Publicado el 5. diciembre 2016 In José Kentenich

«Allí se manifiesta el profeta» – 50 años de Alianza con el Padre Dios

ALEMANIA, María Fischer •

El momento más impresionante sucedió muy calladamente y casi tan de improviso como aquel momento hace 50 años, cuando el P. Kentenich anunció y selló en Colonia la Alianza de Amor de toda la familia schoenstattiana con el Padre Dios. Fue después de la misa solemne. Los organizadores ya se encontraban delante del santuario, y recién están anunciando la procesión que se dirigiría hacia allá. Entonces uno de ellos pregunta: “¿Dónde está el Símbolo del Padre?»

Este se encuentra en las manos del P. Juan Pablo Catoggio, quien lo sacó de la “iglesia miseria” y luego se dio vuelta para invitar realmente a cada uno a tocar este símbolo, para prepararse así a la Alianza con el Padre Dios. Rostros sorprendidos, más de alguna timidez que llevaba a dejar una distancia de seguridad de 50 centímetros entre la mano y el símbolo del Padre. “Cójalo realmente, tóquelo” decía el P. Juan Pablo Catoggio, para infundir ánimo. Los niños son espontáneos y tocan de inmediato este símbolo con sus manos. Y así comienzan casi 20 minutos de encuentro personal. Manos de personas de edad avanzada, manos temblorosas, manos de niños, manos jóvenes, manos grandes y fuertes, manos de matrimonios…

“Se trata de experimentar vivamente a Dios, y de hacer experimentar vivamente a Dios. Dios es una realidad y nuestro padre dijo a menudo, es la realidad de todas las realidades. Que Dios sea una realidad viva, actual, una persona, y no solo un tú personal, sino, mejor aún, que sea nuestro Padre, que sea el amor por excelencia, el Padre que nos ama misericordiosamente. Nuestro padre nos habla, a veces, de la mayor perfección posible: Dios es el Padre de un amor infinitamente misericordioso. Esta es la imagen de Dios que nos ha sido regalada como experiencia en la familia de Schoenstatt y que se ha convertido en nuestra tarea, en nuestra misión. Esta experiencia del Padre y esta alianza con el Padre como respuesta a su amor misericordioso es el corazón, el núcleo del Evangelio”, dirá más tarde el Padre Juan Pablo Catoggio en su conferencia. En estos minutos sucede algo de ello.

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Un paso del profeta, adelantándose a la familia

“La familia schoenstattiana de Colonia había invitado al P. Kentenich a colocar el símbolo del Padre, el ojo del Padre en el santuario. Aceptó con gusto la invitación y efectivamente lo hizo. Pero se proponía algo mucho más grande. En su corazón tenía algo que iba más allá. Y él, por iniciativa propia, denominó este acontecimiento como Alianza de Amor de toda la Familia de Schoenstatt con Dios Padre», dijo el P. Juan Pablo Catoggio, Presidente del Consejo Internacional de la Obra de Schoenstatt, el 5 de noviembre de 2016, en el Santuario de Colonia, donde unas 250 personas se habían congregado para celebrar, al término del Año Santo de la Misericordia, un acontecimiento que había tenido lugar hacía 50 años, en ese mismo santuario, y que en aquel entonces había asombrado no poco a los presentes, tomándolos por sorpresa.

