Publicado el 2020-02-02 In Columna - Rafael Mascayano, José Kentenich, Voces del tiempo

Responsabilidad cívica como católicos, como schoenstattianos

CHILE, Rafael Mascayano •

Próximamente en nuestro país, Chile, estaremos enfrentados a pronunciarnos en relación a tomar una decisión sobre asumir o no la tarea de construir una nueva Constitución. Y aquí es donde, como laicos y bajo el pensamiento del P. Kentenich, es conveniente visualizar nuestra decisión a asumir, no para debatir los pro o los contra de cada una de las posturas, situación que sí también ayudaría mucho, sino principalmente para detenernos, pensar, discernir y actuar bajo criterios y no por meras emocionalidades. —

Una característica del P. José Kentenich, era estar informado adecuadamente de las situaciones sociales, políticas, económicas y culturales de cada lugar que visitaba, e incluso preguntaba mucho sobre estas realidades a laicos que tenían alguna responsabilidad política y no dejaba de dar su opinión al respecto.

El profesor Ernesto Livacic, mientras era subsecretario de Educación el año 1966, tuvo que ir a una reunión a París y se dio el tiempo para ir a visitar al Padre Kentenich y relata de ese momento:

“Me hizo incontables preguntas sobre la educación en Chile (mi campo de trabajo), sobre las actividades de UNESCO (a reuniones de la cual yo estaba asistiendo en París), sobre el Movimiento y la Rama Familiar en Chile, sobre la situación general de nuestro país. Estaba al día en cuanto pensamiento o libro importante de actualidad estuviera en circulación. A mis preguntas respondió con una seguridad, profundidad y acierto admirables.”

En este gran debate que tenemos por delante en nuestro país, es normal que como ciudadanos asumamos variadas posiciones e incluso “trincheras”. Dada la situación, surgen grupos que entregan en forma razonada y argumentada sus posturas, y otros que buscan convencer desde la emocionalidad acerca de sus posturas políticas que cada uno profesa, con la finalidad de generar así adhesión a sus planteamientos. Planteo esto último, de la emocionalidad, cuando en vez de conversar o discutir a través de ideas, argumentos, posturas doctrinales, lo hacemos más bien desde la “opinología”, los “miedos”, la “arrogancia”, los “intereses individuales o de grupo”, etcétera.

¿Sobre qué criterios tomar una decisión?

El P. Kentenich nos advierte constantemente del peligro de guiarnos más por lo emocional que por los fundamentos de las cosas. No se está diciendo que dejemos de lado nuestras emociones, sino de la acentuación que se hace de ella por sobre criterios bien fundamentados, ya que no se acentúa el diálogo, los vínculos personales, sino el buscar convencer a la fuerza las ideas que cada uno tiene. Perdemos de esta forma, la capacidad de escucharnos y aprender mutuamente de las ideas que el otro posee.

Es así, que es conveniente tener claro que toda Constitución por esencia conlleva una declaración de principios, una visión de persona, de comunidad, de cómo se establece su relación con los bienes y de cómo se establece la convivencia de ese determinado país. Y es aquí donde surgen las distintas posiciones, que legítimamente tenemos los seres humanos, y para ello se buscan los acuerdos, los consensos, los puntos en común. Y como miembros de una sociedad, es un deber que no podemos eludir.

“Nuevas situaciones, tanto eclesiales como sociales, económicas, políticas y culturales, reclaman hoy, con fuerza muy particular, la acción de los fieles laicos. Si el no comprometerse ha sido siempre algo inaceptable, el tiempo presente lo hace aún más culpable. A nadie le es lícito permanecer ocioso.” (Christifideles Laici, Juan Pablo II)

Como ya planteaba, en la elaboración de una Constitución, independientemente del país, en primer lugar, se busca plantear ideas sobre la visión de persona, de sociedad, de las relaciones que tendrán los distintos grupos o poderes del estado, etcétera. Es así como en su origen, las Constituciones más antiguas se nutrieron de las ideas de algunos filósofos como Locke (padre del Liberalismo), de la experiencia vivida de la relación Rey-pueblo, uso de la propiedad y distribución de los bienes, equidad y justicia social, y otros aspectos relevantes de la convivencia social.

