Publicado el 22. febrero 2013 In Santuario Original

María nos sigue convocando en el Santuario para enviarnos al mundo

ESPAÑA, P. Carlos Padilla. Este mes de febrero ha venido marcado por dos noticias que nos conmueven como Familia de Schoenstatt. La primera es la que nos fue comunicada el 2 de febrero. Las negociaciones con los Palotinos para lograr que el Santuario original pase a nuestras manos se han enfriado y eso nos inquieta profundamente. La segunda noticia es la que recibimos el 11 de febrero cuando el Papa comunicó a su Iglesia que renunciaba a su ministerio: «Queridos hermanos, como sabéis, he decidido renunciar al ministerio que el Señor me confió el 19 de abril del 2005. Lo he hecho con plena libertad, para el bien de la Iglesia después de haber rezado largamente, y de examinar delante de Dios mi consciencia, bien consciente de la gravedad de la decisión». Una decisión así nos conmueve y nos invita a rezar por él y por su sucesor.

Estamos caminando hacia el 2014

Ya sólo falta un año para celebrar nuestro gran Jubileo. Estamos viviendo un tiempo de gracias. Nos sentimos hoy pequeños como Familia. Somos pocos y con pocos proyectos, si nos comparamos con otras realidades de la Iglesia mucho más presentes y activas en todo el mundo. Sin embargo, sabemos que tenemos una gran misión por delante. Notamos el peso de la responsabilidad, porque Dios pone grandes cargas sobre débiles hombros. Vemos que María nos ha llamado a ser testigos de la unidad en medio de un mundo dividido y sin paz y nos ha regalado un camino de santidad: la alianza de amor con Ella vivida en el Santuario.

Han pasado muchos años desde aquel 18 de octubre de 1914 en el que un puñado de jóvenes dio con el P. Kentenich un gran salto de fe. Ahora nos alegramos con los frutos. Dios ha sido bueno con nosotros y nos ha bendecido. Hoy hay miles de hombres y mujeres repartidos por todo el mundo. El sueño del P. Kentenich se ha hecho realidad. La fecundidad de la alianza de amor es visible para todos. ¡Cuántos milagros de transformación han tenido lugar en el Santuario! ¡Cuántas vidas cambiadas en el Taller de María, nuestra escuela de santidad! Las palabras proféticas del P. Kentenich han cobrado sentido: «Quisiera convertir este lugar en un lugar de peregrinación, en un lugar de gracia, para nuestra casa y toda la Providencia alemana y quizás más allá. Todos los que acudan acá para orar deben experimentar la gloria de María y confesar: ¡Qué bien estamos aquí! Un pensamiento audaz, casi demasiado audaz para el público, pero no demasiado audaz para vosotros. ¡Cuántas veces en la historia del mundo ha sido lo pequeño e insignificante el origen de lo grande, de lo más grande! ¿Por qué no podría suceder también lo mismo con nosotros?».

Dios eligió instrumentos débiles para contagiar con sus vidas pensamientos audaces. Despertó en el alma del P. Kentenich un sueño profético. Nosotros nos sentimos así hijos de un profeta. Nos sabemos torpes y débiles, pero confiamos en el poder de la gracia en nuestras vidas: «Un hijo de María nunca perecerá». María nos sigue convocando en el Santuario para enviarnos al mundo. Nos sigue llamando para que entreguemos con alegría el corazón y nos dejemos utilizar como instrumentos dóciles en sus manos de Madre.

En el Santuario hemos encontrado nuestro hogar

Por eso nos duele todo lo que afecta al Santuario original. Es cierto nos vinculamos a nuestro santuario filial más cercano. Además, cada día rezamos en nuestro Santuario hogar. Pero a veces nos olvidamos de volver nuestra mirada hacia el Santuario original. La distancia nos hace pensar que no tiene nada que ver con nosotros. Sin embargo, allí nació todo. Es nuestra Tierra Santa de Schoenstatt. Pero, ¡qué poco la conocemos a veces! ¿Cuántas veces hemos rezado en el Santuario original en el que el P. Kentenich se arrodilló tan a menudo? Los que hemos estado allí sabemos lo importante que es para todos este lugar santo. Allí hemos echado raíces y nos sentimos en casa. Por eso nos apena saber que no podemos disponer de él con entera libertad. Soñamos con que un día pueda ser nuestro, para poder vivir en él con libertad. Deseamos que haya paz y unidad en esta tierra santa. Entre nosotros y todas las comunidades que allí viven. Queremos peregrinar allí siempre que podamos, para beber de la fuente, para descansar en María en su Santuario. Allí quiso establecerse por vez primera. Allí reina y no se olvida de nosotros. Quisiéramos regalarle a María, en el Santuario, una Familia de Schoenstatt santa y unida. Quisiéramos vivir esa unidad en lo pequeño. En nosotros se ha de dar con fuerza la unidad en la diversidad. A veces se hace más fuerte la diversidad y nos cuesta encontrar puntos de unión. Soñamos con ese nuevo Pentecostés que nos una en el Espíritu Santo. Cuando vemos que el sueño de tener el Santuario original se aleja, no nos desanimamos, al contrario, nos animamos y nos unimos en oración. Soñamos con poseer ese lugar santo. Rezamos por este milagro y ofrecemos nuestro capital de gracias. Se nos exige la unidad y el perdón y vivir siempre la alegría de ser Familia. Imploramos con María la venida del Espíritu Santo para que nos una en el amor.

