Kritik

Publicado el 2020-11-17 In José Kentenich, Temas - Opiniones

Carta abierta a la redacción de schoenstatt.org

Por Inge Wilhelm, Alemania •

En las últimas semanas sigo con creciente asombro algunos artículos en la página de schoenstatt.org . Las reflexiones formuladas en el artículo de la redacción Un momento de discernimiento(29.10.2020), sobre la publicación del libro de la Sra. von Teuffenbach, me han sorprendido, por decirlo de forma suave. Y fueron rematadas con la Carta abierta a la Sra. von Teuffenbach de Paz Leiva (14.11.2020). El artículo termina con un agradecimiento a la Sra. von Teuffenbach por el trabajo realizado por ella. Como conclusión dice: “Mejor la verdad, por dura que sea, que vivir con la duda y la sospecha”. ¡Esto me dejó de piedra!—

Sí, ¡se trata de la verdad!

La Sra. von Teuffenbach es historiadora de la Iglesia, una profesión que sugiere cualificación científica. En relación con la apertura del archivo del pontificado de Pío XII escribió en un diario católico (N. de la redacción: Deutsche Tagespost del 2 de julio de 2020) un artículo sobre acusaciones de abuso contra el fundador del movimiento de Schoenstatt, una exposición carente de estándar científico en muchos sentidos. Las acusaciones recogidas por ella (hasta el punto de señalar un abuso sexual) se basan en documentos que, ni son designados con precisión de manera que sus citas podrían comprobarse, ni esas fuentes son situadas en un contexto más amplio. Además, su exposición me recuerda más al estilo de la prensa sensacionalista, que bajo el lema “el sexo vende” quiere aumentar la tirada del periódico. Las acusaciones recogidas son confirmadas en un segundo artículo. Ahora aparece un libro con nuevos documentos, que pretende ser “una publicación explicativa de los documentos encontrados”. La autora dedica esta publicación, según ella misma expresa, a la Hna. M. Georgina Wagner y a sus valientes (sic) hermanas de comunidad (citado por schoenstatt.org el 29.10.2020).*

Al respecto quiero señalar lo siguiente como historiadora:

“Una publicación explicativa” debería utilizar “herramientas” técnicas. Todo alumno de un curso superior de historia aprende cómo han de ser tratados los textos que sirven de fuente:

  1. Por ejemplo, hay que explicar el contexto histórico en el que un documento fue elaborado, y el modo de pensar y las peculiaridades idiomáticas deben ser situadas en su trasfondo temporal.
  2. Hay que investigar la motivación del autor, ¿con qué intención se escribió el texto? (En el caso concreto, esto significa: ¿Qué/quién llevó a las hermanas a declarar contra el padre Kentenich y qué motivos había?
  3. Igualmente hay que comprobar la veracidad de las declaraciones en base a otros documentos. “Audiatur et altera pars”, así lo formularon los romanos (“también el otro ha de ser escuchado”).

Conclusión: Si faltan estas condiciones, el resto de las interpretaciones y valoraciones de una fuente se basan en suposiciones y especulaciones y las acusaciones recogidas en ella perjudican, en determinadas circunstancias, de forma tosca, la integridad de la persona atacada (sea quien sea).

Por visualizarlo en un ejemplo inocente: Si alguien solo tiene como fuente el relato de la expulsión de los vendedores del templo (Mt. 21, 12-17), sin incluir ningún otro análisis ni comparación, quizá llegue a la conclusión, en base a dicho relato, de que Jesús era un violento alborotador que ponía en peligro la propiedad y la seguridad de los que visitaban el templo. Desde el punto de vista de los vendedores del templo, esta caracterización negativa puede incluso agravarse.

¡Exactamente así lo hace la Sra. von Teuffenbach!

Raramente surgirá en mí un agradecimiento por esto a esa autora.

Las siguientes constataciones pueden ser de ayuda en la presente discusión:

  • Las acusaciones contra el padre Kentenich no tienen, en modo alguno, relevancia penal.
  • Ninguna editorial de renombre en cuestiones teológicas ha publicado el libro de la Sra. von Teuffenbach. Esto es significativo.
  • Hasta ahora, ni uno de los documentos publicados contiene una prueba clara de las acusaciones contenidas en ellos.