El P. Catoggio continúa: “Por cierto esto no lo sospechaba nadie, nadie había dicho nada al respecto y nuestro padre simplemente actuó sin preguntar nada, sin preguntarle a nadie, y sin explicar nada. Esta es la Alianza de Amor con el Padre Dios y, a decir verdad, de toda la Familia de Schoenstatt. Me detengo un poco aquí y los invito a ustedes a que también se detengan y piensen, ya que nuestro padre no hizo algo así con frecuencia, pero sí algunas veces cuando, sin mediar prédica alguna, y sin tampoco esperar a que se desarrollara algo en nosotros o en la familia, tomaba por sí mismo una iniciativa o una decisión, lo cual en realidad solo podía hacer por la autoridad que tenía como fundador. Lo podía hacer. Tenía la autoridad de fundador.  (…)Estos momentos son muy importantes para mi, porque claramente muestran cómo nuestro padre buscaba la voluntad de Dios desde una fe providencialista. ¡Y lo hacía constantemente! Él era un buscador de Dios, un buscador de su voluntad y siempre se preguntaba solo una cosa: ¿cuál es el plan de Dios? Sin embargo, a menudo era el único que comprendía así las cosas, el único que había llegado a esa convicción, y que luego daba un paso como respuesta a Dios, esperando que se cumpliera, que la familia cumpliera su parte, que la familia participara de su idea predilecta – el 18 de octubre – o de su plan. Así sucedió también hace 50 años. Nuestro padre simplemente dio un paso, adelantándose a la familia, como fundador; pero mostró el camino, lo señaló y lo abrió, y fue el primero en dar este paso. La Alianza de Amor con la Santísima Virgen conduce a la Alianza de Amor con la Santísima Trinidad y, en último término, especialmente con Dios Padre. Y esto no solo lo proclamó, sino que lo realizó. Las palabras y los signos, las palabras y los hechos van siempre de la mano en nuestro padre. Y en estas acciones, decisiones o actos especiales de su actuar como fundador se manifiesta de modo especial el profeta. Allí no está tanto ante nosotros el pedagogo que impulsa y acompaña procesos vitales, sino que tenemos a nuestro padre como profeta y como fundador, que tiene que actuar así y que no puede hacer otra cosa”.

Una decidida interpretación del P. Juan Pablo Catoggio, quien al comienzo de su conferencia había dicho que no había sido invitado a esta fiesta tanto por su cargo, sino por el lugar del que proviene, Argentina, la tierra de la misión del Padre: la Alianza con Dios Padre, la Alianza de Amor con el Padre misericordioso, como paso profético del P. Kentenich, como muy pocos otros pasos, en la esperanza de que la familia lo siguiera.

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Confianza en DIOS

Vislumbrando que un acontecimiento así no se podía festejar solo como una celebración jubilar más, como tantas otras, las familias de la Federación habían comenzado a preparar, varios años antes, lo necesario para llevar la Alianza de Amor con Dios Padre literalmente a la calle, mediante una peregrinación a pie desde Colonia a Schoenstatt. Estas familias de la Federación fueron quienes iniciaron el proyecto GOTTvertrauen (Confianza en DIOS). La peregrinación se realizó a mediados de este año 2016, en medio del Año Santo de la Misericordia.

En Colonia también se pudo ver y escuchar algo sobre esta peregrinación, en presencia de tantas familias de la Federación, junto al alegre reencuentro de muchos participantes del proyecto GOTTvertrauen (confianza en Dios). Al terminar el día, Diana y Lukas Schreiber dieron un testimonio acerca de cómo las palabras del P. Kentenich sobre el anhelo del corazón por la Alianza de Amor con Dios Padre se habían hecho realidad para ellos. Si Dos solo es otro de los ámbitos dentro de los muchos que llenan mi vida, y cuyas exigencias hay que cumplir, entonces “nos vamos corriendo”, dijeron ambos. En cambio sellar la Alianza de Amor con Dios Padre significa dejar que toda la vida sea penetrada por este Dios de amor y dejarse sorprender por este Padre.

Con el fin de que muchos puedan tener esta experiencia, han iniciado junto a otros el proyecto GOTTvertrauen (confianza en Dios), sobre el cual informó luego Werner Philipps. Allí escuchamos sobre estos 107 kilómetros que recorrieron personas entre 4 y 84 años para entrar al Santuario Original por la Puerta Santa y retornar con confianza en Dios a la vida cotidiana, para allí propagar esta confianza en Dios.

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Mons. Steinhäuser

La Puerta Santa, símbolo de los brazos ampliamente abiertos del Padre misericordioso

La celebración había comenzado en la mañana con una misa solemne y un bello acompañamiento musical, en la iglesia miseria, la cual fue celebrada por el Obispo Auxiliar Steinhäuser, quien representó al Cardenal Woelki. Éste último debió viajar a Albania para participar, ese mismo día, en la beatificación del sacerdote Antonius Joseph Marxen, de Colonia (1906-1946), quien fue martirizado junto a otros 37 católicos por el régimen comunista de aquella época. El Obispo Auxiliar Steinhäuser subrayó que él, aunque no  era schoenstattiano, conocía bastante bien la Alianza de Amor con María, pero que la Alianza de Amor con Dios Padre era algo completamente nuevo para él. Sin embargo la considera de gran actualidad. Que hoy necesitamos una imagen de Dios, pero no la imagen del Dios justo, sino la imagen del Padre de amor y misericordia. Que este es el núcleo del Año Santo de la Misericordia al que ha llamado el Papa Francisco. En la parábola del Padre misericordioso Jesús nos muestra cuán comprometido está Dios con nosotros, como Padre de una misericordia infinita e increíble. Que las puertas santas en Roma y también, por ejemplo, en la Catedral de Colonia, son un símbolo de los brazos ampliamente abiertos del padre Dios.

Junto al Obispo Auxiliar Steinhäuser y al P. Hans Schnocks, quien sustituaba al Presidente diocesano, quien se encontraba enfermo, rodeaban el altar más de 20 sacerdotes de las cuatro comunidades sacerdotales de Schoenstatt.

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P. Juan Pablo Catoggio

Alianza con Dios Padre, don, tarea y misión

Ha llegado el momento para los encuentros personales, las conversaciones, la oración en el santuario. También para una mirada retrospectiva al 30 de octubre de 1966. Como testigo de dicho momento habló Hildegard Beckmann. También se escucharon testimonios de las distintas generaciones posteriores. Muchos estaban conmovidos por el hecho de que esta celebración se realizara precisamente en los días entre el fallecimiento y el funeral del P. Heinz Künster, custodio del símbolo del Padre para el Sanntuario Original.

No se trata solo de mirar hacia atrás, dijo Hildegard Beckmann, uno de los motores para esta celebración, sino de poner de manifiesto la importancia de la Alianza de Amor con el Padre Dios para este momento. Tal como el P. Juan Pablo Catoggio señaló en su conferencia de la mañana, cuando dijo que esta Alianza con Dios Padre es una respuesta a las necesidades de la época y que se trata, al mismo tiempo, del núcleo central del Evangelio y una gracia que debemos pedirle a Dios. Pero que también le ha sido entregada a cada uno como tarea. Y la primera tarea consiste en familiarizarse personalmente con esta alianza, para luego dar testimonio de ella, para que otros también la conozcan. «La Alianza de Amor con Dios Padre es un don, un regalo de la gracia, una tarea personal y, por último, es también una misión, una tarea al servicio de los demás». El P. Catoggio citó luego al P. Kentenich, quien el 19 de marzo de 1952, al colocar el símbolo del Padre en el Santuario del Padre en Argentina, rezó:

«Por eso queremos pedir y mendigar que también este sencillo acto de hoy desarrolle toda su fuerza simbólica; queremos pedir que Dios nos regale hombres y mujeres que no solo puedan hablar bien, sino que comprendan todo el ímpetu y la fuerza elemental de la misión que nos ha sido regalada por Dios para la época actual y que estén dispuestos a entregar su vida por ello».

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Conferencia del P. Juan Pablo Catoggio: Alianza con Dios Padre – Traducción al español

 

Fotos
05.11.2016 - Köln

Original: alemán. Traducción: Ventura Torres, Santiago, Chile

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