Publicado el 2020-12-10 In Laudato Si

Ser sustentable en Schoenstatt es ser mujer

PORTUGAL, Rosana Silva •

La tendencia de la mujer a expresarse personalmente la lleva a poner un sello de originalidad en todo lo que hace. Mientras que el varón se expresa a través de sus ideas y opiniones, la mujer lo hace mediante el mundo que le rodea. Su alma está presente en sus gestos, en su manera de comportarse, en el ambiente que genera en torno a ella, en su forma de vestir, de arreglarse. Cada forma es un camino para exteriorizar algo de su persona, de su alma. —

Originalidad femenina

En el libro “Las palabras calladas” (Pedro Miguel Lamet, s.j.), que cuenta la vida de la Santísima Virgen, encontramos algunos extractos que expresan cómo esa dimensión personal formó parte de la vida de María.

“No, no, ¡qué va! Yo no quería ser una heroína, ni una esposa de rey, ni la madre de un príncipe. Quería simplemente extender mis brazos y poder dar algo del fuego que estallaba en mis entrañas como una promesa. Soñaba, como toda niña, con algún día acunar a un hijo. Pero sentía que el pequeño Abdías, el hijo de Noemí, también era en cierto sentido mi hijo. Y lo era el ciego Tobías y el bandido que asaltó mi casa-cueva cuando estaba sola mirando por la ventana. Yo no sabía cómo explicar ese ancho amor que no tenía nombre y apellidos, pero que era también personal, delicado, lleno de aromas, citas y recuerdos”. (Las palabras calladas)

 Las mujeres somos responsables por generar la vida, que en sí misma trae un sello de originalidad, que es la forma de comportarse, crear, generar e influir en el mundo, con alma. Nuestras elecciones como mujeres darán a la humanidad una existencia con alma. Cuántas veces en la historia de la humanidad la mujer puso manos a la obra, reinventó y dio vida nueva, ya sea en la sociedad, la familia o en su propia existencia como mujer. La mujer genera, edifica y espiritualiza la vida. La humanidad hoy, más que nunca, necesita de este don femenino. Con la destrucción de la ecología la vida corre peligro. La sustentabilidad es femenina. Nuestras elecciones y nuestra visión de la ecología pueden incluir lo ecológico en vez de excluirlo. Generar una ecología integral es ser mujer y dar vida, es reinventar la vida si fuese necesario.

Según el Papa Francisco, sin la mujer el mundo no sería armonioso, y sin la sustentabilidad destruimos nuestra casa en común.

Por eso, cuando pienso en sustentabilidad pienso en esta dimensión personal de la que hoy el planeta tanto necesita. Creo que es fundamental volver a mirar la originalidad de la mujer y la alianza de amor que Schoenstatt propone en su camino ascético, como responsabilidad social. Ser sustentable en Schoenstatt es dar alma al mundo que nos rodea. Una forma real y palpable de exteriorizar nuestra alianza de amor y marcar al mundo con el sello de nuestra originalidad es generar vida, vida con alma.

En este sentido el Papa Francisco nos llama la atención:

“¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo? Esta pregunta no afecta solo al ambiente de manera aislada, porque no se puede plantear la cuestión de modo fragmentario. Cuando nos interrogamos por el mundo que queremos dejar, entendemos sobre todo su orientación general, su sentido, sus valores. Si no está latiendo esta pregunta de fondo, no creo que nuestras preocupaciones ecológicas puedan lograr efectos importantes. Pero si esta pregunta se plantea con valentía, nos lleva inexorablemente a otros cuestionamientos muy directos: ¿Para qué pasamos por este mundo? ¿para qué vinimos a esta vida? ¿para qué trabajamos y luchamos? ¿para qué nos necesita esta tierra? Por eso, ya no basta decir que debemos preocuparnos por las futuras generaciones. Se requiere advertir que lo que está en juego es nuestra propia dignidad. Somos nosotros los primeros interesados en dejar un planeta habitable para la humanidad que nos sucederá. Es un drama para nosotros mismos, porque esto pone en crisis el sentido del propio paso por esta tierra”. (Laudato Si’ – 160)

Ser sustentable en Schoenstatt: ¿Qué significa el desarrollo sustentable?

El desarrollo sustentable es aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades. Esta definición es del reporte de la Comisión Mundial del Medio Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas. O sea, “responsabilidad entre generaciones”. La sustentabilidad nos desafía a vivir una vida más orgánica y equilibrada, uniendo algunos puntos que no siempre están dando vueltas en nuestra vida diaria. El medio ambiente y la ecología, la economía y lo social. Nuestra experiencia de sustentabilidad pasa muchas veces por separar la basura de nuestra cocina y comer alimentos saludables. La mayoría de las mujeres ya tenemos esa actitud asegurada, pero ser sustentables nos lleva a mirar en torno a nuestra vida y darnos cuenta de que hay muchas otras actitudes que podemos tener. En lo que respecta a la sustentabilidad y la economía, somos responsables por la gestión de los recursos naturales para que todas las personas tengan los recursos necesarios (carbón, petróleo, agua) para vivir. En la sustentabilidad social somos responsables por la reducción de la desigualdad entre los pueblos, para que todas las personas tengan los recursos necesarios para una vida saludable y de buena calidad. Nuestra opción por la sustentabilidad puede salvar vidas, disminuir la pobreza mundial y contribuir para que otras mujeres y sus familias tengan una vida más digna. Después de todo, la sostenibilidad tiene un enfoque, un objetivo muy claro: los seres humanos. Cuando pensamos en un mundo sustentable a veces nos imaginamos cosas como autobuses sustentables, ropa sustentable y productos biodegradables. Sin embargo, la sustentabilidad es hablar de “personas” y de su supervivencia conectada con la naturaleza, con su entorno y entre ellos. Algo que nos puede ayudar a meditar sobre esta realidad es la carta del 31 de mayo de 1949.

