Kentenich

Publicado el 2021-03-12 In José Kentenich

Por respeto a las posibles víctimas y al Movimiento de Schoenstatt

Editorial schoenstatt.org, Maria Fischer •

Por respeto a las posibles víctimas” y “al Movimiento de Schoenstatt, un gran movimiento que se extiende por el mundo, con una grandísima irradiación al servicio del Evangelio”, Mons. Dr. Stephan Ackermann, obispo de Tréveris – diócesis donde está el Santuario Original, la sede de la Presidencia Internacional de Schoenstatt, y donde se encuentra en su fase diocesana el proceso de beatificación de P. Kentenich -, ha adoptado, “tras debatir con académicos de diversas disciplinas -además de historiadores, también estaban presentes psicólogos y pedagogos-  […] un enfoque más amplio del proceso”. Este enfoque lo explica en una entrevista en la versión digital del noticiero eclesial de la diócesis, “Paulinus”. Como nos comentó el P. Juan Pablo Catoggio, dicha entrevista y su contenido se deben también a un deseo expreso de su parte. —

Más allá de la explicación del porqué y para qué del cambio de procedimiento ya publicado en la nota de prensa del 6 de marzo, en la entrevista Mons. Ackermann revela su decisión de “volver a mirar otra parte del proceso, de hecho, concluida”.

Hay una acusación de un ciudadano estadounidense contra el padre José Kentenich, de que abusó sexualmente de él en los años 1958-1962. Las acusaciones se hicieron a la arquidiócesis de Milwaukee en 1994 y fueron examinadas allí, especialmente en vista del proceso de beatificación en curso. La investigación de las acusaciones por parte de la arquidiócesis de Milwaukee dio lugar a un informe redactado por el tribunal eclesiástico local. En dicho informe se expresaba la creencia de que no era necesario continuar con el asunto en ese momento”.

Todo fue entregado a la diócesis de Tréveris y forma parte de los documentos del proceso.

“Desde entonces han pasado más de 25 años”, explica Mons. Ackermann en la entrevista.  “En ese tiempo, hemos adquirido mucha experiencia -en todo el mundo- en el esclarecimiento de presuntos casos de abusos sexuales. Por lo tanto, me gustaría que se examinara de nuevo, también con respecto a la acusación ya investigada en los EE.UU., si la investigación en ese momento también puede considerarse suficiente según los criterios actuales, o si se han dejado de lado aspectos que definitivamente deben tenerse en cuenta para una evaluación final. En este caso, habría que completar la investigación de entonces y, si fuera necesario, corregir sus resultados”.

Ahora “se hace posible a la Presidencia General brindar a la Familia de Schoenstatt la siguiente información”

El mismo día, el P. Juan Pablo Catoggio envió a los medios oficiales del movimiento y también a la editorial de schoenstatt.org una información que comienza con una frase llamativa:

“Con la publicación hecha hoy de una entrevista al obispo Mons. Stephan Ackermann sobre el proceso de beatificación del P. Kentenich en Paulinus online, se hace posible a la Presidencia General brindar a la Familia de Schoenstatt la siguiente información”. Parece indicar un “ahora, al fin…”.

Pues: “Dado que ese asunto recae exclusivamente en el área de competencia de ambas diócesis mencionadas, hasta ahora no les era permitido a los responsables del Movimiento de Schoenstatt informar sobre ello”.

A esta altura de polémicas en todas partes, de cruces violentos en defensa o acusación del P. Kentenich y un serio quiebre de confianza por sentirse mal informados (para no decir traicionados), es posible que ni unos ni otros, ni dentro ni fuera de Schoenstatt, crean en la sinceridad de las declaraciones oficiales.

Lo siguiente es una opinión personal, fundada en largas conversaciones. Tomo por sincero lo que dice el comunicado al final:

“Como Presidencia General celebramos expresamente ese procedimiento del obispo con miras a una plena aclaración”. 

<strong>Información de la Presidencia General sobre una acusación contra el P. José Kentenich</strong>
PRESIDENCIA INTERNACIONAL
P. Juan Pablo Catoggio, Presidente

Con la publicación hecha hoy de una entrevista al obispo Mons. Stephan Ackermann sobre el proceso de beatificación del P. Kentenich en Paulinus online, se hace posible a la Presidencia General brindar a la Familia de Schoenstatt la siguiente información:

Existió una acusación elevada por un ciudadano estadounidense contra el P. Kentenich, en la que dicho ciudadano declaraba que el P. Kentenich habría abusado sexualmente de él en los años 1958-1962. (El P. Kentenich vivió en Milwaukee, EE.UU., entre 1952 y 1965).

Mons. Ackermann comunicó que estas acusaciones habrían sido presentadas en 1994 a la arquidiócesis de Milwaukee y también examinadas allí:

“La investigación de las acusaciones por parte de la arquidiócesis de Milwaukee finalizó con un informe redactado por el tribunal eclesiástico del lugar. En dicho informe se expone la convicción de que hasta ese momento no existía motivo alguno para seguir investigando dicho asunto. En el marco de la fase diocesana se nos envió todos esos documentos. Fueron evaluados con el resultado de que la investigación llevada a cabo por la arquidiócesis de Milwaukee era coherente y podía considerarse como concluyente.”