El otro acontecimiento que nos ha conmovido profundamente en este mes es la renuncia de Benedicto XVI

Es como si súbitamente nos hubiéramos quedado huérfanos. Sin esperarlo nos hemos encontrado con una decisión que nos lleva a meditar. ¿Qué nos quiere decir Dios con este paso que da el Papa? En primer lugar que no podemos juzgar una decisión tomada en conciencia ante Dios. Creemos en la aspiración a la santidad de Benedicto XVI y sabemos que ha sido una decisión muy pensada y rezada. Habrá sido el paso más difícil y valiente de su vida. En segundo lugar vemos en este paso mucho valor y libertad. Ha sido muy libre para decidir algo tan distinto a lo que decidió Juan Pablo II. En él todos admiramos su martirio, la ofrenda de su vida hasta el final. Y nos alegramos de que, como Cristo, él tampoco se bajó de la cruz. Por eso nos admira más la decisión que hoy meditamos. Benedicto XVI ha seguido otro camino. En libertad, ha visto que Dios le pedía renunciar. Y nos muestra su humildad y su deseo de hacer realidad en su vida la voluntad de Dios. Quiere que la Iglesia sea bien conducida. Quiere que al frente haya un Papa con todas sus capacidades físicas y espirituales. Y ve que él ahora mismo no puede desempeñar esa tarea, porque no tiene fuerzas. En tercer lugar nos conmueve esta decisión al pensar en tanta gente que hoy no se baja de su cargo y no renuncia a nada. Nadie dimite en la vida política, ni en el gobierno de los pueblos, ni en la economía. Su testimonio nos anima a vivir con más humildad. Hay que saber renunciar y decidir cuándo ya no podemos seguir adelante. No somos nunca imprescindibles. Su decisión es un testimonio de veracidad en un ambiente en el que nadie asume responsabilidades.

Es cierto que nos quedamos algo huérfanos

Pero, personalmente, me alegra tener un Papa tan libre y audaz. Las decisiones que se toman en Dios son verdaderas. Aunque muchas veces no sean compartidas ni comprendidas por otros. Aunque se reciban críticas y rechazo, y suponga perder popularidad. Para todos nosotros, que pensamos peregrinar a Roma el próximo año, sabemos que ya no le entregaremos a él todo lo que Dios ha despertado en Schoenstatt a lo largo de este siglo. Benedicto XVI estuvo en el Santuario en Roma y conoce nuestra espiritualidad. En el 2014 tendremos otro Papa. En estos días rezamos por el Cónclave de cardenales, para que sepan escuchar el deseo de Dios. Deseamos que sea un hombre de Dios, un hombre santo que, con su vida, con sus palabras y su testimonio, conduzca la nave de la Iglesia, mar adentro, con humildad y mucha fe

Carta a la familia de Schoenstatt de España.


El P. Carlos Padilla es Director Nacional del Movimiento de Schoenstatt de España y participó en la Conferencia 2014. Colabora con schoenstatt.org con las predicas dominicales y textos de retiros.

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María nos sigue convocando en el Santuario para enviarnos al mundo

ESPAÑA, P. Carlos Padilla. Este mes de febrero ha venido marcado por dos noticias que nos conmueven como Familia de Schoenstatt. La primera es la que nos fue comunicada el 2 de febrero. Las negociaciones con los Palotinos para lograr que el Santuario original pase a nuestras manos se han enfriado y eso nos inquieta profundamente. La segunda noticia es la que recibimos el 11 de febrero cuando el Papa comunicó a su Iglesia que renunciaba a su ministerio: «Queridos hermanos, como sabéis, he decidido renunciar al ministerio que el Señor me confió el 19 de abril del 2005. Lo he hecho con plena libertad, para el bien de la Iglesia después de haber rezado largamente, y de examinar delante de Dios mi consciencia, bien consciente de la gravedad de la decisión». Una decisión así nos conmueve y nos invita a rezar por él y por su sucesor.

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