Publicado el 16. julio 2016 In Francisco - Mensaje, Juntos por Europa

Para que Europa pueda descubrir nuevamente su vocación y contribuir así a la unidad de todos

JUNTOS POR EUROPA, Impresiones del 2 de julio de 2016 (1) •

El 29 de junio, día de la fiesta de los apóstoles San Pedro y San Pablo, comenzó en Munich el Congreso “Juntos por Europa”. Cientos de movimientos y comunidades de toda Europa y de diversas confesiones cristianas, en torno al Edificio Circo, en Munich, casi como un abrazo, bajo el lema: Basta. Quinientos años de división son suficientes.

El 29 de junio es para el Vaticano la fiesta más importante del año, después de Navidad y de Pascua de Resurrección. Y de acuerdo al sentir, tal vez la más importante. Toda Roma celebra (se trata de un día festivo). Antes de la misa, algunos diáconos habían recogido los 29 palios desde la confessio, la entrada a la tumba de San Pedro, donde se conservan. De acuerdo a la tradición, cada uno de los arzobispos nombrados en el año anterior recibe el 29 de junio el símbolo de su dignidad como arzobispo: una banda de lana blanca con cruces negras. El palio simboliza la comunidad entre el Papa en Roma y las iglesias en todo el mundo. Una fiesta de la Iglesia bajo esta grandiosa cúpula, cuya inscripción brilla especialmente en este día: Tu es Petrus, tú eres Petrus… En este 29 de junio de 2016 también hubo bajo esta cúpula un abrazo ecuménico. Una delegación de la Iglesia ortodoxa-griega, bajo la dirección del Metropolitano Metodio, de Boston. Bartolomé I, Patriarca Ecuménico de la Iglesia Ortodoxa lo envió a la celebración en Roma como su representante personal. A él lo abrazó el Papa Francisco al comienzo de la celebración.

Tres días después, en la Karlplatz de Munich, tuvo lugar un abrazo virtual: el Patriarca Bartolomé I y el Papa Francisco saludan sucesivamente a las más de 5.000 personas que se reunieron para la manifestación de la red ecuménica “Juntos por Europa”.

Mirarse a los ojos unos a otros

„Solamente cuando compartimos generosa y libremente los dones otorgados por Dios, somos capaces de hacer una experiencia plena. Cada vez que el precedente Patriarca ecuménico Atenágoras, nuestro venerado predecesor, se encontraba ante un problema o dificultad, solía decir: ‘Ven, mirémonos a los ojos’. Así pedimos y esperamos que ustedes recuerden sus sabias palabras cada vez que el mundo les presente desafíos que quieran dividirnos o hacernos prescindir de la comunión y del estar juntos”, expresó el Patriarca Bartolomé I. “Queridos amigos, vengan, mirémonos a los ojos unos a otros, porque en los ojos de nuestros hermanos y hermanas  veremos la gloria de Dios.

Que Dios les bendiga a todos en esta magnífica iniciativa de estar Juntos por Europa”.

Los muros que dividen a esta Europa

“Es hora de que nos pongamos juntos, para afrontar con verdadero espíritu europeo las problemáticas de nuestro tiempo. Además de algunos muros visibles, se refuerzan también los invisibles, que tienden a dividir este continente. Muros que se alzan en los corazones de las personas. Muros hechos de miedo y de agresividad, de falta de comprensión hacia las personas de distintos orígenes o convicciones religiosas. Muros de egoísmo político y económico, sin respeto a la vida y a la dignidad de cada persona”, expresó el Papa Francisco. El 29 de junio había exhortado en la Plaza de San Pedro a no cerrarse, como personas, como Iglesia, como sociedad, sino a abrirse, a salir…

“Europa está llamada a reflexionar y a preguntarse si su inmenso patrimonio, impregnado de cristianismo, pertenece a un museo, o por el contrario, es capaz todavía de inspirar la cultura y de donar sus tesoros a toda la humanidad”, expresó Francisco, y este no es un mensaje simpático, amistoso e inofensivo, sino se trata de un programa, de una exigencia, de una sacudida, y las personas debajo de los paraguas lo comprenden así. Constantemente hay aplausos, constantemente hay señales afirmativas con la cabeza.