De ello se deduce:

  1. Queda descartada cualquier otra especulación sobre posibles “delitos” del fundador. No solo en la legislación de prensa rige la presunción de inocencia mientras no se demuestre lo contrario. Reflexiones como las presentadas, tanto en los artículos mencionados al comienzo, como en el de Manuel de la Barreda Mingot del 13.11.2020, las considero Cuestionan la integridad del fundador sin necesidad.
  2. Antes de continuar poniendo en circulación intentos de interpretación, es necesario esperar al trabajo de las comisiones formadas en Tréveris y Schoenstatt, las cuales se han involucrado con un examen crítico de las fuentes.
  3. Hay que señalar desde una perspectiva autocrítica, que, debido a un mal entendido instinto de protección frente a la institución Iglesia y frente a algunos de sus representantes (obispos, sacerdotes, religiosos), el movimiento de Schoenstatt ha tardado demasiado tiempo en ocuparse de los procesos en torno al “destierro” del fundador. Tengo curiosidad por ver si no salen a la luz escándalos de otro tipo.
  4. Por último, pero no menos importante: Naturalmente la cuestión central que a todos nos afecta es ¿qué quiere decirnos el Dios de la vida con estos desafíos? ¿Qué mensaje de Schoenstatt se pone nuevamente en el centro de atención mediante las publicaciones de la Sra. von Teuffenbach? Solo podemos encontrar una respuesta a esta y a otras cuestiones en un diálogo por encima de las fronteras de las comunidades. Para ello, schoenstatt.org podría/debería ofrecer una plataforma.

 

Saludos cordiales

Inge Wilhelm

 

*Aun no existe una traducción al español, pero la autora (alemana) de la carta abierta aquí cita el titulo oficial del libro, no un texto redactado por schoenstatt.org.
Nota: En el texto original, la autora usa citación analoga de los articulos mencionados/cuestionados. Para facilitar la búsqueda agregamos los enlacres (=citación digital). La responsabilidad (también jurídica) de todas las declaraciones recae exclusivamente en la autora. Nos distanciamos expresamente de la descalificación de la editorial científica Traugott Bautz GmbH, entre otras, editora del Biographisch-Bibliographisches Kirchenlexikon, así como del cuestionamiento de la competencia científica de la Dr. von Teuffenbach.

 

Aquí la declaración más nueva de la Presidencia General sobre el asunto:

No tenemos miedo a la verdad

Original: alemán, 17.11.2020. Traducción: Rodolfo Monedero, Madrid, España

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11 Responses

  1. ¡Calurosas felicitaciones a la autora de esta carta abierta! Aquí se puede encontrar a una persona que conoce el tema de la investigación histórica y que «no toca de oído», inventando las teorías más descolocadas sobre un tema tan sensible. Tema que nos debería convocar a un silencio respetuoso, a una oración constante, y a un aumento de loa aportes al capital de gracias. Y especialmente a buscar, con honestidad intelectual, la verdad en las fuentes confiables. Que las hay. Nuevamente, felicitaciones a la autora y muchas gracias por su aporte.

    • Estimada HMA = Hermana Maria Andrea,
      ¿a qué artículos se refiere Ud con su comentario «inventando las teorías más descolocadas sobre un tema tan sensible»? ¿Y donde supone que no se trabaja » con honestidad intelectual» o con la busqueda de «la verdad en las fuentes confiables»?
      Y ¿conoce a algun otro medio donde se publican articulos en contra de la misma redacción? ¿Donde se aceptan comentarios tan negativos sobre el trabajo hecho?
      Lo hacemos porque schoenstatt.org es un espacio libre de intercambio de opiniones. De todas las opiniones, incluso la de Usted.

