Publicado el 7. julio 2016 In Juntos por Europa

En plena calle, al aire libre, en medio de la ciudad

JUNTOS POR EUROPA. Impresiones de la manifestación del 2 de julio, en la plaza Stachus de Munich (2) •

Los movimientos tienen que transmitir la herencia.

Ustedes me preguntarán: “Padre, ¿adónde?”

En la calle, en la calle.

Allá donde se está jugando

la vida de nuestra ciudad.

Allá donde se juega

la salvación eterna de hombres y mujeres.

Allá donde se juegan los valores.

Allá donde muchos chicos, ya desde muy pequeños, pueden empezar a tomar un camino que los va a hacer muy infelices por el resto de sus vidas.

La calle es el lugar teológico de los movimientos y de las instituciones.

Ahí es donde tienen que sacrificarse,

regalando el don recibido,

transmitiendo la herencia que recogieron gratuitamente.

No está registrado lo que los miembros de los Movimientos eclesiales de Buenos Aires pensaron en 1999, cuando el nuevo cardenal Jorge Mario Bergoglio los sobresaltó con estas palabras. Y sólo se puede intuir lo que pensaron los responsables de Juntos por Europa el sábado 2 de julio, pocas horas antes de la manifestación. Había enormes nubes negras en el cielo, se anunciaban tormentas y chaparrones y para colmo, por la tarde se jugaba el partido por la Eurocopa. Gran manifestación de Juntos por Europa al aire libre, en plena calle, en medio de la ciudad. Justo donde debe ser. Con coraje.

Y llegaron. Desde todas las direcciones… media hora después del comienzo estaban ocupadas todas las banquetas blancas de cartón, las personas se apretujaban bajo las marquesinas de los comercios cercamos, la policía y el personal de seguridad liberaban una y otra vez las puertas del McDonald y los accesos a las calles adyacentes, y aún llegaban más y nadie se marchaba, cuando, efectivamente, empezó a llover. Cantaban, aplaudían, rezaban, escuchaban…según los datos de la policía, unas cinco mil personas.

 

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Los transeúntes

“¿Esto es public viewing? pero, ¿el partido no es esta tarde?“, preguntó alguien de un grupo de hinchas que lucían mucho negro, rojo y amarillo. “¡Si! Esto es public viewing…. ¡Cómo no!”, responde una alegre chica de dieciocho. “Mira bien, aquí ves el verdadero campeonato de Europa, y si miras muy bien, ¡incluso a Dios!”. Los hinchas se quedaron tan pasmados que miraron y escucharon, de hecho, durante un par de minutos, el testimonio de Gerard Testard sobre sus amigos alemanes e italianos y la vocación de Europa de ser instrumento para lograr la paz y la libertad para las generaciones futuras. Escucharon un par de minutos, y luego continuaron su camino con un gran signo de interrogación en sus rostros.

¿Cómo les fue a los transeúntes, a los compradores apurados, a los hinchas de fútbol que buscaban un lugar mejor para ver juntos el partido, a los golosos tomadores de helados, a los paseantes, a los turistas buscadores de hoteles cargados con sus equipajes, a los grupos vestidos a la usanza tradicional bávara o simplemente a aquellos que esa tarde de sábado deambulaban o corrían por la Karlsplatz de Munich?

Algunos simplemente pasaban de largo, sin conmoverse. Una pareja de jóvenes, con dirndl y pantalones de cuero (vestimenta típica de una región de Alemania), miran sorprendidos al escenario, donde los moderadores hablan con soltura del mundo y de Dios, y continúan su camino. Un turista argentino, vestido con la camiseta albiceleste de la selección susurra: “No sabía que Francisco estaba hoy en Munich”. Es que no está, lo que se ve es un videomensaje en pantalla gigante.

Y de nuevo alguien se detuvo, un par de segundos, un par de minutos. Algunos siguieron y de pronto ya estaban adentro. Uno tomó una selfie con el coro de niños de Alemania y Austria en el escenario. “Súper”, dice. Algunos conversaban. Y todos, de alguna manera, participaron en la bendición, las oraciones, las palabras de aliento…

Una increíble benevolencia

La alabanza inundó a raudales el ambiente. Alguien sostuvo sonriendo el paraguas del de al lado, para que éste pudiera levantar los brazos para rezar.

“Lo que más me ha gustado es esta increíble benevolencia. Cuando alguien tapaba la visión con un paraguas gigantesco, se lo invitó con amabilidad a que lo aparte un poco… ha reinado un tono diferente”, dice Sigrid Schild, que viajó 600 Km., sólo para asistir a la manifestación. Se había sentado sobre un cojín en el suelo y mucha gente le preguntaba si aceptaría su chaqueta o su remera, para que no estuviera sentada sobre la piedra…

Testimonio

La tarde vivió de testimonios, comenzando por el del obispo evangélico luterano Heinrich Bedford-Strohm (“tengo ante mi la unidad”), pasando por los de los jóvenes de Misiones, Stay and Pray, Holy Spirit Night y Fackellauf, hasta la frase de Marco Impagliazzo (presidente de la comunidad de San Egidio): “¡Cada europeo debe ser un puente! ¡Y nosotros queremos ser puentes, no muros!”

“Yo tengo que ser agente del cambio que deseo ver en Europa”, dice la moderadora. Una frase que se grabó hondamente.

Seguramente ha sido fruto del buen trabajo del equipo de prensa de Juntos por Europa, que la manifestación se haya publicado en el Süddeutsche Zeitung, Zenit, Radio Vaticana, Focas, La Nación, L’Osservatore Romano, Münchner Abendzeitung, Bild-Zeitung, Crux, DPA, Idea, La Stampa, Rundschau, ACIprensa, Die WeltBayrischer Rundfunk e incluso en el telediario Tagesschau (ARD, Erstes Deutsches Fernsehen).

Pero seguro que también han contribuido los testimonios auténticos, las oraciones en común, alegres y poco complicadas, el show y la música para que los artículos de tantos periodistas presentes hayan sido especialmente vivos y también simplemente buenos…

Más información, fotos, documentación:  www.together4europe.org

Video

Original: Alemán, Traducción: Paz Leiva, Madrid, España. Colaboración: aat, Argentina

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