Publicado el 24. diciembre 2016 In Temas - Opiniones

No temáis (Lc 2, 10)

Maria Fischer •

Una portada negra y, al centro, una imagen de la Puerta de Brandemburgo en Berlín, iluminada con los colores nacionales de Alemania. Así apareció la edición semanal del “Berliner Morgenpost” el miércoles 21 de diciembre, dos días después del ataque terrorista en Berlín. Debajo de la foto, en grandes letras blancas, aparece la leyenda:

No temáis

Evangelio de San Lucas, capítulo 2, versículo 10

 

Cuando en pleno ambiente prenavideño pasa un camión, mata a 12 personas y hiere a más de 50; cuando ese camión atropella y destroza el sentimiento de seguridad como lo hizo con los iluminados puestos del mercado navideño, resulta muy difícil para políticos, periodistas y sacerdotes encontrar las palabras correctas que de ellos espera el pueblo atemorizado, predispuesto por la situación misma a los eslóganes de odio.

Cuando Alepo queda hecha escombros y decenas de miles de personas ya no saben hacia dónde huir, cuando Venezuela muere de hambre y el que pronto será el hombre más poderoso de la Tierra anuncia el rearme atómico vía Twitter, cuando muere un equipo de futbol completo porque la aerolínea quiso ahorrar combustible y cuando las guerras sangrientas del Congo ya no salen en los medios porque hay muchas otras catástrofes, entonces uno se queda sin palabras y la marea de cursis saludos digitales de Navidad, mil veces reenviados, ataca los nervios.

Los periodistas del” Berliner Morgenpost“– no precisamente un periódico religioso – echan mano de una palabra que tiene dos mil años de antigüedad, la palabra que dijeron los ángeles a los pastores en los campos de Belén: No temáis.

Quizás, en la avalancha de palabras bienintencionadas pero desgastadas por su uso excesivo, sólo quede esa palabra. Sólo LA palabra. LA PALABRA, que se hizo carne y habitó entre nosotros y habita aún entre nosotros, en medio de este mundo y no en un mundo idílico paralelo. La palabra, Jesucristo, el Niño de Belén, la única razón que puede decir a este mundo y a cada persona: No temáis. Esta es la alegría del Evangelio, aquí y ahora, en el mundo real.

El mensaje que nos transmite el relato de la Natividad de Nuestro Señor.

El día después del ataque terrorista en Berlín, Jasper von Altenbockum, redactor responsable de política interior del FAZ (Frankfurter Allgemeine Zeitung), escribió:

Los mercados de Navidad despliegan, con cursilería y comercio, un estado de ánimo que proviene de un mundo paralelo, contrario a la guerra terrorista declarada a Occidente con este tipo de ataques. ¿No lo van a hacer ya? ¿Deberíamos ahora, en los días hasta
Nochebuena, poner unas obstinadas luces en el árbol de Navidad contra el asesinato, la muerte y la oscuridad terrorista? Fue correcto cancelar solamente algunos eventos importantes después de los ataques terroristas recientes, pero, por lo demás, no perder la calma. El miedo se ha apoderado ya de Francia. En Alemania no va a ser diferente.

¿Puede alguien decir simplemente: Feliz Navidad? Tras el atentado en Berlín resulta difícil, para muchos, imposible. En estos tiempos tal vez no encontremos consuelo en los mercados navideños, pero sí en el mensaje que nos transmite el relato de la Natividad de Nuestro Señor.

No temáis.

Bethlehem, West Bank, Palestine: Church of the Nativity - Grotto of the Nativity - Silver star marking the place where Jesus was born according to Christian tradition - Latin inscription read 'Here of the Virgin Mary Christ was born' - photo by M.Torres

El nacimiento de Jesús: 2,1-20

1 Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado.

2 Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria.

3 E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad.

4 Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David;

5 Para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta.

6 Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento.

7 Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.

Los ángeles y los pastores

8 Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño.

9 Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor.

10 Pero el ángel les dijo:

No temáis; porque os anuncio una gran alegría, que será para todo el pueblo:

11 Hoy os ha nacido, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.

12 Esto os servirá de señal: hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.

13 Y de repente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían:

14 ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad!

15 Sucedió que cuando los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado.

16 Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.

17 Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño.

18 Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían.

19 Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.

20 Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como se les había dicho.

FELIZ NAVIDAD.

Original: Alemán. Traducción: Paz Leiva, Madrid, España/es

 

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