Publicado el 2020-04-19 In Alianza de Amor Solidaria en tiempos de Coronavirus, Columna - Carlos Barrio y Lipperheide

Los empresarios, poetas sociales y creadores de riqueza en medio del Covid-19

ARGENTINA, Carlos Barrio y Lipperheide •

El pasado 12 de abril, el Papa Francisco dio a conocer una carta que escribió a los movimientos y organizaciones sociales de Argentina, en la que los felicita por el arduo trabajo que realizan. Allí les dice: “Si la lucha contra el COVID es una guerra, ustedes son un verdadero ejército invisible que pelea en las más peligrosas trincheras. Un ejército sin más armas que la solidaridad, la esperanza y el sentido de la comunidad que reverdece en estos días en los que nadie se salva solo. Ustedes son para mí, como les dije en nuestros encuentros, verdaderos poetas sociales, que desde las periferias olvidadas crean soluciones dignas para los problemas más acuciantes de los excluidos”. —

En otra parte de su carta les dice: “Ustedes, trabajadores informales, independientes o de la economía popular, no tienen un salario estable para resistir este momento… y las cuarentenas se les hacen insoportables. Tal vez sea tiempo de pensar en un salario universal que reconozca y dignifique las nobles e insustituibles tareas que realizan; capaz de garantizar y hacer realidad esa consigna tan humana y tan cristiana: ningún trabajador sin derechos”.

Me parece muy desafiante y loable el pedido del Papa de retribuir con un salario a los trabajadores sociales. Pero no puedo dejar de preguntarme, como empresario, en un tiempo de abrupta caída de la actividad económica y la recaudación impositiva, ¿de dónde saldrían los recursos para solventar este gasto? Creo que únicamente las empresas podrán crear la riqueza necesaria para solventar estos salarios solidarios.

Nadie se salva solo

Me siento muy identificado con el Papa cuando nos dice que “nadie se salva solo”. Su mirada es orgánica y no excluyente. Por eso, pienso que podríamos aplicar también a los hombres de empresa, la frase en la que el Papa dice, refiriéndose a quienes trabajan en los movimientos sociales, que “… desde las periferias olvidadas crean soluciones dignas para los problemas más acuciantes de los excluidos”.

Viene a mi mente el enorme aporte que está haciendo Bill Gates para tratar de encontrar una vacuna contra el Covid-19. Sin duda, Gates no se olvida de las periferias y busca crear soluciones dignas para los problemas más acuciantes de los excluidos.

Me atrevo a afirmar que sería un acto de justicia llamar también a los empresarios como “poetas sociales”. Lamentablemente, muchos de ellos no gozan hoy de buena prensa, pero sería injusto olvidarnos de todo lo que hacen y han hecho de manera creativa, por el bienestar del hombre. ¡Cuántos sueños han sido posibles gracias a las empresas! La lista sería interminable.

Resignificar el sentido de la riqueza

Enrique Shaw

Viene a mi memoria la luz que nos trae el empresario católico y siervo de Dios Enrique Shaw, quien con su vida y pensamiento nos dejó un camino para recorrer y unir a los “poetas sociales”, es decir, a los movimientos sociales con los empresarios. Shaw decía: “Las riquezas no podrán ser suficientemente multiplicadas a menos que los hombres nos pongamos de acuerdo y actuemos solidariamente”.[1] Por lo tanto, la actuación solidaria de todos los hombres de buena voluntad, incluyendo a empresarios y quienes trabajan en los movimientos sociales, será el camino para salir de esta crisis.

Enrique Shaw revalorizó el sentido que le damos a las riquezas, resignificándolas y sacándolas de una cierta connotación negativa que tienen para muchas personas. Creo que justamente las riquezas son el puente que permitirá sacar de la indigencia a los postergados y permitirá que las empresas progresen. Generar honestamente riquezas es un acto digno de admiración, que requiere como condición previa, que nos unamos y trabajemos en equipo en pos de un logro. Ellas son el resultado de una acción creativa llevada a cabo por un equipo coordinado, es decir por una empresa.  Las empresas, decía Shaw, “deben crear riquezas… acrecentar la vitalidad económica”.[2]“Todo queremos conquistar, todo queremos enriquecer, pero no para satisfacer ningún ansia de dominio sino para tener más que ofrecer a Dios”.[3]

La materia, el hombre y el acto creador

En esa misma línea, tenía una mirada sorprendente sobre la materia, rescatándola de la connotación mezquina y egoísta en la que ha sido colocada tantas veces, como si fuera algo inferior y humillante. Con mucha frecuencia, nos olvidamos que el hombre es espíritu y materia.

