Publicado el 30. marzo 2016 In Temas - Opiniones

El lugar del discípulo hoy, ante la cruz de Cristo

por Maria Fischer, Redacción •

Primero, el relato:

El Papa Francisco hizo repartir sacos de dormir y pequeños regalos entre las personas sin techo en Roma durante el Vía Crucis del Viernes Santo.

El limosnero vaticano, Mons. Konrad Krajewski, recorrió las calles junto con voluntarios y personas sin hogar y fue repartiendo los paquetes entre aquellos que encontraban durmiendo en la calle.

La acción se produjo en «unidad espiritual» con el Vía Crucis que se realizaba simultáneamente en el Coliseo de Roma, en el que Francisco y decenas de miles de fieles recordaron los sufrimientos de Cristo.

El grupo hizo su propio «Vía Crucis por la ciudad», realizó unas cien paradas y estuvo en las calles hasta después de la medianoche.

El Papa está muy comprometido con las personas sin techo y con los que viven en la calle cerca del Vaticano. Instaló duchas, baños, un alojamiento y un peluquero. También hace repartir de manera regular sacos de dormir y otros enseres.

Me hace pensar.

Estamos buscando el lugar del discípulo, del discípulo misionero hoy, frente a la Cruz de Cristo. No ante una cruz hecha de chocolate, comida un viernes, o una copa de vino en cuaresma, estas cruces de una piedad algo «biedermaier», sino ante las cruces que el Papa describió en su oración del Viernes Santo. Ante estas cruces que no podemos erradicar totalmente pues son demasiadas. ¿Dejarnos vencer? ¿Borrar la Pascua, la alegría y la esperanza del alma pues así no se puede celebrar?

Mi lugar.

El Papa Francisco muestra el lugar: es el lugar de María. De pie junto a la Cruz de Cristo que sufre hoy en los sin techo, en los refugiados, en los encarcelados, los enfermos, los niños abandonados.

El Papa no puede sacar de la calle a todos los sin techo de Roma. Pero les reparte sacos de dormir y dulces de Pascua… no lo deja solo a Cristo en su Cruz.

No podemos dar un hogar a todas las familias sin techo de Paraguay y del mundo entero; pero podemos construir una casa para cien de ellas, y aún para otras cien. Y también podemos hacernos amigos de estas familias pobres. Vivir en alianza solidaria con ellas.

Es mi lugar como discípulo. En mi visita a aquel preso que no dejo solo. En mi valija donada a un refugiado. En mi beca para un niño. En mi oración y en mis lágrimas por los migrantes en Idomeni. Tocando la carne de Cristo en ellos.

Entonces sí puedo celebrar la Pascua. La Cruz de Jesús es la Palabra con la que Dios ha respondido al mal del mundo, nos dice Francisco.

Es verdad:

¡Jesucristo ha resucitado! ¡El amor ha derrotado al odio, la vida ha vencido a la muerte, la luz ha desterrado a las tinieblas!»
Papa Francisco, 27-4-2016

Es verdad:

Mis queridos amigos: la tristeza del Viernes Santo ha terminado y hoy, en todas partes, resuenan nuevamente las campanas de Pascua.
¿Que nos anuncian? ¿Y qué le cantan a nuestras almas? Lo hemos escuchado en la liturgia: «En verdad el Señor ha Resucitado. ¡ALELUYA!»
Padre José Kentenich, Pascua de 1952

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