De una u otra forma, las influencias político sociales y económicas, tales como el capitalismo, marxismo, socialismo, social democracia, han ido permeando las actuales Constituciones de los distintos países, y de la que nuestro país no está exento. Fue así, que durante la Dictadura cívico-militar fue generada una nueva Constitución, en la cual se plasmó una determina visión de la persona, de sociedad, de principios económicos, sociales, de salud… El P. Kentenich plantea otra vía, que es el Solidarismo, visión social que es conveniente tenerla en cuenta para nuestros análisis y toma de decisiones.

Como hijos de nuestro P. Kentenich, es relevante detenernos, informarnos adecuadamente, reflexionar, sobre los fundamentos que la actual o la posible siguiente Constitución contemplen. Mirar desde los principios de la D.S.I. (Doctrina Social de la Iglesia), desde el pensamiento social elaborado por el P.Kentenich. Mirar el debate desde los principios, más que desde nuestras posiciones políticas partidistas. Como laicos que queremos construir un nuevo orden social, donde la dignidad de la persona y el desarrollo de su libertad esté en su centro, no podemos quedarnos solo en sentimentalismos o con opiniones sin mayores fundamentos. Debemos buscar criterios que nos iluminen y ayuden en nuestra realidad como laicos constructores de esta sociedad, de cada una de las realidades en que nos toca actuar como ciudadanos.

El P. José Kentenich nos dice:

Toda persona tiene dos derechos fundamentales:

  1. El derecho a obtener bienes materiales adecuados a sus necesidades.
  2. El derecho a tener lo necesario para educar una familia y llevar una vida decente.

Nuestra respuesta al problema de la justicia social no se basa en lo económico sino en la dignidad del individuo.”

José Kentenich, Clave de la Justicia Social: la persona humana,
Charla en Madison, 1955.
Extraída de Revista Vínculo, diciembre de 2019, Año XXXV, N° 337

 

Para analizar y buscar estos criterios desde donde confrontar nuestras posturas personales, quisiera recomendar encarecidamente la Revista Vínculo ya mencionada en el párrafo anterior, especialmente la última parte sobre  “Criterios para el discernimiento, Textos del P. José Kentenich”, ya que independientemente de la decisión que asumamos en el momento de votar, lo que no podemos dejar de hacer, es que haya sido producto de un profundo discernimiento desde el Evangelio y del pensamiento del Padre Kentenich.

A la vez, me permito recomendar el N° 31 sobre Doctrina Social de la Colección Carisma, publicado por Ed. Patris, agosto de 1992, especialmente los artículos del P. Patricio Moore y del P. Guillermo Carmona.

El Padre nos urge en nuestra responsabilidad laical y como miembros de nuestra sociedad, por lo tanto, es tiempo de documentarnos sobre su pensamiento social, de reflexionar seriamente, para así tomar una decisión informada, formada y libre.

Y, sobre todo, aprovechando de aplicar el criterio de discernimiento del P. Kentenich: Observar, comparar, confrontar desde los principios, y aplicar y/o actuar.

Textos del Padre Kentenich sobre discernimiento

Tomado de Vínculo, Diciembre de 2019

 

Sobre el autor:

Rafael Mascayano está en Schoenstatt Chile hace más de 50 años, es profesor de Filosofía, ha trabajado como profesor y en cargos directivos de distintos colegios, y también en Educación en la Universidad Católica de Chile y Alberto Hurtado. Ha escrito varios artículos en Schoenstatt Vivo y pertenece a la Militancia de Matrimonios en Chile.

 

Foto: iStock Getty Images, melecis, ID 673386868

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2 Responses

  1. Muchas gracias por este artículo, Rafael. Existe un Schoenstatt social, que se encuentra muy olvidado. Posiblemente, porque remueve demasiado nuestras conciencias y no queremos salir de nuestra zona de confort. No sólo me ha gustado el texto, sino también la bibliografía aportada. No implicarse es falta grave, estoy segura. Schoenstatt es algo más que una sociedad piadosa, pero se está tan bien en el santuario…
    Saludos desde España, desde aquí rezamos mucho por el futuro de Chile.

  2. Muy de acuerdo, es indispensable estar informados , pero más , haber meditado sinceramente nuestras posturas, aplicadas en la vida de todos , para ello necesitamos hablar del tema, sin temor a ser catalogados. La justicia con dignidad no es paternalismo.

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