Ser sustentable es eliminar de nuestra vida diaria la mentalidad mecanicista, en alianza de amor con la Mater.

“Este cara a cara sin querer nos recuerda que el pensamiento central que siempre nos mueve, que constantemente nos empuja hacia adelante, pero que además nos asegura una tranquilidad inalterable en todas las situaciones, es el pensamiento de la alianza. Esta vez, también, la alianza está a la vanguardia de nuestros intereses. Nos da respuesta a todas las preguntas que exigen una solución. Ambas partes, que han sido de propiedad mutua durante tanto tiempo, se encuentran cara a cara nuevamente en este momento, en este lugar santo”. (Carta del 31 de mayo de 1949 -versículo 07)

Con la masificación se implantó una actitud de pensar y de vivir en la que el hombre rompe con todas las conexiones (vínculos) divinas y humanas. En la práctica se vive como si fuera solamente el hombre el que determina la historia y como si solo existiera lo material. El P. Kentenich propone que la misión del 31 de mayo dé una respuesta a esa mentalidad mecanicista, que tiene dificultad para percibir una relación saludable de dependencia mutua. La Santísima Virgen tiene un papel muy importante en este cambio de dirección de la mentalidad mecanicista a una conectada con lo divino y lo humano. Ella resistió la influencia de la sociedad y asumió ser madre de Jesús, con todas las consecuencias sociales que existían en su época.

En alianza de amor con la Santísima Virgen queremos que nuestra sustentabilidad schoenstattiana toque la esfera de la vida social y del mundo que nos rodea, y sea una influencia para que otros tomen consciencia de que no podemos vivir en este mundo desconectadas de nuestra responsabilidad con la sustentabilidad y el futuro de la humanidad. Estamos llamadas a ser otras “Marías” en el mundo actual y resistir la influencia social del consumismo desenfrenado.

El Papa Francisco nos invita a educar para la alianza entre la humanidad y el medio ambiente

“La conciencia de la gravedad de la crisis cultural y ecológica necesita traducirse en nuevos hábitos. Muchos saben que el progreso actual y la mera sumatoria de objetos o placeres no bastan para darle sentido y gozo al corazón humano, pero no se sienten capaces de renunciar a lo que el mercado les ofrece”. (Laudato Si’ – 209)

El alma de la mujer tiene una tendencia a las personas. El hombre se preocupa y se interesa por las obras y la mujer por las personas. Lo que hace es por amor a personas concretas. Si no tiene a quién dedicar sus actividades se siente frustrada y vacía.

Mientras que el varón enfrenta la realidad buscando la realización de sus objetivos, movido por el espíritu de la eficiencia y la utilidad, la mujer busca naturalmente la vida. Siempre que ella está delante de la vida se siente comprometida a servir. Es precisamente el servicio, entrega a la vida de los demás lo que llamamos maternidad. Podemos constatar que la sustentabilidad tiene que ver con “personas”, nuestra maternidad está unida, y nos sentimos más comprometidos con la sustentabilidad y la vida humana. Esta misma actitud nos ayuda a seguir creciendo en nuestra vida espiritual. A medida que estamos generando vida a nuestro alrededor, quedamos todavía más unidas con la Mater y cambiamos más fácilmente los placeres y los objetos que nos pueden dar alegría por la alegría genuina en el ser de cada mujer.

En otro fragmento del libro “Las Palabras Calladas”, se expresa ese sentimiento en el corazón de la Santísima Virgen:

“Dudé un momento. Era demasiado peso sobre los frágiles hombros de una chiquilla. Pero volví a escuchar como música dentro de lo más profundo de mi ser: ‘Contigo’. E instantáneamente mi cielo interior se iluminó. Contigo. El mensajero me había dicho como Dios a Isaías: “Yo estoy contigo”. No era yo, sino el amor dentro de mí, no era yo sino la fuerza, la vida misma, que había hecho aparecer el mundo la que haría aparecer con rostro de hombre la belleza de Dios. Contigo”.

“Contigo”: Sustentabilidad schoenstattiana

“…La existencia de leyes y normas no es suficiente a largo plazo para limitar los malos comportamientos, aun cuando exista un control efectivo”.

” …Solo a partir del cultivo de sólidas virtudes es posible la donación de sí en un compromiso ecológico”.

“Es muy noble asumir el deber de cuidar la creación con pequeñas acciones cotidianas, y es maravilloso que la educación sea capaz de motivarlas hasta conformar un estilo de vida”.

(Laudato Si – 211)

Cambio ecológico “Contigo”

1. ¡Acciones Individuales!

  • Concientización – cambiar hábitos de consumo
  • Vivir conscientemente la alianza de amor

2. ¡Acciones comunitarias!

  • Influir en el mayor número de mujeres en su grupo de vida o comunidad del santuario
  • Ser otra “María” en el mundo

3. ¡Acciones globales!

  • Desarrollar proyectos sociales para disminuir la pobreza
  • Vivir el espíritu de compartir

 


mulherRosana Silva
Rama de Señoras de Schoenstatt
Lisboa – Portugal
[email protected]

 

 

Original: portugués, 9.12.2020. Traducción: Eduardo Shelley, Monterrey, México

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1 Responses

  1. Un artículo precioso. Y qué impresionantes las citas del libro «Las palabras calladas», que nos llevan a vislumbrar lo que podía suceder en el alma de María.
    Nota Pflüger Totti, La Plata, Argentina

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