Publicado el 22. septiembre 2018 In José Kentenich

50 años después… El 15 de septiembre en Schoenstatt

ALEMANIA, 15, 09.2018, Roberto González •

El fin de semana pasado hemos celebrado el jubileo de los 50 años de la partida al cielo de nuestro padre fundador José Kentenich. Aquí en Schoenstatt, la celebración fue bastante grande. Una pregunta ha salido a la superficie en varias ocasiones: Han pasado 50 años, ¿hacia dónde vamos?

Durante la llamada “Noche del fundador”, el 14 de septiembre, la familia alemana se encontró en la Iglesia de la Adoración para dar inicio oficial al jubileo. Se hizo un pequeño análisis de lo que significan para Schoenstatt estos 50 años posteriores a la partida del Padre, y como impulso, se le regaló un nuevo vitral en lo que hoy conocemos como la capilla del fundador, en el cual se simboliza el fuego del cenáculo.

Ya desde el viernes por la tarde, y más aún el sábado por la mañana, llegaron cerca de 2000 peregrinos desde distintas partes de Alemania y el mundo para compartir este acontecimiento en la cercanía espiritual al padre, donde todos hemos recibido de su fuego de fundador para el futuro de Schoenstatt y la Iglesia.

El fuego del padre fue traspasado desde su tumba a cinco fuentes que representan a los continentes del mundo, a los que como schoenstattianos queremos encender.

En el espíritu de ese fuego, el espíritu de fundador (Gründergeist – Lema de este año de la familia alemana), han surgido otras preguntas: ¿Qué nos diría nuestro padre fundador sobre el tiempo que estamos viviendo como Iglesia y como sociedad? ¿Ha crecido Schoenstatt hasta hoy como él lo imaginaba? ¿Estamos cumpliendo en fidelidad con su “secreta idea predilecta”?

Santa Misa con Mons. Michael Gerber, en la Iglesia de la Santisima Trinidad, 15.09.2018 – Foto: Epele

Desenterrar su vida y su visión

P. Alexandre Awi de MelloEl Padre Alexandre Awi Mello, en su homilía del sábado por la mañana, nos invitaba a conocer mejor su pedagogía y los capítulos de su vida, para que desenterremos su visión del mundo de hoy, en una iglesia que necesita del diálogo y la diversidad en la federatividad que podemos ofrecer como movimiento.

Desde las voces del tiempo

Al día siguiente, el Cardenal Marx, presidente de la Conferencia episcopal alemana, celebró la Misa en la Iglesia de los Peregrinos, donde destacó ciertos aspectos del fundador, como su capacidad de ver el mundo con otros ojos y no tener miedo a actuar acorde a sus principios. Agradeció también a Schoenstatt como movimiento, todo el trabajo que realiza dentro de la iglesia y, por sobre todo, el trabajo en conjunto de sacerdotes y laicos.

Todo este tiempo entre la muerte del fundador y hoy, se encuentra marcado por un proceso de crecimiento del movimiento como tal. Es un signo del tiempo en el que vivimos, donde muchas personas están buscando nuevos caminos de vinculación a Dios y para muchos, la vinculación a María y la Iglesia a través de la Alianza de Amor y la Mater Peregrina, por ejemplo, resultan esa respuesta tan anhelada, ese puente hacia al cielo que solo busca ser apoyo y oído para quien no encuentra otra salida o simplemente necesita ser escuchado.

La otra cara de la moneda es la situación por la que está atravesando la Iglesia, donde el sol ya no puede ser tapado con la mano, donde necesitamos de la ayuda de Dios para actuar correctamente. “Necesitamos esta misericordia para renovar el don de la fe. También necesitamos compasión por la verdad de lo que está sucediendo en medio de nuestra comunidad: por falta de atención, falta de sensibilidad, falta de amor. Por lo tanto, la Iglesia está pidiendo la misericordia de Dios para la Iglesia y para todas las personas “, dijo el Cardenal Marx.

Soy Schoenstatt

Hubo un momento del día, que pudo haber pasado desapercibido. Entre todas las actividades y charlas simultaneas, testimonios, películas, presentaciones sobre su vida, estaba la galería de grandes schoenstattianos. No era una galería más, ni era una clásica, sino que estaban posiblemente todas las grandes personas que dieron su vida por Schoenstatt y por la vida del padre. A los más conocidos como José Engling, Joāo Pozzobon, Alex Menningen, Franz Reinisch , Mario Hiriart o el matrimonio Kühr, se sumaban todos aquellos que fueron y son hasta hoy hijos espirituales del Padre, que captaron y asimilaron hasta las últimas fibras de su ser “Schoenstatt” y hoy son ejemplos de vida para todos nosotros desde sus distintas vocaciones.

Padre, ¿hacia dónde vamos contigo ahora?

Desde este punto de vista, este 15 de septiembre no fue solo el recordar la partida al cielo del fundador de Schoenstatt sino fue el celebrar su vida. El P. Juan Pablo Catoggio nos recordó al cerrar las celebraciones el sábado, el amor de José Kentenich por María, por la familia, nuestra familia de Schoenstatt en toda su diversidad; su amor a la Iglesia, donde arriesgó todo y siguió trabajando por ella hasta el final. Sumando todo esto resulta su misión, y por sobre todo, el fuego que nos ha legado. Como schoenstattianos que vivimos el inicio del segundo siglo, ¿cómo responderemos?

Celebrar los 50 años fue indirectamente renovar ese compromiso con el padre, compromiso de seguir construyendo Schoenstatt y ser Iglesia con él en su Dilexit ecclesiam. Todos hemos sellado nuestra alianza filial con él, en su tumba este fin de semana, pues todo Schoenstatt Internacional estuvo presente allí.

Padre, ¿hacia dónde vamos contigo ahora?

Predica P. Alexandre Awi Mello

Mensaje P. Juan Pablo Catoggio

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