Publicado el 25. septiembre 2018 In Santuario Original

Ecos del Seminario Liderazgo para el Amor

SCHOENSTATT/SANTUARIO ORIGINAL,  Ana y Jaime Zorrilla •

Después de haber publicado ya dos relatos de participantes costarricenses  sobre el seminario Liderazgo para el Amor, que se llevó a cabo ya hace más de un mes,  compartimos hoy una retrospección desde la vivencia de un matrimonio de México, relatando lo que queda después. —

Nos animamos a ir buscando cómo conocer más al Padre Fundador y al Movimiento, así como encontrar algunas respuestas a interrogantes que teníamos sobre Schoenstatt. Muy al estilo schoenstattiano, el seminario fue mucho más que la mera transmisión y conocimiento de la historia del padre Kentenich, la cual puede ser encontrada en sus escritos a través de la muy amplia bibliografía disponible. Más bien fue la estructura del seminario lo que nos hizo vivir y entender de una manera muy intensa los cuatro hitos de Schoenstatt, el proceso de vinculaciones y darnos cuenta de que el padre Kentenich fue descubriendo toda su pedagogía en el encuentro con aquellos que se cruzaron en su camino, así como a través de los eventos en los que fue partícipe.

La actualidad de la pedagogía del Padre Kentenich

Durante esos días pudimos aprender mucho del pensamiento y enseñanzas de padre Kentenich, y darnos cuenta de lo actual y relevante de su pedagogía para los retos que enfrentamos a nivel mundial, en donde más que una época de cambio, estamos viviendo un cambio de época. Pareciera que actualmente tenemos muchas cosas por las cuales sentirnos pesimistas por tantos ataques a la libertad, al matrimonio, a la familia y a la vida; sin embargo, el padre Kentenich nos enseña que Dios siempre es quien conduce la historia de la humanidad, y aunque haya períodos en esta historia en donde Dios permite mayor  intervención del demonio, Dios nos llama a todos los bautizados a actuar de acuerdo a las verdades evangélicas para hacer que su Reino se manifieste -visto siempre a la luz de la Fe Práctica en la Divina Providencia. También es cierto y no hay que dejar de ver, que hay cosas hermosísimas sucediendo, y que sin duda, compensan en gran medida los retos que hoy enfrentamos.

Pareciera que la misión y anhelo de nuestro padre Kentenich de formar a un hombre nuevo en una comunidad nueva dentro de un orden social nuevo, es lo que hoy nos demanda la Iglesia a todos los que la conformamos, y claro, a nosotros como schoenstattianos pues quizá un poco más.

Sería difícil comprender lo que Schoenstatt es sin conocer lo que el padre Kentenich sintió y vivió los cuatro meses anteriores al 20 de enero de 1942, y cómo es que se desprende de este segundo hito el Jardín de María y la total seguridad del P. Kentenich, una vez liberado del campo de concentración, de que Schoenstatt es una obra de Dios.

Unión de corazones

El Seminario integró la parte teórica y la vivencial de una manera extraordinaria. Los 12 matrimonios participantes, dos matrimonios líderes y dos matrimonios de apoyo empezamos como extraños pero al final estábamos totalmente vinculados como si nos hubiéramos conocido de toda la vida. El gran aprecio y cariño que surgió entre nosotros es difícil de describir pero es algo muy característico de los grupos de vida del Movimiento Apostólico de Schoenstatt.

Y sí, Schoenstatt es en verdad un lugar hermoso, y Dios quiera que muchos matrimonios puedan vivir esta experiencia para entender un poco más lo que nuestro muy querido Movimiento es. Sí Padre ¡vamos contigo!

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