Publicado el 20. agosto 2015 In Campaña, Temas - Opiniones

El gran secreto de la fecundidad instrumental y universal de don Joao

Por Cristina White, Argentina, misionera de la Campaña del Rosario de la Virgen Peregrina de Schoenstatt •

En el próximo mes de octubre, se llevará a cabo en Roma el Sínodo sobre la Familia convocado por el Santo Padre Francisco. Somos conscientes de las grandes presiones y dificultades a las que la familia cristiana se encuentra sometida en la actualidad. Como Iglesia, contamos con la ayuda de la gracia para encontrar caminos que nos permitan salvarla de tantos ataques y de tantos antivalores a los que el mundo quiere someterla. De ahí la importancia de rezar por la fecundidad del Sínodo y, a la vez, ser protagonistas de esta cruzada por la familia.

En la Campaña del Rosario, contamos con una pastoral de lujo al servicio de la familia. Joao Pozzobon supo captar esta iniciativa divina y entregó su vida por ella. Nos dice en su testamento: «El objetivo actual es salvar a la familia con todas nuestras fuerzas, a través de la santificación”. Él vio en la Campaña que la Sma. Virgen lo había escogido para una gran Visitación que Ella quería emprender desde su Santuario, a fin de manifestarse como la gran Madre y Educadora de las familias, del pueblo. Llevando el mensaje de la Alianza de Amor y las gracias de la peregrinación, mostrándose como la gran portadora de Cristo, su Hijo.

El fue testigo del obrar de María en todos los hogares adonde la llevaba. Este obrar fue fruto de su vivencia de la Alianza de Amor. En Schoenstatt, Dios quiso supeditar el obrar divino a la colaboración humana, al Capital de Gracias. Por lo tanto, es indispensable para que Ella obre en esta Gran Visitación, que todos los que la llevamos, le ofrezcamos nuestros esfuerzos por la santificación, para que Ella obre milagros de transformación en los corazones de aquellos que la reciben. Este fue el gran secreto de la fecundidad instrumental y universal de don Joao: su permanente aporte al Capital de Gracias.

Miles de imágenes peregrinas recorren hoy familias y diversos lugares en distintos países del mundo; algunos con más apoyo espiritual, y otros con menos, por estar en sus comienzos y alejados de los Santuarios. Muchos misioneros quizás no han podido ser preparados para sellar su Alianza de Amor.

La universalidad de la Alianza de Amor nos invita y anima a tener una visión amplia de la fecundidad de nuestro Capital de Gracias, encauzado a respaldar la marcha victoriosa que la Sma. Virgen ha emprendido en el mundo como nuestro gran aporte a este Sínodo de la Familia; para que Ella actúe en tantos hogares que visita y para que a su paso, millares de corazones se abran al mensaje de Schoenstatt. A través de la Campaña se puede lograr una gran revolución de corazones, que, en Alianza con Ella, salven a las familias del mundo entero.

Parece una locura, pero como decía Don Joao, hay dos clases de locos: los que van al loquero y los locos de amor. Seamos parte de estos últimos y juguémonos a través de nuestro fiel y fidelísimo cumplimiento del deber, y de nuestra intensa vida de oración por la Campaña en el mundo entero, por el florecimiento de Schoenstatt , y… ¡por el mayor bien de la Madre Iglesia!

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