza con ellos, consuela, cuida. Al mediodía y más tarde, después de la liturgia de los siete palabras y la celebración de la Pasión del Señor, hay Vía Crucis. El primero a cargo de los estacionistas, hombres que con traje especial dan solemnidad al Vía Crucis con sus cantos a capella – son también ellos los que animan la liturgia con sus cantos. El Vía Crucis de la tarde, preparado por el equipo del Retiro Abierto, escenifica las estaciones y hace participar a los presentes, escribiendo sus nombres sobre la cruz. Momentos fuertes, acompañando a Jesús tan de cerca. Como cada primer viernes del mes, los Hombres Valientes rezan el Rosario en el Santuario – de esto habrá un artículo aparte.

«Nuestra vida misma nos presenta numerosas oportunidades para vivir el misterio pascual de Cristo. Cada uno de nosotros tiene la posibilidad de participar vivencialmente de este misterio, porque cada uno de nosotros, así como Jesús, carga una cruz.

La cruz del sufrimiento; la cruz de un dolor físico o moral –el pecado-; la cruz de la incomprensión; la cruz de una herida íntima en el alma; la cruz de una situación que no puedo cambiar; la cruz de una enfermedad; la cruz de una situación familiar difícil; la cruz de la ausencia de un ser querido… Cada uno de nosotros carga una cruz en su vida. (…) Y al contemplar hoy la Pasión de Jesús estamos llamados a confrontarnos con nuestras propias cruces. A mirarlas de frente, a reconocerlas y a aceptarlas. Somos discípulos de Jesús y por lo tanto queremos seguirlo a Él en su camino, también en su camino de cruz», invita el P Oscar en la prédica. «Aceptar, cargar, entregar y fructificar. Son los pasos del discípulo que toma su cruz y sigue a Jesús (cf. Mt 16,24). Ese es nuestro propio vía crucis existencial. Un vía crucis del corazón que nos ayuda a transformar nuestras cruces en entrega de amor. Y la cruz transformada en entrega de amor se convierte en camino de esperanza, en Pascua que se espera y se anhela».

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Vigilia Pascual

El Sábado Santo comienza con lluvia torrencial y temperaturas bajas (bueno, más bajas). Los participantes del retiro abierto disfrutan de una conferencia del P. Antonio Cosp sobre el Espíritu Santo como dinamismo de Dios en su acción salvadora, mostrando como el Espíritu Santo obra como el despertador que me hace iniciar el día. Recomienda mirar, en la oración de la noche, a los momentos donde el Espíritu Santo me despertó, o donde el «ángel» apareció… Después, en forma de un juicio de los actores en la condenación y la muerte de Jesús, la gran pregunta: ¿Quien mató a Jesús? Esta meditación resulta tan magistral que lo guardamos para publicar el año que viene como meditación de Cuaresma en Schoenstatt.org.

Vigilia pascual en la Iglesia María de la Santísima Trinidad. La lluvia no ha parado, sólo ha disminuido. El cirio pascual, encendido en el fuego afuera de la iglesia, necesita paraguas… El camino pascual está llegando a su culminación. Después de las lecturas y salmos cantados con excelencia, con el Gloria llega aquel momento ya mencionado de la corrida de flores y velas, aplausos y cantos de alegría…

«La Iglesia como Madre que nos dio a luz en el Bautismo, nos toma de la mano con ternura, paciencia y sabiduría, y nos introduce en el Misterio Pascual de Cristo, en la vida cristiana. Nos toma de la mano con ternura en el sacramento de la Reconciliación y sana nuestras heridas. Nos toma de la mano con paciencia y nos muestra múltiples signos en la Eucaristía para que nuestro corazón se abra a la presencia del Resucitado. Finalmente nos toma de la mano con sabiduría y nos explica las Sagrada Escrituras y el sentido de los acontecimientos de la historia de salvación.

Y como buena Madre, la Iglesia quiere que vivamos lo que nos ha enseñado, que entreguemos lo que hemos recibido. Por eso nos envía a glorificar al Señor Jesús con nuestra vida, nos envía para que en la vida cotidiana podamos ser hombres y mujeres pascuales», dice el P. Oscar en la prédica. La noche de alegría pascual es pura fiesta… ¡incluso con bailes!

Nuevamente, un día de sol. Sol pascual. Misa festiva, Misa de Pascua, la iglesia de nuevo repleta. Otro coro, otros cantos, la misma alegría sincera. Y después, a las once, la Pascua de los niños… en la Misa para niños. Es Pascua, llegamos. El Triduo Pascual se ha completado. Y ahora a prepararnos para la llegada del Espíritu Santo. En la alegría pascual que es fruto de estos días en Tupãrendá.

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P. Oscar Saldivar: Homilía en la Vigilia Pascual 2015_Camino Pascual

P. Oscar Saldivar: Viernes Santo 2015_Vía crucis del corazón

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