Publicado el 25. noviembre 2018 In Santuario Original

Encuentro de jóvenes católicos hispanohablantes en el Santuario Original

ALEMANIA, Jorgelina Jordà Güsewell •

El domingo 18 de noviembre al medio día, comenzaba una misa con 60 jóvenes hispanohablantes, que, apretujados en el Santuario Original, buscaban calor humano y espiritual en el invierno alemán. Un día soleado pero con un frío que hacía castañetear los dientes. El Padre Josélo Zabala invitaba a que todos entraran para que no pasasen frío. Pero era imposible, el santuario no estaba sólo lleno de gente, sino también de mucha vida. —

Todos eran jóvenes hispanoamericanos y españoles que venían desde distintas partes de Alemania. Los más sacrificados fueron los de Hamburgo y Kiel que viajaron durante toda la noche del viernes por autopista para llegar de madrugada e instalarse en la casa Regina, porque ya había llegado el día tan ansiado: el encuentro de jóvenes católicos hispanohablantes en Alemania.

Este fue un retiro de los tantos que se hicieron este año en Schoenstatt en idioma español, que ha tenido lugar en la Casa de Alianza. Esta ha sido la casa que nos ha recibido todo el año y donde la gente ha hallado una fuente de agua viva reencontrándose con sus raíces de origen, los sacramentos y fortaleciendo su fe a través de su idioma materno.

Un encuentro diferente

Pero este encuentro tuvo algo que lo diferenció a todos los anteriores. En primer lugar, la cantidad de jóvenes. Hasta hubo un seminarista argentino de la diócesis de Erfurt que se enteró por Facebook. Chicos del sur y del norte de Alemania. Frankfurt, por su cercanía a Vallendar, tuvo una presencia notable. Todos con experiencias de vida diferentes: unos ya tenían trabajos establecidos, otros acababan de llegar y estudiaban, unos vivían desde pequeños en Alemania… pero todos con un mismo anhelo: crecer y fortalecerse en la fe.

Se notó un ambiente muy alegre, la mayoría tenían entre 25 y 35 años y se vivió una atmósfera de diversidad de carismas y de gran espíritu de servicio por parte de todos. Todo el retiro giró en un encuentro con Jesucristo guiado a través de textos bíblicos y el domingo estuvo dedicado a motivar la búsqueda del ideal personal de cada uno: ¿Cuál es nuestra misión en la vida? Todas las charlas fueron impartidas por el padre Joselo Zabala de Chile y padre Christopher de Méjico.

Alianzas de Amor en el santuario original

Se finalizó con la Santísima Virgen, ya que hubo cuatro alianzas. Los jóvenes fueron apadrinados por aliados que viven en Hispanoamérica y las charlas de alianza se retransmitieron por video conferencia .Cada padrino se encargó de acompañar a su respectivo apadrinado durante varios meses hasta este gran momento.

Muchos jóvenes se conmovieron al ver a los cuatro aliados que sellaban la alianza con la Virgen María. La emoción, la alegría y la profundidad de la misa fue inenarrable. Hubo alemanes curiosos que salían de la misa dominical de la iglesia de los Palotinos y preguntaban ante al ambiente cargado de emoción si acaso aquello era un bautismo.

Este año ha sido un regalo de Dios y de su Madre el haber vivido esta experiencia en Schoenstatt. Ver como María desde el santuario nos llama a que no tengamos miedo; la fe la tenemos de cuna sólo debemos encenderla en nuestros corazones y eso está sucediendo a través de su acogida en el Santuario Original, así como ocurrió hace cien años.

Dentro de dos semanas esperamos la misma cantidad, pero en un ambiente más familiar, para el retiro de adviento. También habrá alianzas y ya está brotando nuevamente una nueva camada de aliados para el año que viene.

Lo más lindo de estos retiros en español, es que en Schoenstatt todos ponen su granito de arena para ello: muchos alemanes de la zona nos han ayudado a cocinar para que la gente pueda comer bien rico y para que tuvieran que pagar menos al desayunar solamente en las casas donde se alojaron, así como también en los asados que ofrecimos al finalizar. Los padres de Schoenstatt bajaron del Monte Sión a confesar, a ejercer su tarea de ser “padres” y a acompañar a todos estos jóvenes a que crezcan en el amor a Dios. Por último, hay que señalar que las señoras del Instituto nos recibieron con una gran alegría en su casa tan acogedora, al igual que las Hermanas de María en la Casa de Peregrinos.

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