  2. Estimada Sra. Wilhelm:
    Usted sí que me ha dejado de piedra. ¿Cómo puede asombrarse de que Paz Leiva diga que “Mejor la verdad, por dura que sea, que vivir con la duda y la sospecha”? ¿Es que Vd. preferiría vivir instalada en la mentira, a pesar de que se susciten dudas y sospechas?
    Tampoco entiendo su crítica hacia el artículo de Manuel de la Barreda, en el que expone cómo actuar ante un hipotético caso de confirmarse los abusos. Él habla de hipótesis y eso no presupone una condena en firme. Pero motivos para dudar, los hay.
    El libro de la Sra. Teuffenbach, exhibe unos documentos que son reales. Eso no quiere decir que el contenido de los mismos sea cierto o falso. La veracidad de los mismos se debe investigar. Y, sí, se ha creado una comisión de investigación al respecto, pero lo que es cierto es que esa comisión no existiría si la Sra. Teuffenbach no hubiera publicado su hallazgo. De otro modo seguiríamos viviendo en la ignorancia (y seguramente en el error) desde hace más de 70 años. Desde aquí me sumo al agradecimiento a la Sra. Teuffenbach por ello.
    Por cierto, no sabía que la credibilidad de un autor dependía de la editorial que lo publique. ¿Quedan por ello desacreditadas editoriales más modestas o con menos potencial?
    Donde coincido plenamente con Vd. es en el punto 3 de sus deducciones: «el Movimiento de Schoenstatt ha tardado demasiado tiempo en ocuparse de los procesos en torno al “destierro” del fundador». Schoenstatt se tiene que espabilar .
    Por último, como habrá podido comprobar, schoenstatt.org le ha brindado la posibilidad de expresarse libremente, sin censuras, sin mordazas. Aquí se puede expresar libremente todo el mundo, sin que haya una línea de pensamiento único, como ocurre en los regímenes totalitarios (de los que Vd. como historiadora tiene mejor conocimiento que yo).

    Mis mayores respetos para Vd. y un saludo muy afectuoso

  3. En primer lugar agradezco profundamente al equipo de schoenstatt.org por su apertura a diversas voces sobre el tema cada vez más complejo de J.Kentenich.
    Coincido plenamente con las notas aclaratorias del equipo de redacción en relación a este artículo.
    Creo que acá (porque han publicado todos mis comentarios sin censura alguna y nuevamente doy las gracias por eso) hay documentos claros que indican situaciones gravísimas que requieren una revisión muy seria por parte de la Iglesia, lo que la diócesis de Trier ya está haciendo con la comisión investigadora nueva, y de Schoenstatt.
    No corresponde ahora ni alabar innecesariamente a Kentenich (que como todo ser humano tiene luces y sombras) ni hacer una defensa infantil de el (en mi humilde visión hasta que no se aclare todo a nivel documental formal y eclesial sería imprudente invocarlo como modelo ni como intercesor, que estas menciones públicas solo pueden hacerse en la beatificación solemne, que hoy creo es cada vez más improbable) , ni tampoco una demonización impulsiva.

    Nuevamente gracias por dar cabida a todas las visiones, aunque algunas podamos discrepar.

  4. Estimada Sra. Wilhelm

    Muchas gracias por su carta. Ahí Ud. nos pide que «antes de continuar poniendo en circulación intentos de interpretación, esperemos el trabajo de la comisión de investigación de Schoenstatt».

    Quiero aclarar lo siguiente:

    Esa comisión, como indicó en entrevista de schoenstatt.org el Prof. Dr. Alejandro Blanco, no tiene el objetivo de «investigar las nuevas objeciones que han aparecido sobre la persona del fundador de Schoenstatt», que sí es el objetivo de la comisión de Tréveris, sino más bien el de «profundizar en el estudio de la teoría y la praxis de Kentenich».

  5. Gracias a todos por compartir sus conciencias, sus juicios y reflexiones, todas las abrazo cariñosamente intentando construir en mi conciencia una mirada más alta, mas honda y más profunda (física, moral (costumbres) y ética (esencia)). Así, con sinergía busco una mirada mejor, más completa y de matices donde, todos teniendo un buen poco de razón nos desafían a sumar y acordar.

  6. https://www.schoenstatt.org/es/kentenich/2017/01/tenemos-que-renunciar-a-una-imagen-de-nuestro-fundador-donde-todo-es-perfecto/
    En esta entrevista a schoenstatt.org en enero de 2017 el P. Angel Strada ya dejava entrever qué habia cosas problemáticas en torno a la figura del P. Kentenich como persona , algunas de esas cosas qué descubrió como Postulador ponian en entredicho a la persona que habia conocido.

