Publicado el 23. junio 2018 In Santuario Original

Impresiones de una peregrinación a Schoenstatt

ARGENTINA/EUROPA, por Carlos Cappelletti •

En el mes de mayo, el P. Guillermo Mario Cassone, Padre de Schoenstatt, llevó un grupo de peregrinos argentinos a Schoenstatt y otros lugares de peregrinación destacados en el “viejo continente”. Carlos Cappelletti, de los Madrugadores de la diócesis de Nueve de Julio, estaba en esta peregrinación, junto a su esposa y comparte sus vivencias. —

Por primera vez en el Santuario Original

Acabamos de regresar de una peregrinación a los Santuarios Marianos en Europa. Nuestro viaje resultó realmente un mar de Gracias.

Visitamos primero Vallendar, donde fuimos alojados en la casa de Monte Moriah, la Casa Central del Instituto de Sacerdotes Diocesanos de Schoenstatt.

No hay palabras que puedan describir las emociones y los sentimientos que experimentamos al poder participar de la eucaristía en el Santuario Original. La Santa Misa la celebró nuestro acompañante espiritual, el padre Guillermo Cassone, quien nos hizo revivir, con sus recuerdos y vivencias al lado del P. Kentenich, esa Primera Consagración de

“Los Congregantes” aquel 18 de octubre de 1914! No hay ninguna duda que, desde ese lugar fluye una corriente de gracias para todo el mundo. Son más de 210 los santuarios filiales que existen en distintos países y el Movimiento de Schoenstatt sigue creciendo!

Poder visitar y caminar los distintos lugares donde estuvo nuestro Padre Fundador y emocionarnos en cada sitio es algo que no se borrará de nuestra memoria ni de nuestra alma. Pudimos rezar junto a la tumba del P. Kentenich y pedirle que las Gracias fundamentales del Cobijamiento, La Transformación Interior y El Envío Apostólico,  las podamos vivir cada día en bien nuestro y de los demás.

Conocer la vida de la hermana Emilie fue otro de los momentos fuertes de la visita. Saber cómo confiaba en la Providencia y como supo aceptar el sufrimiento sin quejarse será un gran ejemplo que también transmitiremos.

Una experiencia eclesial

Llenos de la Mater,  dejamos este lugar santo rumbo a Medjugorje. Otra experiencia intensa en los pagos de la “Reina de la Paz”. Subir, con las dificultades físicas que ello implica para jubilados como nosotros, al Cerro de las Apariciones fue un momento muy fuerte. Silencio total en medio de gran número de personas, todos en oración interior. Ver llegar a unos padres abrazados a su hijo con capacidades diferentes y dar gracias por todo lo que hemos recibido y muchas veces no valoramos en su real medida, fue algo automático.

Partimos llenos de paz hacia Lanciano, Italia, donde se conserva desde hace más de doce siglos el primero y más grande de los milagros Eucarísticos. Pudimos rezar delante de la hostia convertida en carne y el vino en sangre ocurrido en el año 700. A los reconocimientos eclesiásticos del milagro, hay que añadir el pronunciamiento de la ciencia moderna a través de minuciosas y rigurosas pruebas de laboratorio. El informe final de los prestigiosos médicos dice: “Et verbum caro factum est” – El Verbo se hizo carne.

Pasamos por San Giovanni de Rotondo, donde rezamos frente al cuerpo incorrupto del padre Pío, el Santo más venerado de Italia.

Terminamos nuestra peregrinación visitando los Santuarios Marianos de Lourdes y Fátima. Nuevamente una multitud en ambos lugares, en medio de un silencio sepulcral. Ambiente ideal para rezar, contemplar y adorar. Una experiencia eclesial que, gracias a Dios, tuvimos la oportunidad de realizar juntos con mi esposa y dar gracias permanentemente por todo lo recibido.

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