Shaw nos ayuda a profundizar y redescubrir su valor, al decirnos: “Los bienes creados… tienen valor de eternidad y más aún, la materia será puesta algún día en un estado capaz de dar expresión no sólo al espíritu humano sino también al espíritu divino, siendo éste lo que le dará su máxima dignidad y belleza”.[4] Esta materia, transformada por la gestión empresarial, es la que nos permitirá generar bienes y servicios en favor de los hombres, produciendo riquezas y atenuando el mal de la pobreza.

Será sobre la materia donde el trabajo realizará su tarea y permitirá al hombre -como nos decía José Kentenich- “…participar de corazón en la actividad creadora y en la voluntad de donación de sí mismo propia de Dios”.[5] Tengamos presente: “En el trabajo subyace tanta felicidad y bienaventuranza, desconocidas para aquel que lo considera sólo o mayormente como una mera ocasión de ganarse el pan. Cuánta más oportunidad me brinde el trabajo de ocuparme creativa y generosamente, tanto más felicidad me dará … Mantendrá la salud y lozanía de nuestro cuerpo y alma… Desarrollará el núcleo de la personalidad, despertando y profundizando una sana consciencia de sí mismo”.[6]

Está claro que la riqueza y la materia no tienen que llevarnos a un egoísmo desmedido y a su acumulación, en perjuicio de los más débiles. El Papa nos recuerda que no debemos fomentar una cultura del descarte y la indiferencia: “Hoy tenemos que decir no a una economía de la exclusión y la inequidad.[7] Por eso, el camino es unir a todos los poetas sociales” en pos del bien común.

Buscar nuevas formas para dar de comer

Los invito a que releamos en sintonía empresaria el pasaje del Evangelio en el que Jesús interpela a sus discípulos antes de la multiplicación de los panes y los peces, pidiéndoles “…denle ustedes de comer” (Lc 9,13). ¡Qué desafío empresario, dar de comer partiendo de la escasez!

Hoy, por los efectos devastadores de la pandemia del COVID-19, estamos en una situación análoga a los apóstoles, a quienes Jesús les pidió alimentar 5.000 hombres con ¡5 panes y 2 peces!

Este pedido de Jesús me interpela a buscar nuevas formas para dar de comer, no habiendo bienes para distribuir. Tenemos que apelar a todo nuestro ingenio e inventiva para generar riquezas, en un contexto de aislamiento social y pobreza, que cambia las reglas de la producción y nos pide descubrir nuevos caminos para “producir” y dar de comer.

Un gran ejemplo en donde inspirarnos lo descubro en el empresario y poeta social paraguayo, Juan Ramírez, de Ciudad del Este, Paraguay.

Su poesía social empresaria creativa me entusiasma, cuando nos dice: Ante la medida de aislamiento total en Paraguay (prohibida la circulación de vehículos con algunas excepciones), han quedado cesanteados muchos trabajadores. Sentíamos que debíamos reinventarnos. Hace 20 días iniciamos con mi hija, un nuevo proyecto, algo totalmente diferente a nuestra línea habitual de trabajo (distribución de productos informáticos). Hemos decidido iniciar la producción nacional, con materia prima local de tapabocas/barbijos y delantales médicos, con protectores de cabeza y calzados para hospitales. Así, hemos generado empleos para un centenar de costureros que se encontraban ociosos y hemos reactivado dos fábricas de ropa para exportación (de terceros) que se encontraban paradas por estas medidas de aislamiento en Paraguay…”

