Publicado el 21. marzo 2018 In Carlos Barrio Alegría en el trabajo, Temas - Opiniones

Vivir la alegría en el trabajo, ¿es posible hoy?

ARGENTINA, Entrevista a Carlos Barrio y Lipperheide, por Maria Fischer de schoenstatt.org •

Casado con María José, padre de cinco hijos, abogado, coach, autor de varios libros, miembro del Movimiento Apostólico de Schoenstatt y del Centro Internacional de Empresarios y Ejecutivos Schoenstattianos (CIEES), Carlos Barrio y Lipperheide, hombre de familia y de trabajo,  no es un desconocido para los lectores de schoenstatt.org. El trabajo y la vida cotidiana, “los dos ámbitos donde se desarrolla la mayor parte de nuestra existencia” (P. José María García en el prologo del libro ‘El Rosario del trabajo y de la vida’ de la autoría de Carlos Barrio, p. 8), son desde siempre la gran inquietud de este argentino. “Ámbitos que hoy día se pueden considerar como ‘periféricos’, alejados de su mensaje central: la presencia real del Señor, la presencia de su amor activo, sanador y salvador, dignificante y gestor de comunión” (ídem, p. 9). Hablamos con Carlos Barrio sobre su nuevo libro y su potencial para empresarios, ejecutivos y trabajadores.—

Carlos Barrio y Lipperheide

Carlos Barrio y Lipperheide

 

Este libro “Vivir la alegría en el trabajo” no es tu primera publicación, pero es el libro más extenso, ¿verdad? ¿Como surgió la idea de escribir sobre este tema?

tapaEl libro “Vivir la alegría en el trabajo” es, sin duda, el libro más extenso que he escrito hasta ahora. Y el mismo se basa en mi propia experiencia laboral. Fue surgiendo como consecuencia de mi necesidad de dar respuesta al sentido de mi trabajo, en un ámbito muy competitivo, exigente, en el que están ausentes muchas veces las lealtades humanas y, por supuesto, Dios.

Muchas veces en mi vida laboral me preguntaba sobre el sentido de mi trabajo y si se podía vivir con alegría en medio de las presiones, el stress y las exigencias.

Poco a poco, fui descubriendo que en la medida que iba profundizando más mi sentido de la vida, iba encontrando más sentido a todo lo que realizaba. Cuando pude descubrir mi propia originalidad y definir mi Ideal Personal, pude acercarme al hilo conductor de mi trabajo, uniendo ambos aspectos. Esto me permitió comenzar a vivir una alegría profunda al descubrir que era Dios quien me guiaba y me iba mostrando el camino de su Providencia.

El libro propone un camino concreto para ir desarrollando distintos aspectos que, en su conjunto, nos pueden permitir vivir con alegría en el trabajo.

He intentado que el libro sea pedagógico para quien lo lea. Por tal motivo, al final de cada capítulo hay una serie de preguntas para que el lector pueda reflexionar en forma personal sobre su propia experiencia con relación a la temática del capítulo. Y después de estas preguntas he agregado una meditación para que el lector se detenga y reflexione un poco, buscando de esta forma que vaya aún más hacia su propia interioridad y vivencias.

¿Cuáles fueron las primeras reacciones que recibiste, y cómo se puede conseguir el libro?

El libro tuvo una muy buena acogida en distintos ámbitos. Principalmente, me dijeron que la temática planteada es una necesidad de la época actual, por la enorme cantidad de horas que pasamos en nuestros trabajos y las fuertes exigencias que tenemos.

El libro se puede conseguir en las librerías de Schoenstatt en Argentina y en Kindle (Amazon) en versión de e-book. Se puede también comprar el libro impresa vía Amazon (Nueva Patris,  ISBN-13: 978-9874635624).

Hay varios testimonios personales en este libro, y se nota que se trata de un tema muy importante. ¿Cuál es la vivencia y cuál es la inquietud personal detrás de este libro y de este tema?