Semilla de una esperanza

Juntos por Europa es una fuerza de cohesión, con el claro objetivo de traducir los valores, que son la base del cristianismo, en una respuesta concreta a los desafíos de un continente en crisis”. Esto recuerda a Estrasburgo. Esto significa una tarea y una confirmación increíblemente fuerte:

Juntos por Europa es hoy más necesario que nunca. En una Europa de muchas naciones, vosotros testimoniáis que somos hijos del único Padre y hermanos y hermanas entre nosotros. Sois una semilla de esperanza preciosa, para que Europa redescubra su vocación de contribuir a la unidad de todos”.

Gracias, Papa Francisco, por este abrazo.

Videomensaje del Papa Francisco

Queridos amigos de Juntos por Europa,
Sé que estáis reunidos en Munich de Baviera muchos Movimientos y Grupos, provenientes de varias Iglesias y Comunidades, para vuestro congreso con el título: “Encuentro – Reconciliación – Futuro”.

Tenéis razón. Es hora de que nos pongamos juntos, para afrontar con verdadero espíritu europeo las problemáticas de nuestro tiempo. Además de algunos muros visibles, se refuerzan también los invisibles, que tienden a dividir este continente. Muros que se alzan en los corazones de las personas. Muros hechos de miedo y de agresividad, de falta de comprensión hacia las personas de distintos orígenes o convicciones religiosas. Muros de egoísmo político y económico, sin respeto a la vida y a la dignidad de cada persona.

Europa se encuentra en un mundo complejo y fuertemente en movimiento, cada vez más globalizado y, por eso, cada vez menos euro céntrico.

Si reconocemos estas problemáticas epocales, debemos tener el valor de decir: ¡necesitamos un cambio! Europa está llamada a reflexionar y a preguntarse si su inmenso patrimonio, impregnado de cristianismo, pertenece a un museo, o por el contrario, es capaz todavía de inspirar la cultura y de donar sus tesoros a toda la humanidad.

Estáis reunidos para afrontar juntos estos desafíos abiertos en Europa, y para mostrar testimonios de una sociedad civil que trabaja en red para la acogida y la solidaridad hacia los más débiles y desafortunados, para construir puentes, para superar los conflictos declarados o latentes.

La historia de Europa es la historia de un continuo encuentro entre el Cielo y la tierra: el Cielo indica la apertura a lo Trascendente, a Dios, que desde siempre ha caracterizado al hombre europeo; y la tierra representa su capacidad práctica y concreta de afrontar situaciones y problemas.

También vosotros, Comunidades y Movimientos cristianos nacidos en Europa, sois portadores de múltiples carismas, dones de Dios para ponerlos a disposición. “Juntos por Europa” es una fuerza de cohesión, con el claro objetivo de traducir los valores, que son la base del cristianismo, en una respuesta concreta a los desafíos de un continente en crisis.

Vuestro estilo de vida se basa en el amor recíproco, vivido con radicalidad evangélica. Una cultura de la reciprocidad significa: confrontarse, estimarse, acogerse, sostenerse mutuamente. Significa valorar la variedad de los carismas, para converger hacia la unidad y enriquecerla. La presencia de Cristo entre vosotros, transparente y tangible, es el testimonio que induce a creer.

Toda unidad auténtica vive de la riqueza de las diversidades que la componen — como una familia, que está tanto más unida cuanto más cada uno de sus componentes puede ser profundamente sí mismo sin temor. Si toda Europa quiere ser una familia de pueblos: que vuelva a poner en el centro a la persona humana, que sea un continente abierto y acogedor, que siga realizando formas de cooperación no sólo económica sino también social y cultural.

Dios siempre trae novedad. ¡Cuántas veces lo habéis experimentado ya en vuestra vida! ¿Estamos también hoy abiertos a sus sorpresas? Vosotros, que habéis respondido con valentía a la llamada del Señor, estáis llamados a mostrar su novedad en la vida y así, hacer florecer los frutos del Evangelio, frutos germinados de las raíces cristianas, que desde hace 2000 años nutren a Europa. ¡Y produciréis frutos aún más grandes! Mantened la frescura de vuestros carismas; tened vivo vuestro “Juntos”, y ¡ampliadlo! Haced que vuestras casas, comunidades y ciudades sean laboratorios de comunión, de amistad y de fraternidad, capaces de integrar, abiertos al mundo entero.

¿Juntos por Europa? Hoy es más necesario que nunca. En una Europa de muchas naciones, vosotros testimoniáis que somos hijos del único Padre y hermanos y hermanas entre nosotros. Sois una semilla de esperanza preciosa, para que Europa redescubra su vocación de contribuir a la unidad de todos.

 

Original: alemán. Traducción: Ventura Torres, Santiago, Chile

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