leading for love

Publicado el 2. septiembre 2018 In Santuario Original

Liderazgo para el Amor: crecimiento espiritual y una misión

SCHOENSTATT, Marisol Lara de la Cruz •

Nuestra participación en el Seminario Liderazgo para el Amor en Schoenstatt ha sido una profunda experiencia de aprendizaje, de crecimiento espiritual y de vinculación comunitaria. Este año, del 14 al 21 de agosto, se realizó por tercera vez en idioma español, con la participación de doce matrimonios provenientes de seis países: Chile, Ecuador, Argentina, Costa Rica, México y Estados Unidos. En este grupo estaban representadas las tres comunidades o mejor, vocaciones (Liga, Federación, Instituto) de la Obra de Familias de Schoenstatt.

Todos los matrimonios llegamos a Schoenstatt por diferentes motivos y con distintas expectativas. Nosotros llegamos con un corazón inmensamente agradecido por el actuar de Dios y de la Mater en nuestra vida familiar. Teníamos la ilusión de ahondar en los conocimientos de nuestro Padre Fundador y de visitar los lugares santos y de gracias situados en torno al Santuario Original. Algunos anhelaban encontrar respuestas y paz interior ante situaciones duras e incomprensibles de la vida. Otros esperaban fortalecer sus destrezas de liderazgo para desenvolverse mejor en el campo apostólico. Y la realidad es que todos vivimos y recibimos mucho más de lo que pudimos haber imaginado.

La vinculación de corazones entre todos los participantes

El seminario estuvo organizado por el matrimonio de Raúl y María Luisa Rivera, de Chile y Benjamín y Lorena Feliz, de Ecuador, con el apoyo de Pepo y Patricia Köstner, de Argentina, nuevos Superiores Generales del Instituto de Familias de Schoenstatt. Ellos se aseguraron de que toda la semana estuviera planeada y conducida a la perfección, y llena de detalles y de cariño en cada actividad realizada durante cada momento del día.

La primera parte del día estaba dedicada principalmente a charlas y vivencias presentadas por sacerdotes y por los matrimonios líderes. En las tardes, visitamos los lugares santos de relevancia histórica para nuestro Padre Fundador y para la familia de Schoenstatt. También tuvimos actividades especiales y vivencias profundas en los lugares de gracias vinculados al Santuario Original. Además, disfrutamos de momentos cuidadosamente planeados para la vida comunitaria y para propiciar el intercambio y la vinculación de corazones entre todos los participantes.

Una visión más amplia de las diversas realidades de la familia

Las charlas y los talleres nos permitieron viajar a lo largo de la historia de la vida del P. Kentenich y de la formación y consolidación del Movimiento de Schoenstatt. Pudimos entender mejor y ver claramente cómo Dios ha conducido la historia a través de las personas y de cada pequeño acontecimiento de la vida. Por otra parte, el exponer con matrimonios de distintas nacionalidades las realidades que se viven en nuestros países, nos dio una visión muy amplia de la problemática que compartimos y un norte en común con respecto a lo que queremos mejorar en nuestras familias y en nuestras sociedades.

Los lugares históricos nos vinculan más al P. Kentenich y a su misión

Cada lugar que visitamos nos marcó de una manera especial y nos vinculó más al Padre Kentenich y a la misión que tenemos en Schoenstatt. Las actividades planeadas en cada sitio nos permitieron interiorizar lo que ahí sucedió históricamente y la relevancia que esto tiene para nuestro futuro.  Estas vivencias tocaron nuestros corazones y fueron fuente de un gran crecimiento espiritual para todos. Conforme iba pasando la semana, cada día estuvo más interesante y conmovedor que el anterior.

A lo largo de esta experiencia, no sólo adquirimos destrezas para el liderazgo y para la actividad apostólica, sino también formamos una comunidad de corazones con preocupaciones e ideales en común. Compartimos pruebas difíciles y momentos felices de nuestras vidas. Hicimos lindas amistades y planes para reencontrarnos en un futuro cercano. Todos nos vamos de regreso a nuestros países con un norte muy claro y una misión. Tenemos la gran tarea de liderar respetando la dignidad, la originalidad y la libertad de cada persona. Queremos ser buenos pastores que logren elevar a los demás, reconociendo que, en cada persona, encontramos siempre un reflejo de Dios.

“Abrazados y alegres” – Así vivimos “Liderazgo para el amor”

Etiquetas: , ,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *