Publicado el 17. noviembre 2018 In José Kentenich, Vida en alianza

Fuego del Padre

COSTA RICA, María Fischer •

Es evidente la felicidad que embarga a los matrimonios que, después de un fin de semana de retiro e intenso trabajo, hicieron su primera consagración y así pasan oficialmente a formar parte de la Federación de Familias de Costa Rica. Su ideal de curso, Ignis Patris (Fuego del Padre), refleja la vivencia intensa que tuvieron en el Año del Padre Kentenich. —

Estos matrimonios quieren ser custodios del carisma y de la misión del P. Kentenich para proteger el ser y los valores de la familia. Ser “Fuego del Padre” implica vivir en completa unión con el espíritu y ser del fundador, lo que se logra a través de un conocimiento profundo y meditado de su personalidad, pensamiento y vida. Solo así podrán ser los verdaderos custodios de su carisma e impregnarse de su misión para que “arda” en sus almas la realización de esa renovación familiar querida por él y que necesita el mundo de hoy.

Solidaridad y transformación interior

“Yo lo que puedo decir es que he llorado mucho. Sé que al grupo lo unió mi accidente y de ahí que los puse a rezar la novena del P. Kentenich. Luego vino el trasplante de hígado de un compañero del grupo, José Antonio Gene, y eso nos unió más. En todo momento me impresionó mucho que hablaran de mi transformación”, comenta Rocío de Prado, que vivió una sanación física después de un accidente grave y, como dice, fue mucho más una transformación interior que la hizo arder por el P. Kentenich y su misión.

Fortaleza y ánimo para enfrentar la adversidad

El Año del Padre Kentenich fue un año muy desafiante y transformador para todos: “También la salud de muchos, pérdidas de trabajo y cierres de negocios de algunos. Ha sido un grupo muy tocado y a la vez muy fuerte y luchador. Este Año del Padre todos lo vivimos y conocimos a fondo”, comenta Rocío.

Fueron días hermosos, acompañados por el matrimonio educador y los asesores. “Nos sentimos todos que el corazón nos va a explotar”, comentan. Sellaron nuevamente la alianza de amor con la Mater y con el P. Kentenich.

Un signo tangible de la presencia del P. Kentenich

Hubo algo muy especial: “Por supuesto que yo llevé mi busto del P. Kentenich y lo puse en medio de todos, pero viéndome a mí en todo momento. Él nos acompañó y nos llenó de su fuego. Fue nuestra inspiración indudablemente, dice Rocío.

Toda la familia estaba invitada a la misa, y efectivamente llegaron en gran número. Fue una fiesta para la Mater, el P. Kentenich y todos los matrimonios.

 

 

 

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