Publicado el 2014-04-25 In Columna - P. José María García Sepúlveda

Alegraos y no tengáis miedo

PASCUA 2014, P. José María García. Queridos amigos,
Un cordial saludo pascual para todos. Y un saludo que es oración, implorando que las palabras del Señor resucitado a María Magdalena se hagan vida entre nosotros, especialmente en este tiempo de gracias,  jubilar de nuestra Familia de Alianza y de renovación de nuestra Iglesia.

 

Alegraos y no tengáis miedo son las invitaciones que nos hace el Señor en su primer encuentro con María Magdalena después de su resurrección y junto a la tumba vacía.  Dos invitaciones que nos muestran como el Señor conoce nuestro corazón.

Alegría que sólo puede nacer de un corazón agradecido por sentirse regalado, bendecido,  por ver realizado su anhelo más profundo y más honesto. La pena y el temor ante la muerte, nuestra muerte, consecuencia de la claudicación del hombre ante la tentación del pecado, ha sido vencida.  Y esa pena y ese temor estaban presentes en el corazón de los amigos del Señor.  Crucificado el Señor, enterrado, con una losa cerrando su tumba y un grupo de soldados cuidándola, todo pareciera indicar que el pecado había vencido, y con ello, la esperanza que había despertado Jesús de Nazaret en tantos hombres de buena voluntad. Su proyecto a todas luces había fracasado. Solo quedaba darle un final digno, llorar la pena, hacer el duelo silencioso.  A eso iba María a la tumba.

Pero la losa está corrida y los guardias han desaparecido. Si María Magdalena sintió miedo y desconcierto al ver la tumba vacía pensando que habrían robado el cuerpo, en su encuentro con el Resucitado, al que le cuesta reconocer en un primer momento,  comienza a entender lo que El ya había anunciado: que la victoria del Amor sería desde el mismo sepulcro, desde “el lugar de los muertos”.   Alégrate que Él resucita desde tu tumba, que a partir de ahora la tumba “está vacía”.

Lo que aparenta ser un fracaso, un signo de debilidad, es el signo de victoria y del inicio del camino de renovación. En el mensaje de Cuaresma de este año, el Santo Padre Francisco, habla de la pobreza del Hijo de Dios, como el camino de redención y el camino para la Iglesia.  Una redención que comienza con la renuncia a su divinidad para hacerse hombre mediante el sí de María, una mujer joven, considerada socialmente pobre, de Nazaret, en la periferia de Israel.   El mismo camino de renovación que comienza la Iglesia con un acto de aparente debilidad, como fue la sorprendente renuncia del Papa Benedicto, tan cuestionada por muchos.

María Magdalena, como la Iglesia, recibe el encargo de ir a contar a los demás lo que ha visto y experimentado. Y le pide que no tenga miedo.

Ni de ellos mismos, de los “amigos” del Señor, pues no será fácil que entiendan y crean; a veces nos es más sencillo y cómodo instalarnos en la pena, lamiéndonos las heridas, que vivir de la fe y de la confianza del Resucitado.  Ni menos de los que lo mataron, enterraron y se quisieron asegurar que esa esperanza no saliera de la tumba y que seguirán elaborando sus estrategias.  Son muchas las resistencias al querer de Dios y a su victoria en el mundo donde nosotros construimos nuestros propios ídolos, nuestras falsas seguridades.

Y a ese miedo que surja en nosotros, ante la conversión y las resistencias y contragolpes externos, podemos vencerlo con lo mismo que venció al pecado y a sus consecuencias, el amor de Cristo en nosotros.  Como nos recuerda el Sto. Padre Francisco, algunos terminan con su fe en el Viernes Santo, y no llegan al Domingo de Resurrección.  En el mejor de los casos se alegran del amor generoso de Dios, pero no dejan que sea fecundo en ellos.

Ese amor que nos llena de alegría verdadera y que vence a la muerte y al temor, ese amor que nos lleva a felicitarnos en estos días pascuales, es un amor que se hace real y concreto cuando se experimenta como misericordia del Padre Dios a través de Jesús, y  como solidaridad en el servicio fraterno.

Hay tantos espacios y lugares dentro de la Iglesia y de la Familia de Schoenstatt donde esto es una realidad que mueve y genera esperanza más allá de sí mismos,  que nos llevan a decir que la Pascua del Señor sigue siendo realidad, fuente de vida plena.

Es hermoso ver como también en el equipo de Schoentatt.org y con todas sus limitaciones, la Alianza se vive como escuela de misericordia y solidaridad al rezar y ofrecer unos por otros, a trabajar unos por y con otros al servicio de todos,  al responder con sencillez y confianza a la petición que nos hace el Sto. Padre de acompañarle en su servicio de Pastor, sellando con él una alianza solidaria;  ver como un grupo de gente de la Alianza se esfuerzan por construir 100 casas solidarias, por el centenario de nuestra Casa Solidaria, que es nuestro Santuario original.

“Ningún acto de virtud puede ser grande si de él no se saca también provecho para otros” (Sto. Padre Francisco). “Por más que te pases el día en ayunas, por más que duermas en el duro suelo, y comas cenizas y suspires continuamente, si no haces el bien a otros, no haces nada grande” (San Juan Crisóstomo). Si la Alianza de Amor gesta cultura, cultura de Alianza, lo hace teniendo en su centro el amor solidario.

El Jubileo 2014 es Pascua para Schoenstatt. La Alianza de Amor vence. No hay losas ni guardias que la encierren, tiene vocación de periferia. Los jóvenes congregantes salieron impulsados por la fe de nuestro fundador, alegres y sin miedo a vivir su Alianza en los frentes de batalla, en las trincheras, allí vivieron de ese amor que vence, hecho misericordia acogedora y transformadora, y solidaridad misionera por todos aquellos que acudieran al Santuario a experimentarlas desde el corazón maternal de María.

Es Pascua de Resurrección. La losa, negación de todas las promesas, está corrida. Los guardias, aunque sobornados para que cuenten la versión oficial de los hechos, también terminaron desapareciendo. Lo que queda es la realidad de que el Señor ha vencido a la muerte y con ello, la invitación constante a la alegría y a salir sin miedo a anunciarlo.  El Amor vence siempre sobre el pecado y la Alianza de Amor es la Escuela de María en ese camino de santidad.

 

 

¡Feliz Pascua de Resurrección!

 

Su P. José María


Publicado el In Columna - P. José María García Sepúlveda

Alegraos y no tengáis miedo

PASCUA 2014, P. José María García. Queridos amigos,
Un cordial saludo pascual para todos. Y un saludo que es oración, implorando que las palabras del Señor resucitado a María Magdalena se hagan vida entre nosotros, especialmente en este tiempo de gracias,  jubilar de nuestra Familia de Alianza y de renovación de nuestra Iglesia.

 

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