Publicado el 2020-07-13 In José Kentenich

Mi testimonio en relación con las acusaciones de la teóloga Alexandra von Teuffenbach

Por Patricio Ventura Juncá, Chile •

Las acusaciones de abusos de poder e incluso sexual contra nuestro fundador el padre José Kentenich contenidas en la carta pública de la teóloga Alexandra von Teuffenbach, han despertado, con razón, la atención y preocupación en todos los miembros de la familia de Schoenstatt. He leído con especial interés lo que se ha escrito hasta ahora por la Presidencia Internacional, el Superior de los padres de Schoenstatt en España, las Hermanas de María, así como diversos comentarios de laicos.—

 

Para quienes estaban en antecedentes de dichas acusaciones no ha sido gran sorpresa; en cambio en quienes no las conocían, que son la mayoría, han despertado dudas e interés por conocer la verdad. Estimulado por personas de nuestra juventud y matrimonios que conocen mi encuentro con el padre Kentenich en Milwaukee durante los meses de enero y febrero del 1964, época en que estaban en máxima tensión las relaciones entre el fundador y el Santo Oficio, doy este testimonio para colaborar en despejar la verdad de los hechos.

Por circunstancia providenciales, siendo seminarista schoenstattiano en la comunidad de los Palotinos viajé con el padre Aquiles Rubín, brasileño, a Milwaukee a fines del año 1963 y viví en la parroquia de Holy Cross, donde estaba el padre Kentenich, hasta comienzo de marzo del 1964. Obtuve la autorización de mis superiores para hacer este viaje con la idea de perfeccionar mis estudios en filosofía moderna en la Marquette University (Milwaukee). Sin embargo, mis verdaderos objetivos eran conocer al Fundador y, fundamentalmente, hablar con él sobre mi vocación y sobre las diversas interpretaciones relativas a la misión del 31 de mayo, que en esa época tensionaban a la familia de Schoenstatt. Mi experiencia personal con el padre fundador, que fue lo más importante de mi estadía, la he relatado al interior de la Familia de Schoenstatt, en variadas oportunidades.

Quiero de todas maneras señalar algunos aspectos del ambiente que viví con el fundador. Lo más impresionante para mí fue encontrarme con una persona que, como nunca, me trasmitió la cercanía de Dios fundamentalmente como el Dios Padre cercano, sabio y misericordioso. El P. Kentenich irradiaba mucha vida, alegría y una libertad contagiosa que experimenté profundamente. Me ocurrió lo que un abogado de Lyon relata al encontrarse con el cura de Ars cuando dijo “he visto a Dios en un hombre”. En el P. Kentenich encontré una persona sencilla y sabia, con quien conviví diariamente en su misa, en los desayunos y además en algunas conversaciones. Le pregunté cuanto se me vino a la cabeza. El P. Kentenich me escuchó todo y me ayudó en mi vocación y en mi desarrollo espiritual y, con mucho respeto y sabiduría, en mi proceso para encontrar mi ideal personal.  Esto me marcó para siempre y ha sido clave para asumir con confianza las tareas que, en todos los ámbitos de mi vida, en mi familia, en el trabajo, en el movimiento y en la Iglesia, la Providencia me ha ido mostrando.

Fue a raíz de mi interés por comprender la historia y lo central de la misión del 31 de mayo que llegó a mis manos (proporcionado por el párroco schoenstattiano del Holy Cross, padre Joseph Haas) un texto del padre fundador que tiene el título: “Sobre la Visitación Apostólica”. El padre Kentenich no podía hablar de esto por prohibición del Santo Oficio. El documento estaba en alemán y el padre Aquiles me lo fue traduciendo y yo tomando apuntes. En este documento, escrito por el fundador, me enteré del tema de las acusaciones del visitador, padre Sebastian Tromp, contra el padre Kentenich y su doctrina. Para comprender como se llegó a tales acusaciones y lo que el padre respondió a ellas en este documento, es indispensable conocer primero el contexto histórico del por qué se llegó a la Visitación Apostólica, cuáles fueron las conclusiones del Visitador, sus consecuencias y la respuesta del padre Kentenich. Lo haré citando de dicho documento solo los textos más pertinentes que faciliten la comprensión del tema que ha estado sobre la mesa, vale decir las acusaciones del Visitador.  Los textos citados del documento del fundador están en cursivas y con sangría.

