Publicado el 5. octubre 2018 In José Kentenich

Unidos en la diversidad, somos la carta de presentación del Padre Kentenich

ITALIA, Pamela Fabiano •

En la Fiesta anual de la Familia italiana de Schoenstatt, en el contexto del 50° aniversario de la muerte de nuestro Padre Fundador, las palabras del P. Alexandre Awi Mello en la homilía, fueron una invitación a cultivar, juntos, el espíritu de fundación.

En ocasión de la XIV Reunión Nacional de la Familia Italiana de Schoenstatt, llevada a cabo en Belmonte el domingo 30 de septiembre, el P. Alexandre Awi Mello, Secretario del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida y, Padre de Schoenstatt en Roma, ha celebrado junto a varios sacerdotes una misa a la que asistieron unas 250 personas de toda Italia. Aquí publicamos su homilía, que es una reflexión sobre el triple mensaje de Schoenstatt, las características esenciales de nuestro carisma, nuestro don y nuestra tarea, y una invitación a continuar con el espíritu de familia, en unidad.


¡Querida Familia de Schoenstatt italiana!

 

Es una alegría poder hablarles por primera vez. Agradezco al P. Facundo la invitación y, desde ya, pido perdón por el mal manejo del idioma italiano. Trataré de hablar con el corazón para compensar así la falta de espontaneidad de una homilía leída y con acento extranjero.

De las lecturas de hoy, quisiera hacer alusión solamente a la primera lectura del libro de los Números: “En aquellos días, el Señor bajó en la nube, habló con Moisés y, apartando algo del espíritu que poseía, se lo pasó a los setenta ancianos; al posarse sobre ellos el espíritu, se pusieron en seguida a profetizar. (…) Y Moisés les respondió: “¡Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y recibiera el espíritu del Señor!

Providencialmente fue la misma primera lectura de la Misa de Apertura del Año del Padre Kentenich, celebrada en Schoenstatt el 15 de septiembre de 2017. En su homilía, P. Juan Pablo Catoggio, Presidente de la Presidencia Internacional de la Obra de Schoenstatt, aplicó este texto a nosotros, hijos espirituales del P. Kentenich: “Quizá sea este el don de este Año del Padre Kentenich, que Dios tome algo del espíritu que puso en el corazón del Padre y nos lo comunique a nosotros. Por eso pedimos en la oración especial de este año: “¡Damos de su fuego y de su espíritu de fundador!… ¡Que su carisma viva en nosotros!”

Cuando estuve hace dos semanas en Schoenstatt para la clausura del Año del Padre Kentenich, quise recordar también otra homilía: la de Mons. Tenhumberg en los funerales de nuestro Fundador, que nos decía que “todo hombre grande es una carta de Dios a su época, un mensaje para los hombres”, una carta – en realidad un libro entero – escrita “no con tinta, sino con el Espíritu del Dios viviente, no en tablas de piedra, sino en corazones vivos” (2Cor 3,1-3). “El libro de su vida es nuestro libro de Dios” pero decía también que nosotros somos la carta de presentación del Padre. “Lo que la Iglesia dirá alguna vez de nuestro Padre y Fundador”, decía el predicador, se decide en nuestra vida, en cómo encarnamos su espíritu.

Mons. Tenhumberg habló entonces de tres capítulos del libro de la vida del Padre: el mensaje de la Fe Práctica en la Divina Providencia, la Alianza de Amor con la Madre Tres Veces Admirable y la consciencia de la misión de Schoenstatt para el tiempo actual. Estos capítulos se refieren a lo que llamamos el triple mensaje de Schoenstatt, rasgos esenciales de nuestro carisma, nuestro don y tarea. Creo que ellos siguen muy vigentes y tienen mucha relación con lo que está vivo hoy en la Familia de Schoenstatt de Italia. Por eso, quisiera reforzar, sin entrar en detalles, la importancia de estos mensajes (capítulos) de la vida del Padre que queremos encarnar en el libro de nuestras vidas como sus hijos.

