Publicado el 29. febrero 2020 In Laicos y matrimonios

“Nuestra experiencia pastoral en la parroquia…”

Entrevista a Vicky Ramírez y Claudio Ardissone, schoenstattianos, Parroquia Sagrados Corazones de Jesús y María, Asunción, Paraguay •

 “Nuestra experiencia pastoral en la parroquia…”  ¿Cuántos matrimonios de Schoenstatt podrían dar un testimonio comenzando con estas palabras? Si se trata del deseo y de la exigencia del Papa Francisco con Schoenstatt, con todos los movimientos, la respuesta debe ser: todos. “Nuestra experiencia pastoral en la parroquia…”  Para Vicky Ramírez y Claudio Ardissone, padres de dos hijos, la respuesta es clara. Y además es fuente de mucha alegría.—

Estamos felices de haber obtenido la siguiente entrevista con ellos, con las preguntas sobre el discurso pronunciado por el Papa Francisco el 25 de enero, tema ya de varias entrevistas, intercambios, y reflexiones entre schoenstattianos.

El Papa Francisco una vez más (en su discurso a la Rota Romana) destaca la importancia del “trabajo pastoral del catecumenado pre y post matrimonial”. Además, exige que hace falta que los matrimonios se hagan cargo de esta pastoral. ¿Cómo es su experiencia en este tema? La responsabilidad de matrimonios para la pastoral de novios ¿es algo habitual en su entorno, o aun algo único o exótico?

Nuestra experiencia pastoral en la parroquia está basada en el trabajo con padres de niños que se preparan para la reconciliación y primera Comunión, y en la catequesis de Confirmación para un grupo de jóvenes de entre 15 y 17 años.

Cada 15 días tenemos encuentros de Catequesis para los padres, a quienes desarrollamos los mismos temas que desarrollarán sus hijos. Es una catequesis cuyo objetivo es que los padres sean los primeros catequistas de sus hijos.

En esta tarea, hemos tenido grandes satisfacciones, ya que los padres nos cuentan que aprecian el espacio porque pueden encontrarse con Dios y con ellos mismos.

En nuestras evaluaciones, hemos escuchado expresiones como “espero toda la semana para este encuentro” o “aquí le conocí a la Virgen María” o “es un espacio de terapia espiritual” o “un momento de paz en la semana” o “una oportunidad y una bendición que se nos regala” o “un espacio único y maravilloso para reencontrarnos espiritualmente con nosotros mismos”. Y tal vez, lo más conmovedor sea el testimonio de una pareja que salvó su matrimonio gracias a esta catequesis.

Acá en Paraguay, no es común que en las parroquias haya Pastoral de novios. De hecho, creo que los tenemos bastante abandonados. Me refiero al acompañamiento de las parejas que están viviendo un noviazgo pero que todavía no tienen planes de casarse. Ahora, desde marzo, junto con otro matrimonio, estamos incursionando en una pastoral que ofrecerá 5 encuentros para novios en el 2020. Estos encuentros están destinados a parejas de 20 años en adelante, con más de 6 meses de noviazgo y no es el cursillo pre matrimonial.

El cursillo pre matrimonial funciona bastante bien en general, pero no es una Pastoral de las parroquias, es una tarea llevada adelante por el Arzobispado, que se ocupa de preparar a las parejas guías, valiéndose de los movimientos principalmente.

¿Cuáles son las reacciones de los novios o matrimonios jóvenes al estar con un matrimonio o matrimonios en la pastoral prematrimonial?

Todavía no tenemos experiencia en este ámbito. Pero, lo que nosotros como pareja hemos vivido, ya hace 25 años, fue una experiencia realmente muy linda y hemos aprendido muchísimo de nuestra pareja guía, cosas que hasta hoy las recordamos y ponemos en práctica.