Como se llegó a la visitación diocesana y luego a la apostólica

“El origen de la Visitación Diocesana debemos comprenderlo y justificarlo dentro de la historia de Schoenstatt. La Familia estaba viviendo la corriente de vida fruto del 20 de enero, Dachau y la persecución nazi. Esto mostró preclaramente a Schoenstatt como una obra e instrumento especial de Dios para las necesidades de nuestro tiempo.  Este es el ambiente de la familia desde 1945 en adelante. Esto trajo como consecuencia dos cosas:

1. La necesidad de un conocimiento y reconocimiento oficial de la Iglesia, presentar Schoenstatt a los obispos.”

Este es el origen como dice el P. Kentenich, de la visitación diocesana.

2. El desarrollo internacional: Viajes del Padre.”

Siguiendo el desarrollo del texto citado la pregunta importante a responder es:

¿Qué resultó de la visitación diocesana?

“El informe del Visitador sobre la vida y doctrina de las Hermanas Marianas es positivo. Solo hace algunas observaciones que considera pequeñas. Sin embargo, lo que el fundador (aquí el padre Kentenich habla en tercera persona) esperaba era la aprobación de su gran anhelo, que se esconde tras toda la vida y costumbres de las Hermanas: el «hombre orgánico», que quiere ser la respuesta al mecanicismo que infesta el espíritu en todas partes.

El hombre orgánicamente estructurado que acepta internamente y se pronuncia positivamente por todas las vinculaciones queridas por Dios en el orden natural y sobrenatural; las ve en la mejor y más armónica unión y trata de realizarlas en la mejor forma.

Con esto está descrito el gran anhelo del fundador a grandes rasgos, el cual es también el del Concilio”.

En el documento el padre Kentenich se extiende mucho más sobre esto que creo que debe ser bien conocido por un schoenstattiano. Si el padre hubiera aceptado las observaciones pequeñas, probablemente no habría pasado nada más y se habría evitado la Visitación Apostólica y el exilio.

“El fundador trató de que el Visitador diocesano también conociera este gran anhelo. Para esto se lo expresó primero verbalmente, y después en una respuesta oficial escrita el 31 de mayo en Santiago de Chile. El estudio versa sobre su gran anhelo del hombre nuevo que supere el pensar mecanicista, advirtiendo el envenenamiento de las filas católicas por este.  La primera parte fue‚ escrita en Chile.

El trabajo tuvo efecto, y produjo una reacción contraria que terminó en la visitación apostólica.”

En este contexto se inserta la plática del 31 de mayo 1949, la cual es una premonición de lo que ocurriría. Cito la plática: “Pero tenemos que contar con que este trabajo hiera nobles corazones allá en la patria, que despierte una violenta indignación y haga que en respuesta se nos den fuertes y duros contragolpes. No nos admiremos si se forma un frente común poderoso y unido de hombres influyentes en contra mía y de la Familia.”

La visitación apostólica y sus resultados

“En Roma tampoco fue‚ comprendido y aceptado el estudio.  

El Visitador Apostólico no demostró interés por el problema propuesto.

 Es posible que ahora tal vez la situación cambie, ya que el Concilio se ha ocupado de las mismas cosas. Hemos de notar que, en el desarrollo de la visitación, el visitador, eliminó todos los escritos que exponían la misión específica de Schoenstatt. Así sucedió con las conferencias de Quarten que explicaban las costumbres propias de las Hermanas Marianas y, con la respuesta del 31 de mayo. Al visitador le interesaba llevar a Schoenstatt al plano de los movimientos religiosos que se orientan especialmente por las viejas playas y que no tienen sentido para los nuevos tiempos, y que no se sienten llamados para la formación de la nueva estructura del mundo y de la Iglesia. El movimiento fue juzgado dentro de las viejas categorías”

El Kindesexamen: examen de filialidad. Y su verdadera interpretación

Fue tema central de las observaciones del Visitador y es retomado por Alexandra von Teuffenbach, quien hace además su propia interpretación.

El padre se refiere primero a la verdadera interpretación y luego a la equivocada.

“Tratemos primero de precisar cuál es el contenido auténtico del Kindesexamen.  Es una repetición original del examen de amor y humildad, que a San Pedro le hiciera el Señor al ser nombrado primado. Es la flor y el fruto de una educación del amor a través de largos años. El incluye particularmente cuatro preguntas:

1.- ¿A quién pertenece el hijo?  — Pertenece al Padre

2.- ¿Qué debe hacer el Padre con el hijo? — Todo

3.- ¿Qué es el Padre para el hijo? — Es todo

4.- ¿Qué es el hijo para el Padre?  — Su pequeña nada y por eso su todo”.

