Publicado el 28. agosto 2019 In Santuario Original

Una alegre comunidad de hermanos con la misión de cambiar el mundo

SANTUARIO ORIGINAL, Zachary E. Larson •

Con 15 hombres jóvenes de seis países, la escuela internacional de jefes  de Schoenstatt ofreció a una nueva generación de líderes la oportunidad de profundizar su formación. Durante 33 días, los miembros de la Juventud Masculina Internacional de Schoenstatt se quedaron en el Santuario Original, la fuente de las gracias. Siguieron los pasos del Padre Kentenich, conocieron a las comunidades que estableció y estudiaron los hitos de su vida. Sobre todo, estos líderes de Schoenstatt, sin importar de qué país, concentraron su energía en fomentar una comunidad internacional alegre y decidida. En la Escuela de Jefes, uno se sintió vivo con el celo de una nueva misión. Los muchachos se rieron, jugaron fútbol, soñaron a lo grande y se convirtieron en protagonistas del Movimiento de Schoenstatt.—

Aunque la escuela concluyó el 9 de agosto, los participantes llevaron su ideal recién descubierto a sus países de origen. Al recibir a sus hijos en casa, Ecuador, Estados Unidos, Argentina, Paraguay, Costa Rica y Chile reciben las gracias del Santuario y el fuego de la misión. Algunos de los jóvenes incluso llevarán lo que aprendieron a la «Misión Roma» o a su programa de estudios en México. Estos líderes de Schoenstatt, sin importar de qué país, concentraron su energía en fomentar una comunidad internacional alegre e impulsada.

 

Líderes para el movimiento

¿Qué lograron estos jóvenes en estos 33 días? Para empezar, maduraron en líderes para el movimiento. Cualquier líder de Schoenstatt debe crecer cerca del Padre Kentenich. Entonces, ellos estudiaron los hitos de Schoenstatt, arraigados en la vida del Padre. En Gymnich, por ejemplo, los jóvenes experimentaron la casa natal del Padre Kentenich y aprendieron sobre la primera Alianza de Amor que selló con la Mater en su juventud. La escuela también encontró un representante del Padre y Fundador en el Padre Ángel Strada. El padre Ángel les enseñó la importancia del 20 de enero y Dachau en el crecimiento de la Alianza de Amor de Schoenstatt y la fundación de los Institutos. Esto preparó a la Escuela para caminar a través de las desgarradoras puertas de Dachau, donde el Padre y sus cohermanos se rindieron a la Santísima Madre en la Inscriptio. El Padre Ángel además guió a los jóvenes a través del contexto y la misión del 31 de mayo para una cruzada de pensar orgánico, viva y con amor.

Trayendo nueva vida al Santuario Original

Inspirados en la vida y el trabajo del Padre Kentenich, muchos de los jóvenes se sintieron llamados a llevar su vida espiritual un paso más allá. Uno hizo su Alianza de Amor, muchos descubrieron su ideal personal, y unos pocos ofrecieron el trabajo de su vida a la Santísima Madre en el Poder en Blanco.

Cantando en las bendiciones de noche y las misas de la mañana, y sirviendo en la celebración del 18, la Escuela de Jefes trajo nueva vida al Santuario Original. Podía sentirse las paredes del Santuario vibrando con la energía del grupo. Algunos comentaron que la Reina y Vencedora de Schoenstatt se veía muy feliz en su trono.

 

Conociendo a las comunidades

Las comunidades alrededor del Valle de Schoenstatt contribuyeron a la Escuela de Jefes al darles la bienvenida y compartir su propia misión. Las Señoras de Schoenstatt recibieron a los chicos un día, compartiendo su testimonio de una vocación única en el mundo. Además, las Hermanas de María invitaron a los jóvenes a una animada discusión sobre Schoenstatt, las redes sociales y la evangelización de la nueva generación. La escuela participó en el primer contrato de Roberto, un Hermano de María, y se inspiró en su trabajo al servicio de jóvenes desfavorecidos y encarcelados. Conocieron a varias parejas del Instituto de la Familia, quienes ofrecieron un testimonio de entrega total a Schoenstatt en su vida. Asimismo, pasaron mucho tiempo con los Padres de Schoenstatt, experimentaron la vida de su comunidad y participaron de su riqueza en sabiduría.

El grupo se quedó en Bundesheim, o Casa de la Alianza, y ayudaron a crecer en su misión de servir a la comunidad católica alemana de habla hispana. Renovando la casa, pintando, derribando paredes, moviendo muebles y arreglando el aislamiento, trajeron renovación para este lugar de formación.

Consgración Contrato de Roberto Gonzalez, Instituto Secular Hermanos de María

Trayendo el poder de la Alianza de Amor de vuelta a casa

Ya sea que estuvieran dando serenatas a los lugareños en el tren a Múnich o escuchando una provocadora conferencia del Instituto de la Familia de Schoenstatt sobre temas contemporáneos, la Escuela de Jefes compartió un alegre espíritu de hermandad en el Padre. Planean continuar la alegría de esta comunidad que se extiende por todo el continente americano y llevar el poder de la Alianza de Amor a sus comunidades de vuelta a casa.

 

 

Fotos: Zachary Larson,  Seba Valdez, and Juan Pablo Elisei

 

Original: inglés. 26.08.19. Traducción Kikito Vázquez, Asunción, Paraguay/ak

 

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