En su discurso a la Rota Romana, el Santo Padre, partiendo desde el ejemplo del matrimonio de Priscila y Aquila, dice que “parejas, a las que el Espíritu ciertamente sigue animando, deben estar dispuestas «a salir de sí mismas, y a abrirse a los demás, a vivir la cercanía, el estilo de vivir juntos, que transforma toda relación interpersonal en una experiencia de fraternidad». ¿Cómo se vive esta actitud en el trabajo apostólico que hacen como matrimonios?

Nos sentimos entusiasmados y muy comprometidos, ya que esta experiencia demanda preparación, organización, estudio, creatividad y sobre todo, responsabilidad.

Tomamos conciencia de que al asumir una tarea apostólica de acompañamiento a otros matrimonios y a otros hermanos en general, debemos ser coherentes con el estilo de vida que proyectamos, para no dañar las expectativas ni la confianza que depositan en la Iglesia y en nosotros, todo esto supone un gran desafío siempre, y nos hace crecer.

Es una gran alegría entregarnos en cada encuentro porque podemos compartir nuestras experiencias de vida con otros matrimonios y al mismo tiempo aprender de ellos.

La confianza y la consagración al Espíritu Santo nos guían para que los encuentros sean una vivencia especial.

“La Iglesia es enviada a llevar el Evangelio a las calles y a llegar a las periferias humanas y existenciales. Nos recuerda al matrimonio de Aquila y Priscila”, dice Francisco a los obispos y pastores. Desde su experiencia, ¿por qué los matrimonios pueden llevar mejor que otros el evangelio a las calles y cómo lo hacen? ¿Por qué llegan mejor a las periferias humanas?

Creemos que el matrimonio empatiza mejor porque refleja la imagen de madre y padre que la mayoría tiene o tuvo y sostiene el ejemplo de la familia tradicional.

La pareja está más “humanizada” por la convivencia diaria y la crianza de los hijos, por el trabajo cotidiano que nos hace estar en contacto con el mundo, dándonos la referencia de nuestra sociedad.

Un matrimonio que se compromete con una tarea apostólica debe tomar el pulso de las personas o comunidades a quienes sirve, para transmitir la fe en su mismo lenguaje, hacerlo creíble y sobre todo alcanzable.

Matrimonios en movimiento “es lo que necesitarían nuestras parroquias, especialmente en las zonas urbanas, donde el párroco y sus colaboradores clérigos nunca tendrán ni tiempo ni fuerza para llegar a los fieles que, aunque se declaren cristianos, no frecuentan los sacramentos y están privados, o casi privados, del conocimiento de Cristo”, dice Francisco. ¿Cuáles son las experiencias que tienen en este ámbito?

Definitivamente estamos de acuerdo en que los párrocos no pueden llegar personalmente a toda la feligresía. Por eso, es muy importante que los sacerdotes aprendan a delegar tareas para llegar a toda la comunidad.

La Pastoral Familiar de nuestra parroquia está bien organizada, dando roles y tareas a sus miembros, en tareas apostólicas, caritativas y administrativas. Cada uno está preparado y capacitado para cumplir con su servicio y así se forma un grupo en el cual uno se siente cómodo y contenido, donde encontramos ejemplos y la diversidad que sólo una parroquia puede dar.

En nuestra parroquia, el párroco delega y confía las tareas y eso hace que los matrimonios estemos en movimiento.

Se disfruta la confianza y amistad con el párroco y procuramos acompañarlo lo máximo posible.

¿Qué otro aspecto del discurso les hace pensar en su trabajo, a modo de confirmación o de demanda?

Creemos que las parroquias deben ofrecer más servicios y de forma permanente, y para ello es necesario incorporar constantemente a más matrimonios a las tareas pastorales. Por tanto, es necesario un “plan de marketing” que incentive y atraiga a las parejas.

Por nuestra experiencia, creemos que la gente quiere trabajar en sus parroquias, pero se piensa que los colaboradores son un “clan” del párroco al que es muy difícil ingresar.

El movimiento genera más movimiento y eso da mucha vida, alegría y muchos frutos.

La entrevista hizo el P. José María García

 

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