  7. «Las acusaciones contra el padre Kentenich no tienen, en modo alguno, relevancia penal.»
    Claramente no conoce las teorías penales actuales, sobre indemnidad sexual. Pero aquí el posible imputado esta muerto, por lo que da lo mismo. Lo importante es tratar el «abuso de conciencia y espiritual» eso si permanece y hasta el día de hoy no se hacen cargo y lo niegan.

    Desde lo oficial solo se defiende a ojos cerrados al JK y se persigue su santidad a toda costa, creo que esa visión es muy peligrosa.

    Gracias a Alexandra que nos permitió ver a TODOS (no solo a los «iluminados») otra faceta o quizás la persona no idealizada que siempre nos habían mostrado.

    Basta de censura, que bueno que esta pagina publique todos los comentarios, de uno y otro lado.

  8. Distinguida señora Wilhelm:

    Me cita usted en este artículo y se muestra sorprendida de que agradezca su trabajo a la señora von Teuffenbach. Y dice que la “dejó de piedra” la última frase, “Mejor la verdad, por dura que sea, que vivir con la duda y la sospecha”.
    Voy a ir por partes, señora Wilhelm. Me presento, no soy historiadora, sólo soy arquitecta.
    No tengo por qué poner en duda la formación ni el modo de trabajar de von Teuffenbach. Y verá usted, considero que ella ha hecho un buen trabajo, porque ha sido capaz de sacar a la luz documentos, que de otra manera yo nunca hubiera conocido. Y lo ha hecho en unos meses. No voy a repetir aquí lo que le digo en la carta abierta a la autora de un libro, que he leído con atención, en el que se presentan unos documentos cuya procedencia se explica a pie de página en cada uno de ellos. Es muy dueña la autora de comentar lo que le parezca y nosotros de creerlo o no. Pero los documentos están ahí y son reales. Si fueron escritos con honestidad o bajo presión, no soy yo quien pueda investigarlo, pero algunos son declaraciones juradas. En aquella época, el valor de un juramento era mayor que el que ahora se le da en nuestra sociedad.
    Por esos documentos – y no por los comentarios sobre ellos, yo constato que hay muchas cosas que deben salir a la luz. Si se impide investigar, se promueve la duda y la sospecha, porque uno se pregunta ¿qué es lo que se quiere ocultar?
    Y lo que a mí “me deja de piedra” es el empeño de muchos schoenstattianos por no querer saber. Yo sí quiero saber la verdadera historia de un hombre que ha sido crucial en mi vida. Estoy en mi derecho.
    Y no fui yo quien dijo “la verdad os hará libres”.
    Y sí, reitero mi agradecimiento a la autora del libro (cuya lectura recomiendo humildemente). ¿Por qué no voy a agradecer a quien abre un camino, para que seamos auténticos?
    No soy amante de las discusiones, pero cuando se trata de temas como la verdad, la libertad y la justicia, no me amilano.
    Mi opinión vale lo mismo que la de otros, aunque yo no sea historiadora.

  9. Me quedé de piedra!!!!
    A mi ver hay qué esperar!!! Con paciencia y serenidad!!! Cuantos de nosotros tienen formación historica para poder distinguir el trigo de la paja???? Hay artículos escritos desde la rabia y el desencanto ( muy compreensible) y en esto no se puede ir con la emoción… Siempre dice que el acusado tiene derecho al contraditorio…quienes escriben han tenido aceso a los escritos del Padre Kentenich -Apologia pro Vita Mea -o a las charlas de Quarten , o algo más quê no conozco yo?
    Eso de la Editorial y las negativas de las qué cuentan en el ámbito teológico …me hace pensar…alguién deberia haber buscado con claridad esto ítem.
    A schoenstatt.org lo entiendo es una plataforma plural… escribe y publica desde la libertad…
    Pero dejo una sugestión por que no publicar también las histórias reales de la caminada de cada uno en Schoenstatt con el Padre Kentenich y su pedagogia? Gracias

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