Ciudad del Este, Paraguay: repartiendo alimentos

Ser creativos y solidarios en la necesidad

Pero detrás de su poesía empresaria surge en perfecta unión y sintonía su poesía social”. Nos explica: “Hemos realizado una gran campaña solidaria de ayuda a sectores vulnerables de la ciudad. Felizmente, los asociados de nuestra Cámara de Comercio y Servicios, sin vacilar un minuto, se han puesto “las pilas”, y en total estamos distribuyendo más de 10 mil cestas de alimentos no perecibles para familias carentes. También estamos activando al Paraná Country Club, desde donde vamos a donar inicialmente 1000 kits de alimentos a familias vulnerables de nuestra zona. La meta es juntar 5000 cestas. … En total, hemos logrado reunir ya 15.000 kits de alimentos en la Cámara de Comercio. Hoy vamos a donar 1000 packs de leche y 3.000 kilos de granos de soja para producir leche de soja al intendente de Ciudad del Este.”

Luego de leer esta noticia en www.schoenstatt.org, me comuniqué directamente con Juan y me contó más facetas de su “poesía social: Ofrecemos un producto nacional de primera calidad a un precio justo y sin especulación de mercado, no como muchos avivados que están sacando ventajas de la situación y escasez de productos. Sentimos que estamos contribuyendo con el país. Y todo esto saliendo del corazón y con buenas intenciones. Lo hacemos en nombre de Dios ya que sentimos que fuimos iluminados por Él en esta labor”.

¡Qué poeta social!, en una mano reinventándose como empresa en situaciones de crisis, generando trabajo a través de una nueva actividad comercial, y en la otra, llevando a cabo una acción solidaria bien concreta, para dar de comer en la necesidad urgente e impostergable a tantas familias carenciadas por el COVID-19.

Seamos “poetas sociales”, siguiendo el ejemplo de Juan Ramírez, sabiendo que el Papa nos incluye y alienta en su citada carta, considerándonos también “…constructores indispensables de ese cambio impostergable; es más, ustedes poseen una voz autorizada para testimoniar que esto es posible.”[8]

Carlos E. Barrio y Lipperheide
[email protected]
17 de abril de 2020.

 

[1] Enrique Shaw. “… Y dominad la tierra”. Editorial ACDE (2010), pág. 142. Conferencia pronunciada por Enrique Shaw en la Reunión Nacional de Dirigentes Hombres de Acción Católica (Buenos Aires, 4 de marzo de 1962).
[2] Enrique Shaw. “… Y dominad la tierra”. Editorial ACDE (2010), pág. 73. Conferencia “Eucaristía y vida empresaria”, pronunciada por Enrique Shaw en el VI Congreso Eucarístico Nacional (Córdoba, 9 de octubre der 1959).
[3] Enrique Shaw. “… Y dominad la tierra”. Editorial ACDE (2010), pág. 134. Conferencia pronunciada por Enrique Shaw en la Reunión Nacional de Dirigentes Hombres de Acción Católica (Buenos Aires, 4 de marzo de 1962).
[4] Enrique Shaw. “… Y dominad la tierra”. Editorial ACDE (2010), pág. 139. Conferencia pronunciada por Enrique Shaw en la Reunión Nacional de Dirigentes Hombres de Acción Católica (Buenos Aires, 4 de marzo de 1962).
[5] José Kentenich. Carta de Octubre, 1948. Conf. “El pensamiento social del P. José Kentenich”. Ed. Nueva Patris (octubre 2010), pág. 103.
[6] José Kentenich. “Epístola Perlonga, 1949”. Conf. “El pensamiento social del P. José Kentenich.” Ed. Nueva Patris (2010), pág. 146.
[7] Papa Francisco. “Evangelii Gaudium”, nro. 53.
[8] Papa Francisco. Carta del 12 de abril de 2020 a los a los movimientos y organizaciones sociales de Argentina. https://movimientospopulares.org/wp-content/uploads/2020/04/Carta_F_MMPP_Pascua2020.pdf

Material no exclusivo, publicado aquí con permiso del autor

“Hay familias que dependen de sus ingresos diarios y que hoy están impedidas de trabajar…”

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