El padre comenta esto largamente, pero a la vez señala que es en las conferencias de Quarten (Suiza) donde esto está todo explicado con más profundidad.

Por esto, solo copio algunos párrafos del documento que estoy citando:

“Quien recibió profundamente el pensar orgánico, puede comprender el sentido de esto, y saber que (las preguntas) se refieren fundamentalmente a Dios Padre. También, en forma secundaria y secundum quid, está comprendida la figura del padre terrestre en cuanto participa de la autoridad de Dios.

Toda la educación de las Hermanas durante largos años persiguió siempre este fin: Comprender todas las causas segundas en un conjunto orgánico. Esto vale por eminencia en este caso, pues toda la educación está orientada en una forma patrocéntrica, como difícilmente se puede encontrar en otra parte. La palabra Padre es para ellas todo un mundo. Esto por el pensar orgánico se asocia a ambas cosas: Causa primera y causa segunda.

Las conferencias de Quarten que lo explican son un documento de excepcional pureza de corazón e intocabilidad de toda la personalidad.

Para proteger el examen contra falsas interpretaciones, debe ser reservado siempre en la Familia, hacia el último paternal o maternal de la Familia, y solo ellos pueden recibirlo.  (se trata de que esta costumbre se realice por quienes verdaderamente comprenden el sentido de ella como una entrega filial a Dios Padre)

La entrega a Dios Padre es siempre el punto de descanso, tranquilidad y fin, tanto en la espiritualidad de Alianza, del día de trabajo y la espiritualidad de instrumento. Dios Padre es siempre el punto de Arquímedes alrededor del cual gira toda la familia, y solamente es a partir de esto que son comprendidas nuestras costumbres.

Quien entiende bien la relación entre causa primera y causa segunda ve como el asunto de los órganos se incluye en el Kindesexamen con toda naturalidad y que las fallas en su interpretación no se deben al Kindesexamen. Se le interpretará injustamente si esto se hace fuera de la atmósfera de adonde surgió y en que es legítimo.

Hemos de decir por amor a la claridad, que en nada se trata de tentaciones sexuales o fallas en este punto. La inclusión del organismo físico en el Kindesexamen no se puede entender como algo sexual. Hemos de entenderlo como los buenos padres católicos, que sin problema explican a sus hijos que los órganos son buenos y hechos por Dios, y que por eso pertenecen a Dios. Es algo en lo que no se debe hacer mayor problema. Dios a través de los padres te dice como tú debes valorizar, juzgar y actuar con tus órganos. La pregunta propia sobre el cuerpo queda decidida por Dios mismo para todos los tiempos. La pregunta va en el sentido del correcto comportamiento frente a los órganos. El cuerpo pertenece a Aquel que lo ha creado. San Pablo: «el cuerpo es para el Señor». Por eso Él tiene derecho a determinar lo que quiere sobre él.”

El Kindesexamen comporta las cuatro preguntas fundamentales mencionadas. Sin embargo, en la exposición del padre Kentenich también habla de la pertenencia del cuerpo y sus órganos. En la carta de A. von Teuffenbach se mencionan otras preguntas de las que no encuentro información. Por el contrario, sí tengo una referencia válida de la hermana Doria Schlickmann, publicada en reciente entrevista respecto a la pregunta que dice: ¿a quién pertenece el seno?, profusamente repetida en los medios. A esto la hermana responde, cito:[1]

“Eso también está distorsionado y se publicó incorrectamente en los medios. Todos los que lean esto seguramente pensarán: ¡Eso es absurdo!

Esta pregunta se relaciona con un solo caso. La hermana tenía un trastorno de ansiedad muy pronunciado con respecto a su apariencia física y, por lo tanto, trató desesperadamente de ocultar sus formas femeninas lo más posible. Hay que tener en cuenta, que, en ese tiempo, la educación de las jóvenes a menudo provocó agitación sexual y mojigatería. El padre Kentenich le aclaró y le hizo ver la obsesión que ella tenía y quiso liberarla de esta compulsión. Con esto, quiso dejarle en claro que Dios la había aceptado totalmente tal como ella era”.