La Presidencia Internacional del Movimiento de Schoenstatt tomó conocimiento de dichas acusaciones en 1997, cuando las actas de la investigación realizada en la arquidiócesis de Milwaukee fueron enviadas a Tréveris, porque allí está en curso el proceso de beatificación del P. José Kentenich. La Presidencia Internacional no tuvo información sobre el contenido exacto de esas acusaciones ni tampoco acceso al examen de las actas. Más tarde se comunicó que toda la documentación de ese trámite judicial fue agregada a las actas del proceso de beatificación, a fin de que esté disponible para su examen en el contexto del proceso romano. Dado que ese asunto recae exclusivamente en el área de competencia de ambas diócesis mencionadas, hasta ahora no les era permitido a los responsables del Movimiento de Schoenstatt informar sobre ello.

En la entrevista, Mons. Ackermann anunció que quiere volver a examinar esa parte finalizada del proceso de beatificación, para comprobar “si la investigación hecha por entonces puede ser considerada como suficiente a la luz de los criterios actuales”.

Como Presidencia General celebramos expresamente ese procedimiento del obispo con miras a una plena aclaración.

En nombre de la Presidencia General de la Obra de Schoenstatt,
P. Juan Pablo Catoggio

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8 Responses

  1. Gonzalo Génova, Madrid dice:

    Estimados Ramiro y Lena, permítanme intervenir en este debate, que me parece fructífero para todos.

    Lena, completamente de acuerdo en que es importante destacar que Mons. Ackerman dice «posibles» víctimas. No hay que precipitarse, porque eso podría suponer una injusticia mayor.

    Pero no puedo estar en absoluto de acuerdo con la conclusión que Vd saca: «Por lo tanto, no pueden ni deben mostrar públicamente empatía por las víctimas porque sería admitir que el Fundador cometió crímenes que la Iglesia y los tribunales aún no han juzgado como tales o no juzgarán si no existieran.»

    De ninguna manera. Mostrar empatía no es dar la razón, ni prejuzgar, no es admitir una condena sin juicio al Fundador. Todo lo contrario: es escuchar, acoger, mirar el rostro de la POSIBLE víctima, mirarla a la cara. Considero que no mostrar ningún tipo de empatía es una falta grave de caridad cristiana, como dice Ramiro.

    • Lena Castro Valente dice:

      Hola Gonzalo
      Gracias por su participación en este debate y con mucho gusto contesto a lo qué ha escrito arriba.
      Cuando digo mostrar públicamente empatía con las posibles víctimas sólo tengo en mente el aspecto legal del asunto. Digamos que el caso está en «secreto de justicia» y, por tanto, hay aspectos que no deben ser revelados. No es el momento de entrar en detalles a nivel de conocimiento público. Y si las posibles víctimas tienen todo el derecho a la justicia y al respeto, el posible acusado también lo tiene. Sabes que he estado pensando en las familias de las posibles víctimas y me pregunto si les ha gustado ver sus nombres expuestos en un proceso que aún no tiene fin. ¿Alguien les ha preguntado si están de acuerdo? Tener esta delicadeza es también mostrar empatía. Yo también quiero saber la verdad. Exijo la verdad. Pero me importa el camino a recorrer y no me sirve un camino cualquier.

    • Arturo Troncoso Unwin dice:

      El Movimiento de Schoestatt debe dejar de lado el procedimiento de beatificación, que es totalmente contrario al carisma del padre Kentenich. El Padre ES Schoenstatt. Pretender beatificarlo es tan absurdo como tratar de beatificar el Movimiento.
      Toda la fuerza del Movimiento debe ir a hacer vida el Cuarto Hito de Schoenstatt. Y para eso es necesario explicar en qué consiste, o cómo se entiende el Cuarto Hito.
      El libro que se discute no hace niguna diferencia para la misión de Schoenstatt

  2. Lena: creo que nuestras concepciones están más que claras y lo que pienso (no sólo a nivel intuitivo sino racional) lo expresé.
    Sólo agregaría ya no sólo una visión religiosa, sino también de Derechos Humanos que se juegan en todo este asunto: transparencia informativa, posibilidad (reitero, creo que siempre se expresó como «posibles víctimas» tanto en la autora de este artículo, como en mis propias palabras, pues es así hasta que haya una pronunciamiento formal de Trier) de situaciones criminales con personas vulnerables y su posible encubrimiento institucional (los caso también los señale y las similitudes) y me hago eco de la que los mismos Benedicto XVI y Francisco han dicho numerosas veces sobre estas situaciones. Saludos.