Como decía antes, el libro es una respuesta a mi propia lucha por encontrar alegría en mi trabajo. Siento que la alegría es el fruto del encuentro con nosotros mismos y con Dios. Como dice el P. José Kentenich, nuestro fundador “Alegría es siempre el estar en todo momento cobijado en Dios. El Padre me quiere”. Sin alegría, nuestras vidas pierden su sentido.

Como periodista a mí me sorprende y me encanta, obviamente, que el capítulo más extenso del libro está dedicado a la comunicación. ¿Por qué?

Una buena comunicación es clave para vivir alegres. Vivimos en un mundo en el que somos un poco autistas. Nos cuesta salir de nuestro mundo y abrirnos a los demás. Vivimos demasiado tratando de decir lo nuestro, encerrados en nuestros mundos. Tenemos una fuerte incapacidad de escuchar a los demás. Siempre estamos hablando y tratando de imponer nuestro punto de vista en las conversaciones. Nos cuesta detenernos, escuchar lo que el otro tiene para decir y abrirnos a nuevas realidades.

A partir de la escucha comenzamos a abrirnos a los demás y a descubrir la riqueza que cada persona lleva.

He ido descubriendo la cantidad de capas que encierra una sana escucha, partiendo del entorno, pasando por el lenguaje que utilizamos, la emocionalidad y corporalidad que expresamos y muchas veces no percibimos.

También he descubierto que la escucha debe profundizarse y pasar de lo que se dice a los sentimientos, necesidades y deseos, y también abarcar lo no dicho que está detrás de estos aspectos.

Finalmente, tenemos que tener un oído atento para descubrir la bondad que lleva toda persona. Cada persona tiene un mensaje de vida que nos quiere transmitir, a pesar de las diferencias de visión que pueda tener con cada una de ellas.

Además de la escucha, he ido descubriendo las enormes dificultades que tenemos para expresarnos con los demás y cómo muchas veces transferimos en nuestros mensajes nuestras frustraciones y modelos mentales.

Desde otra perspectiva, tenemos que descubrir que nuestra comunicación, además de basarse en esta danza que llevamos a cabo entre la escucha y el habla, debe desarrollar actitudes comunicacionales que lleven a liberarnos de distintos tipos de trabas y esclavitudes que provocamos a los demás, para que a partir de ello despertemos motivación y alegría. De esta forma, nuestra comunicación será completa y permitirá que vayamos encarnando caminos de alegría.

El libro contiene muchísimas citas del padre José Kentenich y pone su pedagogía en el medio del mundo del trabajo. ¿Como te diste cuenta de la compatibilidad del mensaje de Kentenich y el mundo actual de trabajo?

Entiendo que el mundo actual del trabajo se parece en parte a lo que vivió José Kentenich en su época. Si bien hoy han aparecido nuevas realidades más virtuales, José Kentenich vivió también una época que, en el lenguaje actual, podríamos llamar “líquida” -siguiendo el concepto  acuñado por el sociólogo Zygmunt Bauman- y masificante, por la influencia del nazismo. Hoy tenemos nuevos fenómenos de masificación más virtuales, que podemos asemejar a lo que se vivía en la época de Kentenich.

Por otra parte, el fenómeno del “Mecanicismo” que también describió Kentenich, hoy lo padecemos aún de una manera más intensa de la que él vivió. Este mecanicismo lo vemos permanentemente en el mundo laboral.

El ideal del mundo orgánico que plantea Kentenich sigue teniendo una total vigencia, ya que el hombre actual continúa disociando profundamente su mundo laboral del privado, el mundo que elabora racionalmente y lo que termina viviendo en la práctica.

Otro gran protagonista del libro es tu compatriota Enrique Shaw. ¿Qué papel tiene él para ejecutivos y empresarios hoy?

