Publicado el 2015-03-30 In Iglesia - Francisco - Movimientos, Vida en alianza

Encarnación ha sido tierra de misión: hoy está llamada a ser tierra de misioneros

Por María Fischer, desde Encarnación ·

Toda la ciudad de Encarnación, la «perla del sur», está de fiesta. En todas partes se ven carteles, telas con los colores patrios y de la Iglesia, la catedral iluminada, una serenata con artistas conocidos. Es la víspera del gran acontecimiento: se celebran los 400 años de la fundación de Encarnación, ciudad que lleva el nombre del gran suceso que la Iglesia universal celebra el 25 de marzo: la encarnación del Verbo divino en el seno de María. «La Encarnación que celebramos tiene mucho más de 400 años. El momento de la anunciación marca el inicio de una nueva etapa en la historia de la humanidad. Hace más de dos mil años inauguramos el nuevo tiempo de Cristo con la alegría del anuncio, la elección de la más bendita, su sí al deseo divino y la concepción del Verbo, que se hace carne, se hace humano, por nosotros y por nuestra salvación. En Jesús, nacido de la Virgen, el misterio de Dios hecho hombre, verdadero Dios y verdadero hombre, irrumpe en la historia de la humanidad necesitada de redención. El redentor asume nuestra humanidad y la conduce en sí mismo a la victoria sobre la muerte y el pecado en su pasión, su muerte y su resurrección», dice Mons. Francisco Javier Pistilli en la Misa solemne celebrada en la catedral de Encarnación.

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El corazón de San Roque y un momento de alianza solidaria con Francisco

Este 25 de marzo, la catedral ya estaba llena más de una hora antes del comienzo de la Sta. Misa. Niños y jóvenes con banderas de asociaciones y colegios formados en la calle, el coro entona canción tras canción, los amigos se saludan, y muchos aprovechan la espera para acercarse al nicho de cristal que guarda el corazón de San Roque González de Santa Cruz – el santo jesuita paraguayo fundador de esta ciudad – y para rezar un momento ante de la imagen de Nuestra Señora de la Encarnación. La catedral está envuelta en un clima de fe, de amor, de alegría.

No tengo acreditación de prensa para este evento, pero con mi tarjeta de periodista me permiten pasar hasta muy adelante. Toco el vidrio del nicho, y en ese momento recuerdo como hace unas semanas el Santo Padre Francisco le pidió a alguien que saludara en su nombre al corazón de San Roque. No me lo pidió a mí, obvio, pero aquí estoy y cumplo, en alianza solidaria, con su pedido…

Los santos encarnan el testimonio de Cristo para cada tiempo y cada lugar

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La Santa Misa fue presidida por Mons. Francisco Javier Pistilli Scorzara, obispo de la diócesis de Encarnación, Padre de Schoenstatt, y concelebrada por los obispos eméritos Ignacio Gogorza Izaguirre y Claudio Silvero Acosta, acompañados por todos los párrocos del decanato de Encarnación. Participaron en la ceremonia el presidente del Paraguay, autoridades nacionales y regionales, como también diplomáticos extranjeros, autoridades civiles y militares, invitados especiales y la ciudadanía encarnacena, «e incluso la prensa internacional», comentaba Sonia Zaracho, de la Obra Familiar de Schoenstatt, refiriéndose a schoenstatt.org. Sí, Schoenstatt.org estuvo presente en esta Misa solemne en la ciudad que recibió la mirada del Padre, con uno de sus hijos espirituales y gran colaborador de Schoenstatt.org presidiendo la Eucaristía.

Tras saludar especialmente a monseñor Ignacio Gogorza y a monseñor Claudio Silvero, “mis hermanos en el episcopado y a todos mis hermanos sacerdotes”, Mons., Pistilli dio una bienvenida fraternal “a los hermanos de la Iglesia Ucraniana Greco católica, y a los hermanos cristianos de otras Iglesias aquí presentes”.

