Publicado el 2015-09-27 In Francisco - Mensaje

Lo más lindo que hizo Dios, dice la Biblia, fue la familia

FRANCISCO EN ESTADOS UNIDOS •

La vida se enciende en la vida. Frase clave del Padre Kentenich no solo sobre educación, sino tambien sobre pedagogía y, sin embargo, comunicación. He aquí la diferencia entre comunicación de vida que es lo que a la gente le interesa y la institucional que solo sirve para quien la publica.

La vida se enciende en la vida. Francisco lo muestra con cada palabra, con cada gesto, pero antes que nada en momentos de testimonios reales, autenticas (no todo lo que se llama testimonio lo es, como sabemos). Son testimonios reales (historias reales, diría la redacción de schoenstatt.org) que le hacen dejar a lado sus discursos preparados y hablar desde el corazón y desde el clima de vida que le rodea. No tiene miedo de encontrarse con la realidad, al contrario. Parece respirarlo profundamente… y expirarlo después de dejarlo pasar por su alma y su corazón de pastor y padre. Otra definición, para variar, del Padre Kentenich sobre comunicación en alianza.

Fue lo que vivimos anoche en la vigilia en el Encuentro Mundial de Familias. Olvidado el cansancio. Hablaba en su castellano natal.

«Se trató de una ceremonia espectacular, aunque un tanto recargada, especialmente para Bergoglio, cuya salud se ha podido ver afectada a lo largo de estos días», comenta el periodista español Jesús Bastante.  «Se le veía muy cansado… antes de tomar la palabra. En ese momento, Francisco se transformó. Volvió el Papa de las sonrisas, de los abrazos, de la voz firme y vibrante, que hizo un alegato a la belleza de las familias, que «nos lleva a Dios», y a todos los que dan testimonio de que «vale la pena la vida en familia» y de que «una sociedad crece fuerte, buena, hermosa y verdadera si se edifica sobre la base de la familia».

«Simplemente extraordinario. Las palabras del Papa Francisco llegan al corazón.Me hizo pensar, me hizo llorar y me hizo reír. Él es la conciencia del mundo«, se lee en un comentario en ACIprensa.

«Hablaba español y libre, su traductor hizo todo lo posible para seguir el ritmo al cúmulo de palabras y de energía», comenta Radio Vaticano (sección alemana). «Un par de veces a lo largo de la tarde parecía que el espectáculo sería más importante que el contenido. El Papa pudo cambiar esta situación por completo y de la estrella de rock salió de nuevo el pastor carismático«.
 

 

Texto del discurso del Santo Padre en la Vigilia del Encuentro Mundial de Familias, 25. 09. 2015

Queridas familias: Gracias a quienes han dado testimonio

La belleza, es el camino para llegar a Dios. La belleza nos lleva a Dios.

Y un testimonio verdadero nos lleva a Dios, porque Dios también es la verdad, es la belleza y es la verdad. Y un testimonio dado para servir, es bueno, nos hace buenos, porque Dios es bondad. Nos lleva a Dios. Todo lo bueno, todo lo verdadero y todo lo bello nos lleva a Dios.

Porque Dios es bueno, Dios es bello, Dios es verdad. Gracias a todos, a los que nos dieron un mensaje aquí, y a su presencia, que también es un testimonio, un verdadero testimonio de que vale la pena la vida en familia, de que una sociedad crece fuerte, crece buena, crece hermosa y crece verdadera si se edifica sobre la base de la familia.

Una vez, un chico me preguntó (los chicos preguntan cosas difíciles), me preguntó: Padre, ¿qué hacía Dios antes de crear el mundo? Les aseguro que me costó contestar. Y le dije lo que les digo ahora a ustedes: antes de crear el mundo, Dios amaba. Porque Dios es amor. Pero era tal el amor que tenía en sí mismo, ese amor entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, era tan desbordante, que … esto no sé si es muy teológico, pero me lo van a entender… Era tan grande que no podía ser egoísta, tenía que salir de sí mismo para tener a quien amar fuera de sí. Y ahí Dios creó el mundo. Ahí Dios hizo esta maravilla en la que vivimos, y que como estamos un poquito «mareados», la estamos destruyendo. Pero lo más lindo que hizo Dios, dice la Biblia, fue la familia.

Creó al hombre y a la mujer, y les entregó todo. Les entregó el mundo. Crezcan, multiplíquense, cultiven la tierra, háganla producir y crecer… Todo el amor que hizo en esa Creación maravillosa, se la entregó a una familia.

Volvemos atrás un poquito. Todo el amor que Dios tiene en sí, toda la belleza, toda la verdad que Dios tiene en sí la entrega a la familia. Y una familia es verdaderamente familia, cuando son capaces de abrir los brazos y recibir todo ese amor.

Por supuesto, que el Paraíso Terrenal no está más acá, que la vida tiene sus problemas, que los hombres, por la astucia del demonio, aprendieron a dividirse. Y todo ese amor que Dios nos dio, casi se pierde. Al poquito tiempo, un primer crimen, el primer fratricidio: un hermano mata a otro hermano. La guerra. El amor, la belleza y la verdad de Dios, y la destrucción de la guerra. Y entre esas dos posiciones, caminamos nosotros hoy. Nos toca a nosotros elegir. Nos toca a nosotros decidir el camino para andar.