La interpretación del visitador

“Después de ver la verdadera fisonomía del Kindesexamen, ahora no nos será difícil manifestar sus falsificaciones sin gastar muchas palabras. No se trata de entrar en pequeñas desviaciones, ni pequeñas divergencias. Esto nos será fácil si llegamos a un punto común, en que convergen todas las falsas caracterizaciones y comprenderlas en su lamentable, grotesca y trágica versión.

Según esa interpretación, todas las costumbres de que hemos hablado serían frutos e hijos de psicoanálisis en su forma pan sexualista de la más sucia categoría. Se trataría de maneras de actuar falsas y de una desviación clara del pensar, actuar y manera de vivir católicos.

Difícilmente sería posible hacer una peor deformación de todo esto, y herir de muerte una comunidad envenenando todo su crecimiento.

¿Cómo es posible que se llegue a un tal diagnóstico? En realidad, con la mejor buena voluntad sería difícil comprenderlo y justificarlo. La exposición objetiva del Kindesexamen, difícilmente da para esta interpretación. Las conferencias de Quarten que lo explican son un documento de excepcional pureza de corazón e intocabilidad de toda la personalidad. ¿Cómo es posible que se vea en esto psicoanálisis? Además, el acusado en numerosos cursos y conferencias tomó siempre una posición contraria a Freud y su interpretación de la psicología. Por otro lado, ¿cómo sería posible que Schoenstatt fuera reconocido y admirado por tantas personas dentro y fuera de la Iglesia y que haya sido capaz de producir personalidades de jefes con tan débiles fundamentos pedagógicos?”

Causas de esta interpretación

“Causas de estas interpretaciones. Uno se pregunta aquí, ¿cuál es la causa para una tan dudosa interpretación de este caso?

El visitador apostólico es la única causa, y únicamente‚ él es quien trajo la imagen del Kindesexamen en relación causal con el psicoanálisis y Freud. Uno queda sorprendido de cómo es posible justificar una tal interpretación. Por amor a la verdad debemos mostrar que dos han sido los errores fundamentales:

-Primer error: Que haya generalizado la aplicación del examen basándose en una rara excepción en su interpretación. Esto es algo que nunca debería suceder con un visitador que representa al Santo Oficio.

-Segundo error. Su interpretación del examen como fruto del psicoanálisis. Este es un misterio que solo tal vez más tarde con el tiempo se pueda aclarar. Para el fin de este estudio hemos de mencionar dos puntos en interés de la verdad:

1- El hecho de haber tachado la vida moral del padre Kentenich, no tuvo poca importancia en el desarrollo posterior. Como consecuencia, se iba a dudar de la doctrina.

Según la praxis de la Iglesia, los errores en la doctrina son mucho más graves y los trata con más severidad.

2- Sobre la interpretación que hace de la doctrina, no puede fundamentarse en ningún testimonio. El permanece solo, totalmente solo en esta interpretación y lleva solo también la responsabilidad ante Dios y ante la historia sobre sus consecuencias. No hay un solo documento del fundador que pueda servir de base. Al contrario, él siempre se manifestó públicamente contrario al psicoanálisis y a la doctrina de Freud”. 

Las consecuencias

“Consecuencias de las falsas interpretaciones del visitador apostólico. Las consecuencias son imprevisibles. Si alguien piensa en su posición de visitador apostólico representando al hombre de confianza del Santo Oficio, uno se da cuenta de lo que esto significa.

La primera consecuencia es la expulsión del fundador y los grandes sufrimientos que trajo para sus seguidores durante muchos años hasta ahora.

Segundo, el Santo Oficio se atuvo siempre al juicio del visitador. Como este juicio es falso, también lo son los decretos. Pero, debemos distinguir entre los decretos y su observación. En cuanto a la observación, nadie se hace problema: obediencia. Pero otra cosa es apuntar a que su fundamentación es falsa.

Tercera consecuencia: Calumnias odiosas que se verificaron en la Iglesia y Sociedad de los Palotinos. Calumnias que surgieron de esas interpretaciones y que todavía aún no han terminado.

En las calumnias dentro de la Iglesia, el obispo de Tréveris influyó en forma negativa en todas partes y en los más altos círculos de la Iglesia. Esto se muestra en casos bien trágicos en la «Apología pro Vita mea».

En la Sociedad de los Palotinos, el mayor responsable es el Padre general de los Palotinos junto a los padres Schulte y Koester”.