  • La Fe práctica en la Divina Providencia: así nacimos como familia, como vieron hoy en la historia de Pompeya, el lado italiano de fundación de Schoenstatt. El Padre era un maestro en el arte de dialogar con el Dios de la Vida, que nos habla constantemente por los acontecimientos, en las personas, en las voces del ser, del alma, del tiempo. Pedimos hoy su espíritu para que también nosotros sepamos escuchar al Dios de la Vida y dejarnos guiar por Él.

 

  • La Alianza de Amor con la Madre Tres Veces Admirable de Schoenstatt, centro de nuestra espiritualidad, el mayor regalo de la vida del Padre Kentenich al mundo. De ahí nuestro esfuerzo por llevar la Alianza a muchos en Italia, popularizarla, hacer juntos un camino de Alianza, cultivando una cultura de alianza. Pedimos hoy su espíritu para que podamos ofrecer a toda la Italia ese gran don que recibimos.

 

  • Otro capítulo importante del libro de la vida del Padre Kentenich es la consciencia de misión. El P. Kentenich estuvo siempre profundamente convencido e imbuido de la misión de Schoenstatt. “Todo para Schoenstatt, Schoenstatt para la Iglesia, la Iglesia para la Trinidad”. Pedimos hoy su espíritu para vivir con entusiasmo y audacia nuestra misión en Italia, para que muchos descubran la alegría de pertenecer a la Mater, al Santuario, a nuestra Familia, al servicio de la Iglesia y de la sociedad.

 

Queremos participar del espíritu fundacional y carismático del Padre, queremos profetizar como él. Para esto imploramos hoy, a 50 años de su muerte, que el Espíritu Santo venga sobre nosotros, distribuya el espíritu profético de Kentenich sobre nosotros, como hizo con el espíritu de Moisés sobre los israelitas en el desierto. Quizás por esto, providencialmente, la Familia de Schoenstatt italiana quiere conquistar este año nada menos que el Símbolo del Espíritu Santo para el Santuario Matri Ecclesiae, que a su vez es un regalo del propio Padre Kentenich. ¡Es como si el Padre mismo nos enviara su espíritu en el Símbolo del Espíritu Santo! Espíritu de fe práctica, espíritu de Alianza, espíritu de misión. Es entonces un momento de Pentecostés para nuestra Familia en Italia. (Otra confirmación providencial es que el símbolo colocado en la Capilla del Padre, donde está su tumba, hace 15 días, fue justamente un vitral representando el fuego pentecostal, el envío misionero, una Iglesia en salida, como nos pide el Papa Francisco).

Para terminar, quisiera recordar que ese espíritu se recibe en familia, unidos en la diversidad de las diferentes ramas, comunidades, regiones y realidades de la Familia en Italia. Los israelitas recibieron juntos el espíritu profético de Moisés. Es el desafío de la federatividad de nuestra familia, tan difícil pero tan valorado por el Padre. Sigamos trabajando juntos, pues esta es la condición para que podamos dar nuestro aporte. “Somos como las pequeñas piedras de un mosaico, que solo juntas muestran el todo”, nos decía el P. Juan Pablo en la homilía mencionada. “El mosaico es como un difícil y exigente rompecabezas que debemos armar. Solo así representamos íntegramente al Padre Kentenich” (15/09/2017).

Creo sinceramente que ese mosaico con el rostro del Padre es la portada, la tapa del libro de nuestras vidas. Sí, de la vida de todos nosotros, porque ¡Dios desde siempre nos pensó juntos, como un único libro! Solo así la vida del Padre – el libro de su vida – vivirá en la Iglesia para que su carisma de Fundador aporte a la transformación del hombre y del mundo de hoy. Continuemos escribiendo juntos este libro para que la imagen del Padre pueda aparecer cada vez más viva y clara en los próximos 50 años de nuestra historia.

 

Símbolos de nuestra familia este año: Virgen de Pompeya “el lado italiano de Schoenstatt” y símbolos de la JM/ JF

Original: italiano, 03.10.2018. Traducción, Ana María Ghiggi, Santa Fe, Argentina/ce

 

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