Pero volvamos para atrás. Cuando el hombre y su esposa se equivocaron, y se alejaron de Dios, Dios no los dejó solos. Tanto el amor, tanto el amor… que empezó a caminar con la Humanidad, empezó a caminar con su pueblo, hasta que llegó el momento maduro, les dio la muestra de amor más grande: su hijo. Y a su hijo ¿dónde lo mandó? ¿A un palacio, a una ciudad, a hacer una empresa? ¡Lo mandó a una familia! ¡Dios entró al mundo en una familia! Y pudo hacerlo porque esa familia tenía el corazón abierto al amor, que tenía las puertas abiertas al amor. Pensemos en María, jovencita. No lo podía creer, cómo puede suceder esto. Y cuando le explicaron, obedeció.

Pensemos en José, lleno de ilusiones de formar un hogar, se encuentra con esta sorpresa que no entiende. Acepta, obedece. Y en la obediencia de amor de esta mujer, María, y de este hombre, José, se da una familia en la que viene Dios.

Dios siempre golpea las puertas de los corazones. Le gusta hacerlo. Le sale de adentro. Pero ¿saben qué es lo que más le gusta? ¡Golpear las puertas de las familias! Encontrar las familias, unidas, que se quieren, que hacen crecer a sus hijos y los educan, y los llevan adelante, y que crean una sociedad de bondad, de verdad y de belleza.

Estamos en la fiesta de la familia. La familia tiene carta de ciudadanía divina, ¿está claro? La carta de ciudadanía que tiene la familia se la dio Dios para que en su seno creciera cada vez más la verdad, el amor y la belleza.

Alguno de ustedes me pueden decir. Padre, usted habla así porque es soltero…. En la familia hay dificultades, en las familias discutimos, en las familias a veces vuelan los platos, en las familias los hijos traen dolores de cabeza… no voy a hablar de la suegra… Pero, en las familias, siempre, siempre hay cruz. Porque el amor de Dios, el hijo de Dios, nos abrió también ese camino. Pero en la familia, también después de la cruz hay resurrección. Porque el hijo de Dios nos abrió ese camino, por eso la familia es, perdónenme la palabra, es una fábrica de esperanza, de esperanza de vida y resurrección. Dios fue el que abrió ese camino.

Y los hijos. Los hijos dan trabajo. Nosotros como hijos dimos trabajo. A veces, en casa, veo a algunos de mis colaboradores que vienen a trabajar con ojeras… Tienen un bebé de un mes, dos meses. Y le pregunto, ¿no dormiste? Nos lloró toda la noche. En la familia hay dificultades, pero esas dificultades se superan con amor. El odio no supera ninguna dificultad. La división de los corazones no supera ninguna dificultad. Solamente el amor es capaz de superar la dificultad. El amor es fiesta, el amor es gozo, el amor es seguir adelante.

Y no quiero seguir hablando, porque se hace demasiado largo, pero quisiera marcar dos puntitos de la familia, en los que quisiera se tuviera un especial cuidado, no sólo quisiera, tenemos que tener un especial cuidado. Los niños, y los abuelos. Los niños y los jóvenes son el futuro, son la fuerza, los que llevan adelante, son aquellos en los que ponemos esperanza. Los abuelos son la memoria de la familia, son los que nos dieron la fe, nos transmitieron la fe. Cuidar a los abuelos y cuidar a los niños es la muestra de amor no sé si más grande, pero diría más promisoria de la familia, porque promete el futuro. Un pueblo que no sabe cuidar a los niños y que no sabe cuidar a los abuelos, es un pueblo sin futuro, porque no tiene la fuerza ni la memoria que lo lleve adelante.

Y bueno… la familia es bella, pero cuesta. Hay problemas. En la familia a veces hay enemistades. Marido se pelea con la mujer, o se miran mal, o los hijos con el padre. Les sugiero un consejo: nunca terminen un día sin hacer la paz en la familia. En una familia no se puede terminar el día en guerra.

Que Dios los bendiga, que Dios les dé fuerza, que Dios los anime a seguir adelante. Cuidemos la familia, defendamos la familia, porque ahí, ahí, se juega nuestro futuro. Gracias, que Dios les bendiga, y recen por mí, por favor.

(Desgrabación hecha por Religión Digital – muchísimas gracias, colegas).

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2 Responses

  1. TANIA ANDRADE COBEÑA dice:

    HERMOSO MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LAS FAMILIAS DEL MUNDO ENTERO. DIOS BENDIGA SIEMPRE A NUESTRO SANTO PADRE.

  2. pablo d'amico dice:

    Micro o Macro Familias, como nos toque a cada uno, nos contiene y es el «lugar» adonde queremos regresar cada dia al buscar el descanso de la la jornada.
    Gracias Padre por poder tener a Francisco con Nosotros (contemporaneos) !

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