Obispos y padres conciliares toman conocimiento de cómo el Santo Oficio trató el caso del padre Kentenich y Schoenstatt.

En la época que estuve en Milwaukee visité al obispo don Manuel Larraín y al cardenal Raúl Silva Henríquez, en Chicago, que estaban en una de las primeras reuniones del CELAM. Ahí me expresaron que ya había entre varios padres conciliares (obispos y cardenales) un conocimiento de esta situación y que pensaban que el padre Kentenich prontamente sería liberado. Así se entiende el contexto de esta última parte del documento en que expresa:

“Es de temer que este caso, cuando sea conocido en toda su desnuda realidad dentro de la Iglesia, traiga daño al propio Santo Oficio. Puede ocurrir que las críticas al Santo Oficio, que no son pequeñas actualmente, reciban nuevo alimento del hecho de que el acusado no haya sido informado de las acusaciones, no haya sido oído, sino simplemente condenado” (aquí no se refiere a que haya habido una condena por abuso sexual o de poder, sino a los decretos y prohibiciones del Santo Oficio, que obviamente tienen como trasfondo la visión del Visitador).

Cuando terminamos de leer este documento con el padre Aquiles, quedamos muy impresionados por la energía y valentía del P. Kentenich para aclarar las cosas y referirse a los errores de la Visitación que fundamentaron los decretos administrativos del Santo Oficio en una época en que todos temblaban frente a él. Nos dijimos, con el padre Aquiles: “después de esto, va a ser difícil la canonización del padre fundador”. Pero las cosas sucedieron de otra forma. El 20 de octubre de 1965 sorpresivamente, en la sesión plenaria del Santo Oficio se decide abolir todos los decretos contra el fundador y traspasar la causa a la Congregación para los Religiosos: “Res remittatur ad sacram Congregationem de Religiosis”. El 22 de octubre de 1965 el cardenal Ottaviani se entrevista con el Santo Padre. El papa Pablo VI confirma la resolución y firma el decreto. El 22 de diciembre de 1965 Pablo VI recibe al padre Kentenich en audiencia privada.

El cardenal Ottaviani, subprefecto del Santo Oficio en toda la época en que se recibió el informe del padre Tromp, después de los hechos recién relatados, se refirió positivamente al padre Kentenich y expresó que lamentaba profundamente haber actuado injustamente, pero sin intención, produciendo grandes dolores y sufrimientos a la familia de Schoenstatt y a su fundador. Trajo a la capilla del Santo Oficio una imagen de la Madre Tres veces Admirable de Schoenstatt que yo pude ver y fotografiar en los años que estuve en el Consejo Directivo de la Pontificia Academia para la Vida.  Le preguntaron al Cardenal Ottaviani cómo era posible que habiendo sido él tan contrario a Schoenstatt y al padre Kentenich tuviera ahora ese cambio de actitud. Su respuesta es también muy conocida: “Errar es humano, pero persistir en el error es diabólico”.

Un comentario final

Existen numerosos documentos del padre Kentenich sobre el período de la visitación, el exilio y su rehabilitación. Algunos traducidos al español. Otros no, como la Apología pro Vita Mea. Hoy se están además dando a conocer documentos y archivos que permitirán conocer con más detalles el proceso de la Visitación Apostólica y responder a preguntas particulares que hayan quedado pendientes. Es tarea de todos los involucrados colaborar en esto con la rigurosidad que corresponde y despejar suposiciones y conjeturas que a veces vienen de terceras personas que no conocen los hechos y documentos originales.

En el espíritu del padre Fundador, como él siempre lo hizo, nos preguntamos: “¿Qué quiere Dios con esto?”. Es una reflexión para cada uno de nosotros y de nuestras comunidades.  Por eso, vuelvo a lo que el padre dice al inicio del documento, nuestro convencimiento de ver a: “Schoenstatt como una obra e instrumento especial de Dios para las necesidades de nuestro tiempo”.  Creo que esto hoy es mucho más válido y es donde Dios nos pide usar todas nuestras capacidades y esfuerzos. Si bien es necesario investigar y aclarar, debemos cuidar que nuestra energía no se agote en el debate que hoy está sobre la mesa, distrayendo lo central de nuestra tarea como schoenstattianos y cristianos.