El empresario argentino Enrique Shaw fue un caso muy concreto de encarnación de los ideales cristianos en el mundo empresarial. Nuestro Papa Francisco, que recomendó su proceso de canonización siendo arzobispo de Buenos Aires, descubrió en él un modelo de hombre de empresas digno de ser imitado, por su coherencia orgánica; es decir por haber sido capaz de vivir lo que creía desde la fe en el mundo de las empresas.

Enrique Shaw tuvo como una de sus principales virtudes escuchar la voz de Dios a lo largo de su vida. Se dejó conducir por Dios. Supo vivir lo que nosotros como schoenstattianos llamamos la “Fe Práctica en la Divina Providencia”. Un ejemplo concreto de esto fue su cambio radical de actividad laboral. Luego de estar diez años en la Marina, desde 1935 a 1945, decide dedicarse al mundo empresarial, sin dejar de sufrir antes, una fuerte crisis de búsqueda de su camino.

También tuvo la gran virtud de tener “olor a oveja”, como nos pide Francisco. Su cercanía a los operarios de la fábrica en donde trabajaba, y al mismo tiempo a otros empresarios con los que compartía su trabajo, fue una virtud muy marcada en él. Es decir que fue un testimonio vivo de una vida orgánica. Y en este aspecto encuentro muchas resonancias con José Kentenich.

No menos significativo fue su testimonio por la forma como enfrentó su enfermedad terminal, que lo llevó muy joven a la presencia de Dios. Nació en 1921 y falleció en 1962, es decir que vivió apenas 41 años.

Vale la pena recordar algunas frases que tuvo en su trance hacia la muerte. Ya postrado, recibe transfusiones de sangre de 260 operarios de la fábrica Rigolleau, en la que era el gerente general, que habían ido espontáneamente a donar su sangre. Se entera de su presencia y pide que pase una delegación a verlo, y les dice:

”Discúlpenme si les hablo con poca claridad por tener mi lengua endurecida como si fuera un principio de parálisis infantil. Pero no quiero dejar de agradecerles todo cuanto han hecho por mí al dar su sangre para las transfusiones que se me hacen. Puedo decirles que ahora casi toda mi sangre que corre por mis venas es sangre obrera. Estoy así más identificado que nunca con ustedes, a quienes siempre he querido y considerado, no como simples ejecutores, sino también como ejecutivos”.

Notable síntesis de integración orgánica de su vida. Finalmente ya antes de fallecer, se dirige a sus hijos en el lecho de cama y les dice:

“Antes me vanagloriaba de dar y siempre dar, pero ahora me toca el turno de recibir todo: comida, sangre, remedios, cuidado de mi familia, de mis médicos, de mis enfermeras y dinero de mi padre para pagar mis enfermeras, y esto me hace más humilde, porque en el dar existía de mi parte un cierto orgullo. En cambio, el recibir tantas cosas me hace advertir el gran cariño de quienes mucho me cuidan, y me hacen comprender, también, lo poco que di a Dios en compensación de cuanto de Él recibí durante mi vida.”

Como puede verse, fue un santo.

Su testimonio ha impactado tanto en la Comunidad Internacional de Empresarios y Ejecutivos Schoenstattianos (CIEES) que en el congreso del Perú del año pasado se propuso nombrarlo como patrono del CIEES.

Esto sería muy valioso, siempre y cuando descubramos en él las fuentes kentenijianas que he mencionado y algunas otras. El testimonio de Enrique Shaw debe llevarnos a ser más schoenstattianos, a descubrir nuestro carisma schoenstattiano en él. Tiene que ser un camino hacia nuestro padre fundador. Y esto no debemos perderlo de vista. Este es un camino que aún debemos recorrer para no quedarnos en las puertas de la profunda razón de ser del CIEES.  Si sólo vemos las virtudes de Enrique Shaw sin llegar a Kentenich, corremos el riesgo de perder nuestra propia identidad y riqueza. El mensaje schoenstattiano para el mundo actual y el venidero no podemos sustituirlo por la vida ejemplar y santa de Enrique Shaw. Shaw tiene que ser nuestra inspiración para profundizar nuestra propia identidad.