«Cada tiempo y cada cultura a lo largo de la historia de la Iglesia vuelve a sumergirse en el misterio de Cristo. Cada cristiano y cada comunidad cristiana revive en su momento el desafío de abrirse a la gracia, a la gratuidad del amor de Dios, para conducir y elevar hacia Cristo nuestra naturaleza elegida pero al mismo tiempo herida. En las alegrías y tristezas de nuestra historia, en las victorias y en las derrotas de nuestras luchas se manifiesta Cristo, que, con su gracia, va tejiendo su presencia en la memoria del cristiano para conducirlo a la plenitud de su santidad, como lo hizo en la vida de San Roque González de Santa Cruz. Los santos “encarnan” el testimonio de Cristo para cada tiempo y cada lugar», dijo Mons. Pistilli en su homilía, destacando el motivo y la razón para celebrar jubileos: celebrar es hacer memoria con gratitud, celebrar es renovar la gracia y la entrega, celebrar es renovar el envío y la fuerza para construir el Reino en el nuevo tiempo, celebrar es renovar la fe y el seguimiento de Cristo, como María y como San Roque.

La alegría del evangelio «encarnada»

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Con referencia a «Evangelii Gaudium», destacó que «la alegría del Evangelio, de la buena noticia, es una invitación a encarnar una pastoral cercana a los hombres y a las mujeres de hoy en las nuevas situaciones, siendo cristianos que irradien por su manera de vivir, libres de temores y de quejas, libres de desconfianzas, libres de complejos de inferioridad o de superioridad muchas veces disfrazados de rígidas convenciones. Una pastoral cercana cuida, sana, alegra, sostiene, con testimonios de vidas plenas, no con vidas desarticuladas de la realidad que Cristo vino a redimir.

La alegría del Evangelio se encarna en obras y acciones que sostienen una acción social orientada al bien común, que llega a los que están más alejados, que sale a buscar y no espera con indiferencia, que busca compartir y se enriquece en el dar. La alegría del Evangelio no se vive en soledad, sino en comunidad, en la comunión de los que son fuertes juntos y privilegian al que está lejos de la luz, de la ternura, del hogar.

La alegría del Evangelio se encarna en una educación nueva, que forma hombres y mujeres que no se encierran en formalismos ni en costumbres rígidas, sino que se abren a la dinámica de la caridad desde la conversión personal y desde la misericordia. Esta alegría nace de la verdadera conversión que reconoce que sólo Dios es quién nos hace santos, se sostiene en ese Cristo vivo que no se encierra en sí mismo y no se deja encerrar en ideas extrañas o ideologías que alejan al cristiano de Cristo. Esta alegría nos hace fuertes sin encerrarnos, para que seamos fermento en todas partes.»

Nos alegramos porque podemos escuchar el saludo de Dios en muchas voces de este tiempo, con cambios y desafíos, con testigos creíbles del Evangelio como el Papa Francisco

Al final de la Misa, la imagen de la Virgen de Encarnación y el Corazón de San Roque salieron en procesión desde la catedral a las calles de Encarnación. Iglesia en salida, tal como el Santo Padre Francisco lo dice como un programa para toda la iglesia, para cada Movimiento, cada persona. A la tarde, la familia de Schoenstatt de Encarnación reflexionaba sobre el desafío de ser, desde el Santuario, santuarios vivos «en salida», en la alegría del evangelio, tal como dijo Mons. Pistilli al terminar la homilía:

«Nos alegramos porque podemos escuchar el saludo de Dios en muchas voces de este tiempo, con cambios y desafíos, con testigos creíbles del Evangelio como el Papa Francisco. Nos alegramos porque hoy somos nosotros los protagonistas de una nueva etapa de anuncio del Evangelio que quiere llegar más lejos y más profundo que en otras épocas. Nos alegramos porque fuimos elegidos para participar y ser la comunidad de los nuevos misioneros que encarnan el Evangelio para nuevas generaciones.»

Texto completo de la prédica – 25marzo-mons-Francisco-Pistilli

 

 

29 de marzo de 2015 – Encarnación

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