festgefahren

Publicado el 2022-03-01 In Carta de la Juventud - Diálogo en Alianza, José Kentenich

Decir un sí en silencio; no, eso no es posible

Stefan Becker, SMJ Trier, Alemania •

“Tengo que expresar también gratitud a los que aún no viven, a los que vendrán. Sí, ¿qué será de Schoenstatt si las generaciones venideras no están penetradas e impulsadas por el mismo espíritu que nosotros? ¿No tiene que permanecer como una ley inmutable para todos los tiempos que cada generación tiene que conquistar Schoenstatt de nuevo?”. Esta es una pequeña parte de una alocución del padre Kentenich del 11 de agosto de 1935 con ocasión de sus bodas de plata sacerdotales.  —

Ahora veo que ha llegado el momento en que tenemos que conquistar Schoenstatt de nuevo. Toda la Familia de Schoenstatt ha llegado a un punto en el que está atascada. Esto se puede ver bien en la causa Kentenich. Aquí no parece que se cuestione a Kentenich. Recuerdo especialmente una charla de la jornada de octubre de 2020, en la que hubo varias ponencias, muchas de las cuales trataban sobre las acusaciones (de abuso de poder) contra Kentenich. Tanto yo como el grupo con el que intercambié opiniones sobre las charlas, encontramos que la mayoría de ellas fueron poco críticas con Kentenich. Por supuesto, yo también creo que muchas de las acusaciones tarde o temprano se demostrarán infundadas, pero, en todo caso, nosotros, como familia de Schoenstatt, deberíamos ser críticos con Kentenich y no «apoyar incondicionalmente a Kentenich».

Pero esto es sólo un ejemplo de que Schoenstatt, en mi opinión, necesita desarrollarse más para ser entendido por otros cristianos.

Todos vivimos en una época en la que muchas cosas han cambiado y cambiarán. Un gran salto tecnológico, la crisis del coronavirus, el cambio climático, la clara aceptación de la homosexualidad, una cristiandad cada vez menor, los abusos sexuales de los sacerdotes y mucho más.

¿Puedo seguir viendo mi futuro en Schoenstatt?

Esto me lleva personalmente a la decisión de reflexionar sobre mí mismo y sobre mis actitudes. ¿Sigue siendo correcto ser cristiano? ¿Puedo seguir viendo mi futuro en Schoenstatt? ¿Hasta qué punto puedo tomar en consideración las citas de Kentenich?

Para mí, la respuesta a estas preguntas está clara. Como joven hoy es más que correcto estar en la Iglesia y en Schoenstatt. Pero, ¿siendo una persona que dice sí en silencio? No, eso no es posible. No debo dejar de cuestionar a la Iglesia, a Schoenstatt y a mí mismo. Debo observar constantemente lo que va bien y lo que va mal. Lo que va mal, y aquí veo la cita anterior de Kentenich como confirmación, es algo que tengo que abordar y cambiar si es necesario. Nosotros, como jóvenes, tenemos la misión de conquistar Schoenstatt de nuevo. En consonancia con el lema de la Juventud Masculina de Schoenstatt «Forjando el futuro – en las brasas del Fundador», deberíamos hacer que la obra de Kentenich sea apta para el futuro, para que no nos quedemos, como dice el texto anterior, «ante la tumba de nuestra familia».

En las conversaciones que mantuve sobre el primer borrador de este texto, se me preguntó sobre el punto de estar «atascado». Mi interlocutor me contradijo en este punto y me llamó la atención sobre la publicación del informe de la visitación de Sebastian Tromp; curiosamente, en una editorial schoenstattiana. Para mí, sin embargo, esto es «sólo» un primer paso en la dirección correcta del camino. Es decir, en el camino que lleva a un acercamiento más consciente (a los muchos aspectos positivos, pero también a los negativos) al Padre José Kentenich.

Unidos en la Alianza de amor

Stefan de la Juventud Masculina de Schoenstatt de Tréveris

Original: alemán. Traducción: Rodolfo Monedero, Madrid

Etiquetas: , , , , , , , ,

1 Responses

  1. Millie Maldonado dice:

    Saludos Stefan Becker! Nuestro Padre Kentenich estaría de acuerdo contigo pues debemos examinarnos y determinar si estamos siendo «mecanisistas» en nuestro pensar. Tenemos que cuestionar y no simplemente ser seguidores. Yo me enamoré del Schoenstatt por las palabras sobre libertad del P.K. que como adolescente tanto me atraía (años 70 en Nueva York). Quería ser yo misma y él me llevó en esa dirección. Por otra parte tuve la gran bendición de conocer muchos de sus hijos que vivieron la experiencia de su Paternidad durante el tiempo del Exilio. Te diría que si aún no conoces esa experiencia del tiempo con las Familias, los jóvenes y los niños durante ese tiempo, busca más sobre la misma. Para mi, fue el lugar donde el Padre Kentenich pudo vivir la experiencia de educar familias de «forma orgánica». Es el tiempo donde su paternidad y reflejo de Dios Padre creció al máximo. El se convirtió en mi Padre no ya por sus palabras en los libros pero por su ser Padre en la vida real, donde vivimos, donde sufrimos, donde tenemos metas y sueños. Sigue tu búsqueda pero asegura conoces al P.K. experimentando su paternidad. La Mater se debe encargar de esto pues Ella siempre será fiel a la Alianza que hizo contigo y con todos. Aún si por algún tiempo la abandonamos un poco, Ella jamás lo hace. Es mi experiencia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.