La misión de María para nuestro tiempo, de la cual el padre Kentenich es el gran apóstol, nos interpela a seguir al Señor, nos llama a buscar con claridad y sencillez donde están las necesidades, donde está Jesús desnudo, donde está Él hambriento, donde esta Él enfermo… en aquellos pequeños que pasan por nuestro lado, en aquellos que están solos, que no tienen familia. Es lo que nos pide el papa Francisco, llevar nuestro testimonio y acciones hacia las periferias existenciales.

Pienso que todos esperamos y confiamos que la dolorosa situación que vive nuestra Familia de Schoenstatt termine fortaleciendo y estimulando lo que nos dijera San Juan Pablo II para la celebración de los 100 años del nacimiento del padre en Roma: “Os animo pues, a redoblar vuestros esfuerzos para ser, allí donde la Providencia os ha colocado, instrumentos de Dios en la evangelización de la cultura actual y venidera”.

Patricio Ventura Juncá T[2]

 

[1] «¡Quizás no siempre es aconsejable guardar silencio!» Entrevista: Heinrich Brehm, PressOffice Schönstatt, 4 de julio de 2020, Alemania
[2] Agradecer a mi esposa Marita por la ayuda en la redacción y corrección del manuscrito. Sin ella no habría sido posible. Agradezco también a Carolina Domínguez B quien fuera jefa de la Juventud femenina en Santiago y a Ignacio Rodríguez L. por haber revisado los borradores y haber hecho valiosas sugerencias para su mejor comprensión.

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6 Responses

  1. Si, excelente y nítida explicación_ no por apreciaciones y juicios personales imaginativos y fuera de contexto de parte de la historiadora _, sino de una convivencia personal con nuestro Padre Fundador . Igualmente, sin conocerlo, él nos ha llevado desde el principio de nuestro encuentro con él a una vinculación profunda, real humana y divina con la Santísima Trinidad. Ella, la MTA se glorificará si nosotros, como hijos todos de la Familia de Schönstatt vivimos coherentemente nuestra Alianza de Amor como los primeros Congregantes. Gracias, Padre José por dar tu vida por la Obra en todas sus manifestaciones. Gracias, especialmente, por tu anhelo de hacer de cada Hermana Mariana, una «pequeña María» por excelencia. Gracias por nuestros Padres de Schönstatt, por cada Instituto, por cada Rama. Amor por amor. Fidelidad por fidelidad. Corona por corona. Mphcev! Cor Unum in Patre. Todo por tu santidad. Todo por nuestra Santa Madre Iglesia.

  2. Es importante para la familia de Schoenstatt que se clarifique todo lo ocurrido, despejar toda duda.
    Yo confío en el padre Kentenich, que supo formar una gran familia mundial con su pedagogía basada en la libertad y el amor. Hombres nuevos para una nueva comunidad.
    Por sus frutos lo conocerán. Varios de sus seguidores están en proceso de beatificación.
    Su vida fue de sacrificio y entrega permanente. Creo en él.

  3. Le doy las gracias por, con este artículo, poner las cosas en su sítio. Cuando leí las acusaciones luego pensé que el «dueno»de los organos era Dios Padre. Jamás el Padre Kentenich se quiso sustituir a Dios. Pero voy a esperar a qué reluzca la Verdad. Mientras eso no venga creo qué aquellos que han tenido una vinculación con el Padre – incluso solo en el plan sobrenatural – quizás contarla, yo ya le escribi una carta abierta al Padre …

  4. La grandeza del P. José Kentenich es infinitamente más grande que cualquier sombra que se quiera cernir sobre él.
    Es una luz para millones y su imagen se hará más grande a partir de estos acontecimientos.
    Gracias Padre por su martirio.

  5. Cuando consideramos nuestras propias fuerzas, toda esperanza y confianza flaquean. » palabras de nuestro Padre José Kentenich. Debemos tomarlas muy en cuenta, están dichas, para ti, para mí, para todos,los Schoestattianos, más aún, ahora.

  6. Excelente explicación, esto lo resume todo, debemos seguir trabajando como el Padre Kentenich nos enseño, y dejar de un lado estos obstáculos que son una espina clavada en nuestro movimiento que la MATER se encargara de extraer, previa demostración de cada uno de los shoenstatianos que debemos seguir trabajando para el triunfo de nuestra Madre Tres Veces Admirable, en la batalla final. La misión de María para nuestro tiempo no ha terminado y ella necesita de nosotros. Confiemos en su maternal cuidado y sigamos las enseñanzas que el buen Dios nos dejo a través del Padre Kentenich con confianza.

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