carta

Publicado el 2020-11-11 In José Kentenich

Carta abierta a la señora von Teuffenbach

Por Paz Leiva, Madrid, España, 07.11.2020 •

Señora von Teuffenbach: he leído su libro. No ha sido tarea fácil y no por el idioma. La documentación que aporta ha hecho que a ratos viera borrosa la pantalla, se me hiciera un nudo en la garganta o se me cerrara el estómago. Lo he pasado mal.

No obstante, tengo que reconocer mi admiración por usted. Ha realizado en tiempo record un trabajo que Schoenstatt debería haber empezado en 1975. Pero hemos estado muy ocupados, celebrando hitos, aniversarios, fechas, y cuando no, estábamos coronando a la Santísima Virgen.

Tanto mi marido, como yo somos schoenstattianos desde hace 50 años. Conocimos el Movimiento en la adolescencia. Hemos tenido la suerte de encontrarnos en este camino con personas que no nos han mentido cuando hemos realizado preguntas incómodas. Su libro destapa historias que no conocíamos. Claro, estaban bajo el “secreto de canonización”.

El instrumento, que Dios eligió para dejarnos esta herencia

Lo que hemos aprendido y vivido en Schoenstatt se lo debemos al padre Kentenich. Siempre le estaremos agradecidos por todo lo recibido. Nunca hemos tenido de él la imagen idílica de “santo de nacimiento”, no lo hemos puesto en los altares ni le hemos encendido velas o puesto flores. Le queremos con un amor maduro, no ciego, capaz de soportarlo todo.

Por eso queremos que resplandezca la verdad. La asumiremos con todas sus consecuencias, aceptaremos la historia y seguiremos mirando al futuro con esperanza y transmitiendo, dentro de nuestras limitaciones, todo lo bueno que hemos vivido y aprendido en Schoenstatt.

Si el instrumento, que Dios eligió para dejarnos esta herencia llegara a ser santo o no, poco nos importa. Nos importa su obra, porque estamos convencidos de que es un buen camino para muchos.

Señora von Teuffenbach: muchas gracias por su trabajo: nos da la oportunidad de llegar a la verdad. Somos muchos los schoenstattianos que tenemos la seguridad de que esconder la cabeza en la arena no ayuda, al revés: genera incertidumbre y por tanto, desconfianza. Y eso es lo que queremos evitar. Mejor la verdad, por dura que sea, que vivir con la duda y la sospecha.

P. Kentenich 1945 (tercero de derecha)

P. Kentenich 1945 (tercero de derecha)

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12 Responses

  1. Realmente todo esto suena horrible.

  2. Muchas gracias a todos, especialmente a los que no conozco en persona. No podemos callar cuando algo nos pesa tanto en el corazón. Si queremos seguir a Cristo, no podemos quedarnos callados y dejar que se vuelva a enterrar la verdad. Conviene informarse con libertad, donde uno quiera, pensar libremente, también y no dejar que otros nos digan qué debemos pensar y cómo lo tenemos qué decir. Por supuesto, podemos leer todo lo que queramos y en las fuentes que nos apetezca.
    Esto de la libertad también lo aprendimos en Schoenstatt.

  3. Estimada Paz. Con lucidez y sinceridad dices cosas que nos hacen sentido, al menos a mi. Creo, como dices, que en Schoenstatt hemos estado durante estos críticos años, en que se estaba fraguando un mundo nuevo y una nueva cultura social, muy entretenidos y concentrados en nosotros mismos, en recordar, celebrarnos y congratularnos por lo muy bueno que hemos conquistado como Familia, por lo mucho que la Mater nos ama y nos protege, especialmente cuando tenemos alguna necesidad, y traspasándole nuestras inquietudes para que Ella se haga cargo. Y en rezar con fervorosidad por la pronto canonización de nuestro Fundador. Y este mundo antiguo que se venía abajo y este nuevo que subterráneamente pujaba por salir a la superficie, nos pasaron de largo en gran medida y los «estallidos» , tanto eclesiales como sociales, y también schoenstattianos, nos sorprendieron y nos dejaron sin respuesta, a nosotros, que por ejemplo y mandato del Fundador, es precisamente lo que no debería pasarnos. Creo -como muchos- que Schoenstatt tiene claves vitales, tanto en lo religioso-moral como en lo social, para aportar en este tiempo, si nos hacemos cargo del tiempo. Creo también -como algunos- que todo el tema con la Teóloga-Historiadora, más allá de la incomodidad y consecuencias en el proceso de canonización del Fundador, es una intervención providencial para que os re-miremos y nos re-fundemos en lo mas original y lo más actual de nuestra Misión. Creo que es la mejor «reivindicación» que nosotros podemos hacer por nuestro Fundador. Gracias.

  4. Muchas gracias Paz tu mirada es la que necesitamos con esa apertura y disposición a escuchar la voz de Dios en la verdad . Nos queda pendiente el reconocimiento de las víctimas que murieron sin haber sido debidamente comprendidas, escuchadas y valoradas.

  5. Querida Paz, te agradezco de todo corazón esta veraz, seria, directa y respetuosa carta abierta a la historiadora von Teuffenbach, ojalá que ella la lea y se de cuenta de que Dios teje hermosas historias a través de nudos y materiales imperfectos como somos todos los seres humanos. Me encanta tu forma de escribir clara y precisa, me sentí muy interpretada porque todavía tengo el sabor amargo en la boca y la pena en el alma. Pero también Schoenstatt marcó mi vida en estos últimos 47 años, haciéndome sentir hija privilegiada de Dios. Como diríamos en Chile: «lo comido y lo bailado no me lo quita nadie», o sea, todo lo vivido, saboreado, sentido, experimentado, luchado, sufrido y regalado que he recibido de Schoenstatt me ha hecho mejor mujer, esposa, madre, apóstol, amiga. La verdad nos hará libres, aunque nos duela. Bendiciones desde la hermosa y silenciosa Viena en tiempos de la pandemia…
    tu amiga y «colega», Tita

  6. Gracias, me interpreta

  7. Gracias Paz por tu generosidad, tu entrega y disponibilidad constantes para hacernos mas fácil, a tantos, el acceso a un umbral de verdad en una búsqueda que está siendo tan compleja, y dolorosa.
    En la conciencia de que todo lo que sucede en ésta vida tiene su por qué y su para qué, me uno a tu inquietud y tus lágrimas, así como a la esperanza para que la luz brille y nos permita ver y mirar con verdad y autenticidad.

    Unida en Alianza,

  8. Nos unimos a vuestro empeño para que la verdad se imponga, aunque duela. Sabremos sacar lo bueno de todo esto!, porque «la verdad nos hará libres» Gracias Paz y Miguel angel!

  9. Es nuestra contribución para que resplandezca la verdad.

    • Es un artículo soberbio. Con una gran maestría lingüística dices lo que llevamos en el corazón. Todo lo que desde el mes de julio corre por nuestro corazón, mente. Luces y sombras, pero sobre todo DOLOR de ver que no sabemos aclarar y dar LUZ a lo que nos atañe, lo nuestro. Mejor que nadie explicas el sentir de muuuuuchos. GRACIAS Paz

  10. Gracias, Paz. Gracias por tu trabajo, por tu testimonio, por tus lágrimas.

    • Gracias, gracias y más gracias Paz. Por vuestro amor y apertura en la búsqueda de la verdad.
      Es lo que nos ha pedido el obispo de Schönsttat desde el principio. Investigación, serenidad y apertura.
      Gracias por tu generosidad y esfuerzo en traducir y compartir el libro.

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