Publicado el 29. agosto 2015 In Santuario Original

Jóvenes relatan sobre su «Tiempo en Schoenstatt», un proyecto de las Hermanas de María

En torno al Santuario Original, Inés Lagos •

“Hermana, ¿tiene niñas?”. Esto preguntan muchas personas que viven en Vallendar o sus alrededores y conocen Schoenstatt Zeit (Tiempo en Schoenstatt)

Este “Tiempo en Schoenstatt” reúne a chicas de la Juventud Femenina de distintos países durante dos meses, en los cuales trabajamos en las distintas casas de las Hermanas y visitamos los lugares más significativos en la historia del Movimiento.

Pero se trata, ante todo, de un “tiempo para Schoenstatt”: para vivir Schoenstatt, para dejarnos cobijar por la Mater y madurar a la sombra de su Santuario; para conocer a la Familia que, en ningún otro lado, muestra con tanta claridad el hecho de ser una Familia Internacional.

Vivimos este tiempo para formarnos en la escuela del Padre Kentenich y vincularnos con las juventudes de otros países, con las cuales tenemos muchas diferencias, pero un mismo ideal: ser pequeñas Marías.

Valgan estas líneas como muestra de gratitud a las Hermanas, a los matrimonios y todos aquellos que regalan su tiempo para hacer de nuestra estadía una experiencia de Familia y de hogar, una vivencia del cielo.

Luchi Girado, 23 años, Argentina: Llegar a casa

Fines de octubre de 2014… Todos los peregrinos que viajaron a Alemania por los 100 años de Schoenstatt regresan a sus países.

Ver y recibir los cuentos y toda la alegría que traían mis amigas y conocidos del Jubileo, me generó cierta inquietud, y el anhelo de viajar a Schoenstatt comenzó a encenderse.

Sabía de la existencia del Programa «Schoenstatt Zeit», pero el panorama no era bueno, no había cupos. Una gran amiga me animó a que siguiera insistiendo, mientras el anhelo se arraigaba más profundamente. Finalmente, antes que terminara el año, llegó la respuesta: “¡Te esperamos en julio 2015 en Schoenstatt!”.

La etapa previa al viaje fue intensa… Terminar la facultad, trabajar para juntar el dinero, organizar el viaje…

Felizmente, a fines de junio, llegó el gran día de mi partida. Antes de mi llegada a Alemania, hice algunas paradas por países vecinos. Pero no hubo nada más lindo que llegar el día de mi cumpleaños a las tierras de mi querida MTA, llegar a casa. ¡Que la Mater me reciba en su Santuario y con tanta alegría, fue el mejor de los regalos y el más lindo de los recuerdos para toda mi vida!

En el programa éramos sólo cinco chicas, que, de a poco, nos fuimos incorporando: dos mexicanas y tres argentinas. Desde un principio, hubo mucha confianza: la alegría reinaba en todas las reuniones y en los momentos en que estábamos juntas. Algo que me impresionó mucho y que me encantó del Programa -y no lo esperaba- es que todo era en torno a la vida de nuestro Padre y Fundador.

Hicimos varios viajes siguiendo sus huellas por Alemania, desde Gymnich hasta el Campo de Concentración de Dachau. De a poco, profundizamos en su vida a través de estos viajes y también del testimonio de tantas personas que lo conocieron y de aquellas que no, pero que tienen una relación espiritual con él.

Puedo decir que este tiempo en Schoenstatt es y será un hito en mi vida. Gracias a todas las personas que me dieron a conocer Schoenstatt y me hablaron de la Alianza de Amor, del Padre Kentenich, del Santuario durante tantos años. Hoy puedo decir que no sólo todo eso es real, sino que lo experimenté: yo viví Schoenstatt, viví un pedacito de cielo.

Nadya Cicconi, 24 años, Argentina: La felicidad de estar a pasos del Santuario y de la tumba del Padre no tiene explicación

150829-03-santuario-original-schoenstattzeitTodos los que formamos parte de Schoenstatt, estamos unidos por la Mater en el Santuario Original. Por eso, creo que compartimos el gran anhelo de peregrinar hasta él. Y cuando tuve la oportunidad, no lo dudé. Obviamente, no fue fácil y llegué con mucha incertidumbre: trabajar en Alemania y vivir con las Hermanas era toda una nueva aventura.

Al llegar, ya no tuve dudas. La felicidad de estar a pasos del Santuario y de la tumba del Padre no tiene explicación. Todavía más, compartir esto con chicas de distintos lugares y con la Hermana María Carolina (responsable de la Schoenstatt Zeit) es una experiencia muy enriquecedora que me llena de paz y alegría. Le agradezco a Dios que me haya guiado hasta acá, porque cada día recibo incontables bendiciones.

Inés Lagos, 26 años, Argentina: Mis días empiezan y terminan en el Santuario

«Me queda pendiente ir a Schoenstatt unos meses…». Al escuchar mis palabras, su respuesta fue simple: «andá».

El programa es bastante conocido en Argentina y yo siempre quise venir, pero cuando llegué, me di cuenta de que no tenía idea de por qué estaba acá. ¿Entonces? Me propuse disfrutar cada día y dejar que la Mater me sorprendiese -¡y lo hizo! Mucho más de lo que yo misma hubiese esperado.

El regalo más grande que recibí fue el de celebrar en el Santuario Original los diez años de nuestra Alianza de Amor -alianza que habíamos sellado en este mismo lugar. Me resulta difícil expresar en palabras la emoción que sentí en ese día de fiesta.

Schoenstatt Zeit es un retiro de dos meses, pero puede ser una experiencia que cambie nuestra vida si dejamos que la Mater obre ese milagro de transformación.

Mis días empiezan y terminan en el Santuario y lo único que puedo decir es: “¡Gracias!”.

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