Publicado el 25. diciembre 2016 In Temas - Opiniones

Que esta Navidad agrande nuestro corazón, lo abra, lo haga más universal, que seamos una Iglesia y un Schoenstatt en salida

SALUDO DE NAVIDAD DEL P. JUAN PABLO CATOGGIO A SUS HERMANOS Y AMIGOS •

Con mucha alegría compartimos la carta del P. Juan Pablo Catoggio, mostrándo el don y la tarea de la internacionalidad e interculturalidad de nuestro Schoenstatt, en el marco de Navidad como acontecimiento de un Dios en salida.

 

Queridos hermanos y amigos,

161105-koeln-vaterbuendnis-63Dos experiencias marcaron este año y ambas están muy unidas al misterio de la Navidad: el Jubileo de la misericordia y la realidad internacional que me tocó vivir a través de muchos viajes.

1 “Este es el tiempo de la misericordia”, no se cansa de repetir el Papa Francisco. El P. Kentenich insistió en sus últimos años de vida en el mensaje del “Padre de un amor infinitamente misericordioso”. El año jubilar fue realmente un tiempo de gracias para toda la Iglesia y lo fue para Schoenstatt. Muchos Santuarios fueron elegidos formalmente como puertas santas de misericordia, el Santuario Original y muchos otros. Si siempre son lugares de gracias, este año lo fueron doblemente. San Pablo escribe a su discípulo Tito que “la misericordia de Dios, fuente de salvación para todos, se ha manifestado” (Tit 2,11). Navidad es el misterio de la misericordia encarnada, del mismo Dios Amor hecho hombre.

2Me ha tocado viajar mucho este año, visité 15 países distintos, en cuatro continentes. La misma comunidad de los Padres de Schoenstatt crece en nuevos ámbitos culturales (¡nuevos para Schoenstatt!) como en la India o en Burundi, Congo o Nigeria en África. Y crece más allí que en los países “tradicionalmente schoenstattianos”, si acaso se puede decir así. Me hace reflexionar muchas cosas. Cuánta variedad y riqueza hay en las diversas culturas, cuántas tradiciones y costumbres distintas. Primera enseñanza: Dios no es aburrido, le gustan los colores y la variedad. Segunda enseñanza: no hay que tener miedo a las diferencias (¡y menos a los diferentes!), son una riqueza para unos y para otros, para todos. Tercera enseñanza: debemos aprender unos de otros, enriquecernos y complementarnos mutuamente, y para ello debemos encontrarnos, dialogar, sentarnos a la misma mesa, con el mate o lo que corresponda en cada lado. Cuarta enseñanza: Schoenstatt es universal como la Iglesia, ninguna cultura lo puede monopolizar, Schoenstatt debe ser alma de todas las culturas y en todas las culturas debe encarnarse, inculturarse. Quinta enseñanza: esta es la cultura del encuentro y de la alianza que Schoenstatt quiere vivir y anunciar, y para ello debe “salir de sí mismo” y “salir al encuentro”.

Hasta aquí me referí a la internacionalidad e interculturalidad que caracteriza mi comunidad en esta etapa, que es un gran don y un desafío a la vez. Pero el recorrer tantos países me hizo ver que es una misión – un deber insoslayable – que tenemos. El mundo se debate contradictoriamente entre una globalización creciente e irrefrenable y una tendencia nacionalista, proteccionista a ultranza, hasta separatista, que no pocas veces deriva en conflictos abiertos, discriminación e intolerancia, guerra, violencia y terror. ¿Cómo encontrar o crear caminos de encuentro, de unidad en la diversidad, de diálogo respetuoso y de mutua complementación?

Al contemplar el misterio de la Navidad no puedo dejar de destacar esta dimensión universal. Al detallar la genealogía de Jesús, Lucas y Mateo destacan la trascendencia histórica del hecho aparentemente insignificante de Belén. Mateo menciona especialmente a los magos de oriente. Los pueblos lejanos vienen a adorar al rey en el pesebre. Lucas da más detalles. José y María deben ir a Belén pues el emperador Augusto decretó “un censo para todo el mundo”. Por eso José debe “salir” de Nazaret. Y “mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue” (Lc 2.6-7). Poco después “salen” nuevamente, esta vez para Egipto, país extranjero. La Familia de Jesús son emigrantes, quizá podríamos decir hoy refugiados. Ellos están “en salida”, salen de Nazaret, salen de Belén, salen de su tierra.

Podemos ir más lejos. La Encarnación es el misterio de “Dios en salida”. Jesús, el hijo, no se aferra a su condición de Dios, sino que “sale” del Padre, se “vació” y se abajó a sí mismo y se hizo hombre como uno de nosotros (Fil 2,5-8), asumiendo nuestra naturaleza, uniéndose a cada hombre y a todos los hombres, a cada cultura y a todas las culturas.

Navidad no conoce fronteras. La navidad nos acerca y nos hace hermanos. “Ahora, en Cristo Jesús, ustedes, los que antes estaban lejos, han sido acercados… Porque Cristo es nuestra paz: él ha unido a los dos pueblos en uno solo, derribando el muro de enemistad que los separaba… Él vino a proclamar la Buena Noticia de la paz, paz para ustedes, que estaban lejos, paz también para aquellos que estaban cerca… Por lo tanto, ustedes ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios.” (Ef 2,13-19).

Hermanos, todos nosotros tenemos nuestros problemas con “algunas diferencias” y “algunos diferentes”, todos nosotros ponemos ciertas barreras, hacemos diferencias. Me deseo y les deseo a todos que esta Navidad agrande nuestro corazón, lo abra, lo haga más universal, que seamos una Iglesia y un Schoenstatt en salida, que salgamos de nosotros hacia nuestro vecino, hacia los que están lejos y los que están cerca, hacia las periferias, hacia los muchos nuevos Belenes de nuestra época, para que todos seamos “prójimos-próximos”, para que todos seamos hermanos.
Les adjunto un poema de Borges que me acompañó este año. Entenderán por qué. Los recuerdo en la Nochebuena en el Belén del Santuario Original, su

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P. Juan Pablo

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Jorge Luis Borges (1899 en Buenos Aires – † 1986 en Ginebra)

Los Conjurados (1985)

En el centro de Europa están conspirando.

El hecho data de 1291.

Se trata de hombres de diversas estirpes, que profesan diversas religiones y que hablan en diversos idiomas.

Han tomado la extraña resolución de ser razonables.

Han resuelto olvidar sus diferencias y acentuar sus afinidades.

Fueron soldados de la Confederación y después mercenarios, porque eran pobres y tenían el hábito de la guerra y no ignoraban que todas las empresas del hombre son igualmente vanas.

Fueron Winkelried, que se clava en el pecho las lanzas enemigas para que sus camaradas avancen.

Son un cirujano, un pastor o un procurador, pero también son Paracelso y Amiel y Jung y Paul Klee.

En el centro de Europa, en las tierras altas de Europa, crece una torre de razón y de firme fe.

Los cantones ahora son veintidós. El de Ginebra, el último, es una de mis patrias.

Mañana serán todo el planeta.

Acaso lo que digo no es verdadero; ojalá sea profético.

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