Publicado el 5. octubre 2016 In ¿Que significa el Año de la Misericordia?

El Año de la Misericordia – un «Fortalecimiento» para la Iglesia

Manuel de la Barreda Mingot, Madrid, España •

Este fin de semana he estado en un Taller de Fortalecimiento Matrimonial. Ha sido el primero que se realiza en España, apoyado muy de cerca por la familia schoenstattiana de Costa Rica, de la cual han aprendido el equipo organizador y la cual ha rezado mucho, mucho por nosotros. Gracias.

Este Taller es magnífico pues después de 25 años de casados, y aunque nuestro matrimonio va bien, te das cuenta que con el paso del tiempo hay cosas que como el vino, mejoran, pero otras que lo único que pasa es que se recubren de polvo por no utilizarlas.

Tener la suerte de poder asistir a un Taller como éste es un regalo de Dios, pues es quitar el polvo de todas aquellas cosas que en tu matrimonio se han ido quedando apartadas, sin uso, y volver a saborear aquellas que son vino, que estaban muy buenas hace 25 años, pero que ahora están mejor.

Para mí, el Año de la Misericordia ha sido como este Fortalecimiento Matrimonial para la Iglesia. Ésta, en su vertiente de institución humana, sufre el paso del tiempo y tiene valores, vino, que mejoran con el tiempo, y otros que simplemente se recubren de polvo. Pero en su vertiente espiritual, tenemos siempre la Gracia y el Amor divino con los que Dios nos brinda siempre su mano para crecer y para salir de los baches.

La importancia del amor

Este año de la Misericordia ha puesto de relieve, lo mismo que en mi matrimonio el Fortalecimiento Matrimonial, la importancia del AMOR, con mayúsculas, que no deja de ser el mensaje más importante de todos. AMOR es Misericordia y reavivarla, de vez en cuando, no es que no esté mal. Es necesario.

Matrimonio e Iglesia nacen ambos del AMOR de Dios y que a semejanza del Amor Trinitario, dan vida cuando salen de sí mismos y se comunican. Y si en el matrimonio el amor es la piedra fundamental sobre la que descansa el resto, en la Iglesia pasa lo mismo.

El matrimonio nace del amor y vive del amor. Y el amor es donde se apoya cuando vienen las dificultades, los desencuentros, las peleas… Sin el amor es imposible salir adelante. El amor hace que se superen los orgullos, las posiciones de fuerza, y sobre todo, el creer que uno está en posesión de la verdad. Estas barreras solo son derribadas, o por lo menos sorteadas con el amor y por el amor, ya que bajarse de esas posiciones es complicado sin la presencia del amor. Y este amor pasa a ser AMOR gracias a la Gracia que nos lleva en volandas si nos dejamos.

La Iglesia nace del amor y vive del amor

Con la Iglesia es igual. Nace del amor y vive del amor. Amor de Cristo que nos hace superar las dificultades y barreras, los desencuentros y oposiciones, no solo con los demás, sino también con nosotros mismos.

Este Año de la Misericordia hace que nos repasemos y miremos para ver cómo estamos, cómo actuamos, qué cosas vivimos de una manera y de otra bajo el prisma del AMOR, del amor a uno mismo y del amor al prójimo y a la Iglesia.

En qué cosas he de bajarme de mi posición “dominante” para escuchar a quién tengo enfrente y, poniéndome en su lugar, buscar un punto de encuentro. Y si ese punto de encuentro choca con alguna de esas líneas rojas que toda relación tiene y que no deben traspasarse, por amor, por AMOR y con AMOR, dialogar sin pretender imponer nada dejando espacio para la Gracia.

Este Año de la Misericordia es una celebración del amor esponsal que Dios nos tiene, es un regalo de Dios.

 

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