En tu libro hay un capítulo sobre el “árbol con las hojas del éxito”.¿ Qué hoja colocas a tu árbol personal después de que este libro salió a la luz?

Creo que escribir el libro fue para mí un logro bastante difícil, dado el escaso tiempo libre que tengo. Así que pondría como una hoja de mi árbol el logro de haberlo escrito y editado.

La segunda hoja que pondría es que el IKAF (el CIEES de Alemania y Suiza) me pidió autorización para traducir el libro al alemán, tarea que vos, María, has realizado, lo cual me alegra muchísimo.

Si, fue un trabajo desafiante y hermoso, incluso por coincidir con una época muy difícil en mi vida laboral. Puedo decir que este libro tiene un potencial fuerte y te interpela con la pregunta si realmente tienes alegría en el trabajo y si no la tienes, porqué. Decidí dejar este trabajo y buscar algo nuevo unos días antes de terminar la traducción… Estas fueron mis dos hojas de éxito.

El pedido del IKAF lo entiendo como que la temática planteada en el libro es actual y responde a una necesidad del hombre del mundo laboral contemporáneo.

Me ha dicho el matrimonio Grauert (que son quienes tuvieron la iniciativa de traducirlo al alemán) que ya están terminando los últimos detalles y que creen que en el mes de mayo ya estaría disponible como e-book en Kindle (Amazon).

Personalmente, desde mi consultora de capacitación estoy ofreciendo talleres para las personas que trabajan en empresas, en los que ofrezco desarrollar esta búsqueda de la alegría en el trabajo.

Cuando haya llevado algunos talleres podré decir que tendré la tercer hoja de mi árbol. Pero aún no ha llegado ese momento.

Carlos Barrio con Melanie y Ulli Grauert

Carlos Barrio con Melanie y Ulli Grauert

¿Este libro también tiene un valor para personas que son simples empleados, obreros o trabajadores?

Mi deseo es que el libro sirva también para personas simples y trabajadores. Si bien tiene algunos aspectos teóricos que pueden parecer más tediosos y densos, he buscado a través de la dinámica de las preguntas y la meditación final de cada capítulo, que pueda llevarse a la vida de cada persona en particular. ¡Ojalá pueda alcanzar ese objetivo!

¿Cuál es tu deseo con este libro y su mensaje?

Mi deseo con este libro es que pueda ayudar a vivir con más alegría en el mundo laboral. Estoy convencido de que el camino que propongo es el que nos puede ayudar a lograrlo. Habrá también muchos otros, pero este es el camino que yo he descubierto a través de mis experiencias laborales a lo largo de más de 35 años de haber trabajado en distintas empresas nacionales e internacionales. El libro representa mi camino, el camino que he recorrido y en el que, en muchos tramos, tuve que sufrir desolaciones y frustraciones hasta descubrir la senda que me llevó a la alegría.

Por ese motivo, el libro termina con un Cántico al Trabajo, el que compuse inspirándome en el Cántico al Terruño de nuestro padre fundador. Creo que ese Cántico al Trabajo quiere ser una síntesis de esperanza para llegar a encarnar el Hombre Nuevo del que nos habla Kentenich.

En definitiva, José Kentenich es el gran inspirador y la fuente central de mi libro. Y me siento muy contento de que se empiece a conocer en el año en el que festejamos el Año del Padre Kentenich.

Muchas gracias, Carlos, por el tiempo para esta entrevista.

Ha sido un gusto, María, contestar tus preguntas.

 

tapaCarlos Barrio y Lipperheide
Vivir la Alegría en el trabajo.
Editorial Patris, Córdoba, Argentina, 2017, 244 p.
ISBN: 978-987-46356-2-4
E-Book (Amazon Kindle)
Carlos Barrio y Lipperheide
Vivir la Alegría en el trabajo.
ASIN: B077WJ586J
 Venta en Nueva Patris

 

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2 Responses

  1. Buenisimo entrevista, clara y muy bien desarrollada.

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