    • Ramiro, yo entendi muy bien lo qué piensa sobre el tema, quizás incluso pensamos lo mismo…lo qué yo he querido subrayar es la prudencia con la que debemos llevar estos temas. Hay muchos ejemplos de casos ocultados còmo el caso de los Legionarios de Cristo que ud menciona, con crimenes tremendos ocultados incriminando las víctimas (San Juan Pablo II tuvo mucho que ver en esto) pero, con todo el revuelo del caso Kentenich no creo qué pase lo mismo. Los schoenstattianos queremos saber la verdad, la Presidencia General no tiene por que no querer transparência (lejos estamos de esos tiempos) ni hay posibilidad de ocultar. Solo se requiere tiempo, prudencia y paciencia. Piense con que rostro nos quedaríamos todos si después de juzgar y condenar en la plaza publica al Fundador el fuera ilibado por la Iglesia? Muy pobre favor habríamos hecho al Movimiento. Sabe ud, yo llegué a Schoenstatt en los anos 70, era muy jovén. Si cuando el Padre Jaime Salazar y la Hermana Lúbia me hubierán dicho que el Padre era hijo ilegítimo, habia tenido graves problemas con la Iglesia, qué habia estado exilado muy lejos y que la Iglesia Portuguesa habia prohibido el Movimiento durante anos en mi país….yo me hubiera quedado? Sabe desde hace meses que me pregunto esto y sigo sin tener una respuesta!!!!! Quizás algo de lo ocultado tendria a ver con la complejidad de los temas y no para hacernos de tontos. Quizás en muchos casos no haya habido voluntad de enganar pero el no saber por donde empezar. El artículo está bien escrito y la autora ha sido fiel a los comunicados. Me gustó muchísimo esto intercambio de opiniones y me presento, soy portuguesa de Lisboa y estoy en el Movimiento desde hace 43 anos en octubre.

  3. Lena Castro Valente dice:

    Me gustaría destacar un pequeño detalle aparente de la entrevista de Mons. Ackermann. Dice muy claramente «Por respeto a las POSIBLES víctimas y al Movimiento de Schoenstatt…» y no lo hace a la ligera, sino con el conocimiento legal y eclesial de que, por el momento, en este caso de acusaciones contra el Fundador de Schoenstatt, no hay víctimas. Estamos ante acusaciones y, por tanto, tenemos POSIBLES víctimas, pero no tenemos un acusado ni un delito probado. Por ahora, Monseñor Ackermann sabe que no puede anticiparse al juicio de la Iglesia ni al de los tribunales, ya que en derecho existe la presunción de inocencia y, mientras no se anuncie una condena (lo mismo ocurre con el juicio de la Iglesia), no hay acusado, por lo tanto, no hay víctimas. Hacerlo pondría a Monseñor Ackermann en riesgo de incurrir en un delito. Lo mismo ocurre con los diferentes órganos o comunidades de Schoenstatt. Por lo tanto, no pueden ni deben mostrar públicamente empatía por las víctimas porque sería admitir que el Fundador cometió crímenes que la Iglesia y los tribunales aún no han juzgado como tales o no juzgarán si no existieran. Es bueno prestar atención a los entresijos de la ley.

    • Lena: A nivel comunicacional es correcto el concepto de «posibles víctimas» en términos legales y éticos y todos sabemos que hasta que Trier no termine la investigación no tenemos certezas.
      Pero: ¿Es cristiano, es ajustado al sentir del corazón del Maestro e incluso al de la Madre Iglesia decir acá abiertamente «Por lo tanto, no pueden ni deben mostrar públicamente empatía por las víctimas»? Independiente de este caso o de la inocencia o no de Kentenich. Pensemos en otros lamentables casos de fundadores criminales (de los Sodalicios, de los Legionarios de Cristo, de El Arca, de Ayuda a la Iglesia que sufre, entre otros, donde sus seguidores trataron de mentiras, calumnias, hasta de poseídos por el demonio – nótese las similitudes – a quienes eran víctimas no sólo de abusos de múltiple tipo, sino de encubrimientos institucionales delictuales con una marca imborrable de corrupción organizacional)… algunos schoenstattianos están repetiendo, negando y escandalizando del mismo modo al negar la POSIBILIDAD de que existan personas agredidas gravemente en sus cuerpos, almas y mentes: eso es violento, grosero y cruel.
      El sentir cristiano siempre debe estar del lado de los débiles, de los pobres y los sin voz. Sino es tergiversar y manipular el Evangelio, única vía auténtica de fraternidad y de verdad liberadora.

      • Lena Castro Valente dice:

        Gracias Ramiro por su comentário pero quiero dejar claro que yo en ningún momento he dicho qué no hubiera víctimas pero que no está comprobado y qué por el momento no se puede hablar de víctimas pero de POSIBLES víctimas. No podemos ir por ahí proclamando cosas que todavia no están certificadas por que ESA actitude puede conformar una injusticia . Si queremos ser justos con las POSIBLES vítimas tenemos que praticar la justicia con el POSIBLE acusado. Y eso lo sabe muy bien Mons. Ackermann.

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